Por encima de los 50 años, hay mayor propensión a tener niveles elevados de lípidos y glucosa tomando terapia del VIH

Michael Carter

Los pacientes con VIH de mayor edad tienen mayor propensión que las personas con VIH menores de 35 años a experimentar aumentos de los niveles sanguíneos de azúcar, colesterol y triglicéridos tras un año de terapia antirretroviral, según declara un grupo de investigadores italianos en la edición de noviembre de HIV Medicine. El estudio también reveló que los pacientes de mayor edad tienen un mayor riesgo que los más jóvenes de desarrollar ciertas comorbilidades como enfermedad cardiaca o diabetes tras tomar tratamiento del VIH. Sin embargo, el grupo de investigadores descubrió que la terapia anti-VIH tuvo un efecto virológico e inmunológico similar en los pacientes mayores y más jóvenes.

Con un rápido diagnóstico y un tratamiento adecuado, cada vez hay mayor optimismo respecto a que las personas con VIH lleguen a la vejez. Los datos demográficos de la población con VIH ya están cambiando. Por ejemplo, en Italia en 1985, la mediana de edad de hombres con VIH fue de 29 años y 24 en el caso de las mujeres. En 2004, estas edades habían aumentado hasta una mediana de 41 y 38 años, respectivamente.

Aunque se ha asociado el tener una mayor edad con una progresión más rápida de la infección por VIH y una mayor mortalidad, las directrices de tratamiento del VIH no realizan ninguna recomendación específica respecto al uso de antirretrovirales en pacientes de mayor edad.

Por tanto, un grupo de médicos de Milán realizó un estudio longitudinal en el que se compararon los resultados de tratamiento, la tasa de complicaciones metabólicas y la incidencia de efectos secundarios y nuevas comorbilidades tras el primer año de terapia del VIH en pacientes de edad superior a 50 años y aquéllos de edades comprendidas entre los 25 y 35 años.

El análisis de los investigadores contó con un total de 159 pacientes de mayor edad y 118 controles. Los pacientes de mayor edad tuvieron una media de edad de 59 años frente a los 30 años en el caso de los pacientes más jóvenes.

Características iniciales

El grupo de investigadores identificó diferencias significativas al inicio entre los pacientes de mayor y menor edad. Menos del 1% de los pacientes mayores se había infectado por VIH a través del uso de drogas inyectables, frente al 23% de los menores de 35 años (p<0,0001). El grupo de investigadores también descubrió que los pacientes de mayor edad (55%) fueron significativamente más propensos (36%; p=0,003) a haber sido diagnosticados de VIH tarde (requiriendo terapia del VIH en los seis meses tras el diagnóstico inicial de VIH), que los pacientes más jóvenes.

Antes de iniciar la terapia del VIH, se identificaron tasas similares de comorbilidades en los dos grupos de pacientes (59 pacientes de mayor edad frente a 52 pacientes más jóvenes). Sin embargo, hubo diferencias significativas en los tipos de comorbilidades que afectaron a los dos grupos de pacientes: los pacientes de mayor edad tendieron a padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, mientras que los pacientes más jóvenes tuvieron una mayor prevalencia de enfermedad hepática. Esto es coherente con la mayor prevalencia del uso de drogas inyectables como factor de riesgo en el caso de los pacientes más jóvenes.

Un total de 42 pacientes mayores, pero sólo seis de los menores de 35 (p<0,0001), estaba tomando medicación que podía interactuar con la terapia antirretroviral.

Efectos inmunológicos y virológicos de la terapia del VIH

Tanto en los pacientes mayores como en los más jóvenes, el descenso medio de la carga viral tras un año de terapia anti-VIH fue de 2,6log10. Proporciones idénticas (78%) en los dos grupos de pacientes alcanzaron una carga viral inferior a 500 copias/ml tras un año de terapia.

El recuento medio de células CD4 al inicio fue de 202 células/mm3 para los pacientes de mayor edad y 199 células/mm3 entre los pacientes más jóvenes. Un año de tratamiento del VIH arrojó un aumento medio del recuento hasta 367 células/mm3 en los pacientes mayores y 391 células/mm3 en el grupo más joven de control. Esta diferencia no fue estadísticamente significativa.

Efectos metabólicos de la terapia anti-VIH

Los pacientes de mayor edad fueron significativamente más propensos a experimentar aumentos de los niveles de grasas y azúcares en sangre. Se observaron niveles de colesterol por encima de los 6,47mmol/l  en el caso del 18% de los pacientes de mayor edad frente a sólo el 6% de los pacientes más jóvenes (p<0,0001). De forma similar, se registraron niveles de triglicéridos por encima de 3,39mmol/l en 43 de los pacientes de mayor edad frente a 28 controles (p=0,047), y se encontraron niveles de glucosa en ayunas por encima de 8,325mmol/l en 35 pruebas de los pacientes mayores y en sólo 1 prueba de una persona menor de 35 (p<0,0001).

Toxicidades hepáticas

Por el contrario, los pacientes más jóvenes fueron más propensos a tener resultados de pruebas sanguíneas que sugerían que estaban sufriendo toxicidades hepáticas leves. Se observaron elevaciones de los niveles de ALT de grado 1 en 74 pacientes más jóvenes y en 25 pacientes mayores y elevaciones de grado 2 en 22 pacientes menores de 35 y en 7 pacientes de más de 50 años. Sin embargo, las toxicidades más graves relacionadas con el hígado se produjeron con una ligera mayor frecuencia en los pacientes mayores.

Efectos secundarios

Se observó un caso similar de efectos secundarios entre los pacientes de más de 50 años (80 eventos) y entre los menores de 35 años (61 eventos). Sin embargo, el grupo de investigadores señaló que los pacientes de mayor edad fueron más propensos que los más jóvenes a sufrir efectos secundarios relacionados con la médula ósea (p=0,009) y neuropatía periférica (p=0,02).

Nuevas comorbilidades

Entre los pacientes de mayor edad se observaron 39 nuevas comorbilidades. Los nuevos diagnósticos neuropsiquiátricos supusieron 19 de ellas, otros diez correspondieron a enfermedad cardiovascular y diez más a enfermedades como diabetes. En los pacientes más jóvenes, se realizaron tres nuevos diagnósticos neuropsiquiátricos junto con un nuevo diagnóstico de enfermedad cardiovascular.

“Las personas con VIH de más edad… constituyen, en nuestra opinión, un subgrupo de pacientes para los cuales las consideraciones específicas son críticas para realizar una adecuada selección y seguimiento de un tratamiento antirretroviral seguro y eficaz”, escriben los autores.

Referencia: Orlando G et al. Antiretroviral treatment and age-related comorbidities in a cohort of older HIV-infected patients. HIV Med 7 (8): 549 – 557, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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