El riesgo de que se alteren los niveles de grasa en sangre varía en función de la base étnica, según un estudio

Chris Gadd

El riesgo de que se alteren los niveles de grasa en sangre en pacientes que toman un tratamiento del VIH basado en inhibidores de la proteasa varía según la raza, según informa un grupo de investigadores de EE UU en la edición de marzo de la revista gratuita PLoS Medicine.

El estudio también demostró que la influencia del gen apoC-III sobre los niveles de grasa en sangre varía según la base étnica del paciente.
 
Los inhibidores de la proteasa están relacionados con aumentos de los niveles de triglicéridos y ciertos tipos de colesterol en sangre. Estos niveles alterados de lípidos en sangre pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como ataques al corazón y apoplejía.
 
A fin de valorar la influencia de la base racial del paciente sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular, el grupo de investigadores midió el contenido en lípidos de muestras de sangre tomadas de 626 pacientes que participaron en varios estudios del Grupo de Ensayos Clínicos sobre el SIDA (ACTG en sus siglas en inglés). Entre ellos había pacientes de raza blanca, negra y de origen hispano, todos los cuales estuvieron tomando combinaciones de fármacos antirretrovirales y aceptaron que sus muestras de sangre se analizaran en futuros estudios.
 
El ochenta y nueve por cien de los participantes eran hombres, la mediana de edad fue de 41 años y la mediana del recuento de células CD4 fue de 442 células/mm3. El 91% de los pacientes tenía cargas virales por debajo de 400 copias/ml.
 
Mediante análisis multivariable, los autores del estudio descubrieron que la raza tenía una influencia significativa en los niveles de grasa en sangre, al tener en cuenta el resto de factores (p < 0,001).
 
Al pormenorizar su análisis por raza, los autores descubrieron que los pacientes de raza blanca tenían niveles de triglicéridos menores que los de raza blanca o de origen hispano, lo que sugiere que tienen menos propensión a desarrollar enfermedad cardiovascular. El grupo de investigadores también descubrió que los pacientes de raza negra tenían niveles más altos de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (conocido como colesterol “bueno” o HDL) y menores niveles de colesterol no HDL (colesterol “malo”).
 
En general, los pacientes que tomaron inhibidores de la proteasa (IP) también mostraron aumentos de los niveles de triglicéridos y colesterol no HDL, especialmente con los IP potenciados con una pequeña dosis de ritonavir (Norvir). Comparados con los pacientes que toman una combinación de fármacos basada en inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido (ITINN), los pacientes que tomaron un inhibidor de la proteasa potenciado mostraron un aumento del 46% del nivel de triglicéridos (p<0,05) y un aumento del 25% del nivel de colesterol no HDL (p<0,001).

Los pacientes de raza negra mostraron mayores aumentos de los niveles de grasa en sangre al ser expuestos a IP no potenciados, con un aumento del 39% de los niveles de triglicéridos comparados con los de los pacientes de raza negra que tomaron ITINN. El efecto del tratamiento con IP no potenciado no fue estadísticamente significativo en pacientes de raza blanca o de origen hispano, a pesar de que en los tres grupos se observó un aumento de los niveles de triglicéridos al ser expuestos a ritonavir.

El grupo de investigadores también examinó el efecto de las variaciones en el gen apoC-III, que en estudios previos ha sido relacionado con los niveles de grasa en sangre en pacientes de raza blanca. A pesar de que se desconocen las funciones exactas del producto del gen, este estudio demostró que ciertas formas del gen estaban ligadas a unos menores aumentos de triglicéridos entre los pacientes de origen hispano, lo que les protege de los efectos secundarios de los fármacos.

Por el contrario, el gen no afectó a los niveles de triglicéridos en pacientes de raza blanca o negra.
 
“Este estudio proporciona información novedosa respecto a los subgrupos del VIH-1 que pueden tener un riesgo diferencial de desarrollar complicaciones metabólicas y cardiovasculares con la terapia antirretroviral”, concluye el grupo de investigadores.
 
“Hemos descubierto que hubo diferencias por cuestiones de raza o específicas de etnias en los niveles de lípidos de personas que reciben terapia antirretroviral, así como diferencias en la influencia del gen apoC-III sobre el desarrollo de hipertrigliceridemia relacionada con IP”, afirman los autores.
 
Sin embargo, señalan que se necesitan más estudios sobre la influencia de la raza y las variaciones del gen apoC-III para confirmar estas conclusiones. Dichos estudios deberían ser prospectivos, permitir la medida de los cambios de los niveles de grasa en sangre en el tiempo y deberían incluir una cuidadosa valoración de otros factores ambientales y genéticos, como dieta, fumar y otros genes.
 
A pesar de sus limitaciones, los resultados del estudio pueden proporcionar finalmente una orientación a la hora de tomar decisiones sobre qué pacientes deberían recibir qué fármacos. También enfatizan la necesidad de considerar las diferencias raciales en el diseño de futuros estudios sobre las complicaciones de la terapia del VIH, especialmente cuando su objetivo es examinar la influencia de una variación genética.
 
Referencia: Foulkes AS et al. Associations among race/ethnicity, apoC-III genotypes, and lipids in HIV-1-infected individuals on antiretroviral therapy. PLoS Med 3: e52, 2006.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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