Estudios europeos evidencian que muchos pacientes diagnosticados hoy de VIH disfrutarán de una esperanza de vida normal

Gus Cairns

Dos ensayos presentados en la XVII Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas [CROI] mostraron que algunos grupos de pacientes -los diagnosticados recientemente o algunos de los que tenían unos recuentos de CD4 elevados cuando iniciaron el tratamiento- podrán disfrutar de una esperanza de vida normal o casi normal.

No son los primeros estudios en los que se hacen cálculos sobre la esperanza de vida para algunos grupos de pacientes que arrojan resultados normales, pero están basados en cohortes de mayor tamaño y amplían la previsión de una esperanza de vida normal a un grupo de pacientes más amplio.

Los pacientes holandeses no diagnosticados de forma tardía deberían tener una esperanza de vida casi normal

El primer estudio, de la cohorte holandesa ATHENA, contó con una muestra de 4.612 pacientes, recién diagnosticados entre 1998 y 2007, y determinó la tasa de mortalidad a lo largo de, en promedio, los 3,3 años siguientes. Los únicos pacientes excluidos de la cohorte fueron aquellos que empezaron a tomar la terapia antirretroviral (TARV) menos de seis meses después del diagnóstico o que experimentaron una enfermedad definitoria de sida en los primeros seis meses. Los participantes en el ensayo pudieron iniciar la TARV tras seis meses.

En consecuencia, este estudio incluyó una gran proporción de pacientes recién diagnosticados a lo largo de un período de nueve años en Holanda (excluyendo a los más enfermos), lo que hace que sus hallazgos sean incluso más sorprendentes.

El promedio en el recuento de CD4, transcurridas 24 semanas tras el diagnóstico, fue de 480 células/mm3, y el 75% de los pacientes presentaban un recuento superior a 350 células/mm3.

Durante el período del estudio, fallecieron 118 participantes, lo que equivale a una tasa de mortalidad anual del 0,67% (una muerte por cada 150 pacientes al año). A la semana 24, el único factor de predicción de mortalidad en los siguientes años fue la presencia de síntomas relacionados con el VIH (pero no definitorios de sida), provenir de algún sitio distinto a los países desarrollados o del África subsahariana y la edad (se comprobó que el riesgo de muerte se duplicó por cada 14 años más de edad en el momento del diagnóstico).

Esta tasa de mortalidad permitió a los investigadores realizar el cálculo de las esperanzas de vida. Para un paciente diagnosticado a los 25 años, la esperanza de vida resultó ser de 52,7 años (en otras palabras, en promedio, fallecerían a los 77,7 años). Este dato apenas difirió del de la esperanza de vida para las personas de 25 años entre la población general holandesa (53,1 años).

Los hombres y mujeres de 25 años diagnosticados de VIH podrían esperar vivir unos cinco meses menos que sus iguales no infectados por el virus, y los varones diagnosticados a los 55, podrían vivir 1,3 años menos (1,5 años menos en el caso de las mujeres). En el caso de los pacientes diagnosticados a los 25 años y con síntomas de VIH (pero no de sida), la cifra fue de unos 2 años menos tanto en hombres como mujeres, mientras que los diagnosticados a los 55 mostraron una esperanza de vida de 6 y 7,5 años en hombres y mujeres, respectivamente.

El equipo de investigadores comenta: “La esperanza de vida de los pacientes con VIH asintomáticos que aún no tienen experiencia en tratamientos y no han sufrido [un síntoma relacionado con VIH o definitorio de sida] unas 24 semanas tras el diagnóstico se asemeja a la de las personas de la misma edad y sexo no infectadas por el virus”.

Los autores indican que el tiempo de seguimiento fue reducido y que las predicciones dependen de que el tratamiento antirretroviral siga funcionando. También consideran que merece la pena destacar de nuevo que este estudio excluye a la gran proporción de pacientes que recibieron un diagnóstico tardío.

…al igual que los hombres europeos que tengan recuentos de CD4 superiores a 500 y que no toman fármacos

El segundo estudio implicó a un grupo mucho más numeroso, de 80.642 pacientes de 30 países europeos, y contó no sólo con personas recién diagnosticadas, sino con todas las que iniciaron la TARV después de 1998. Descubrió que los hombres que no eran usuarios de drogas inyectables (UDI) y que presentaban en aquel momento un recuento de CD4 superior a 500 células/mm3 no fueron más propensos a morir durante el período de seguimiento que sus iguales sin VIH.

Un estudio procedente de la Cohorte Aquitania Francesa dio cuenta de un hallazgo similar en 2005, pero en este ensayo, la de Aquitania es sólo una de las 24 cohortes de pacientes que se combinaron para crear una nueva “supercohorte” europea denominada COHERE. Es importante señalar que la representación geográfica fue muy desigual, variando entre apenas 19 pacientes en Irlanda y 30.000 en Francia (hubo 11.000 en el Reino Unido).

La mediana de edad al iniciar la TARV fue de 37 años, momento en que el recuento promedio de CD4 fue de 225 células/mm3. Durante una mediana de 3,5 años de seguimiento, se registró el fallecimiento de 3.813 pacientes.

En el ensayo, se calculó la tasa de mortalidad anual en los pacientes agrupándolos según los recuentos de CD4: inferiores a 200 células/mm3; entre 200 y 350 células/mm3, entre 350 y 500 células/mm3 y por encima de 500 células/mm3 [fueron de 3,9%; 0,8%; 0,5% y 0,4%, respectivamente].

El equipo de investigadores determinó el cociente de mortalidad estandarizado (SMR, en sus siglas en inglés), que sirve para cuantificar hasta qué punto la tasa de mortalidad fue mayor en cada grupo, en comparación con personas sin VIH de la misma edad y sexo.

El cociente de mortalidad estandarizado para todos los pacientes con recuentos de CD4 inferiores a 200 células/mm3 fue de 13,0, mientras que para las otras categorías de recuento, fue de 3,8; 1,8 y 1,5, respectivamente.

Así, considerando el grupo de pacientes en su conjunto, tener VIH aumentó el riesgo de muerte en un 50%, incluso en el caso de los que tuvieron recuentos de CD4 por encima de 500 células/mm3.

Sin embargo, en el caso de los hombres, los que mantuvieron un recuento de CD4 superior a 500 células/mm3 durante al menos tres años, el cociente de mortalidad estandarizado fue de 1,0, cifra que no varió al excluir a los UDI, sea en activo o antiguos. Estos grupos tuvieron la misma esperanza de vida que sus iguales sin VIH.

Entre el grupo de UDI, el cociente de mortalidad estandarizado de los que tenían recuentos de CD4 elevados fue de 4,5, con un amplio margen de incertidumbre, pero descendió a 3,0 tras mantener unos niveles elevados durante cinco años.

La tasa de mortalidad absoluta anual en el caso de las mujeres fue realmente inferior que para los hombres. Por ejemplo, fue del 4,2% en los hombres con recuentos inferiores a 300 células/mm3 y del 3,0% en las mujeres, mientras que para recuentos superiores a 500 células/mm3, estos valores fueron de 0,4% (hombres) y 0,2% (mujeres).

No obstante, al ser la tasa de mortalidad en mujeres sin VIH inferior a la de los hombres, el cociente de mortalidad estandarizado de las mujeres infectadas por VIH fue superior: 2,2 en el caso de las que tenían recuentos de CD4 por encima de 500 células/mm3 (1,5 si se excluyen las usuarias de drogas inyectables). Este exceso del 50% en el cociente de mortalidad estandarizado entre las mujeres es probable que sea un reflejo del hecho de que las infectadas por el virus tienen un nivel socioeconómico relativamente menor que las que no tienen el VIH, mientras que, en el caso de los hombres, esta diferencia económica no es tan marcada.

Referencias: Van Sighem A, et al. Life expectancy of recently diagnosed asymptomatic HIV-infected patients approaches that of uninfected individuals. Seventeenth Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, San Francisco, abstract 526, 2010.

Lewden C and the Mortality Working Group of COHERE. Time with CD4 count above 500 cells/mm 3allows HIV-infected men, but not women, to reach similar mortality rates to those of the general population: a 7-year analysis. Seventeenth Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, San Francisco, abstract 527, 2010.

Más información:

En el sitio web oficial de la conferencia pueden consultarse el abstract 526 y el abstract 527, correspondientes a los estudios mencionados.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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