Un estudio con adolescentes confirma que el virus Epstein-Barr se transmite sexualmente

Rob Dawson y Michael Carter

Un estudio que contó con más de 2.000 principiantes de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) ha establecido que el virus Epstein-Barr (EBV) se transmite por vía sexual. Las personas que eran sexualmente activas antes de llegar a la universidad, especialmente si habían tenido numerosas parejas sexuales, fueron más propensas a haber adquirido el virus. El riesgo de EBV fue menor entre los estudiantes que siempre emplearon un condón que entre los que habían tenido relaciones sexuales sin protección. La investigación está publicada en la edición del 15 de febrero de Journal of Infectious Diseases.

El EBV es un virus del herpes humano que provoca, y está relacionado con, una variedad de tumores humanos, siendo el más destacable de ellos el linfoma no de Hodgkin, un cáncer definidor de SIDA. La infección primaria es observada a menudo en personas postpúberes y se caracteriza por la presencia de fiebre, dolor de garganta,  dolor de piernas y muscular y fatiga. Investigaciones previas han mostrado que EBV se produce en la saliva de personas infectadas de forma persistente y que la transmisión, casi con total seguridad, se produce por vía oral, a través de un estrecho contacto salivar durante los besos. También se ha registrado previamente la presencia del virus en secreciones genitales tanto masculinas como femeninas, lo que sugiere que posteriores estudios podrían determinar la existencia de un riesgo de transmisión sexual.

En el estudio se inscribió un total de 2.006 estudiantes con una edad media de 18 años, de los cuales 1.496 (75%) dieron positivo en la prueba de anticuerpos específicos del EBV.

Se emplearon cuestionarios y muestras de suero para identificar los factores de riesgo sexuales y no sexuales de seroconversión de EBV en general y, por primera vez, de forma separada para el tipo de EBV (tipo 1 o tipo 2).

La seropositividad fue significativamente mayor entre los estudiantes de sexo femenino (79%) que entre los de sexo masculino (68%), entre aquellos que tenían 19 años o más y entre aquellos que habían vivido en un país tropical.

La actividad sexual antes de iniciar la universidad estuvo significativamente relacionada con un mayor riesgo de EBV (p<0,001) y el riesgo también aumentó de forma significativa con el mayor número de parejas sexuales (p<0,001). Aunque los investigadores no pudieron examinar el efecto del sexo oral debido a la falta de preguntas, se evaluó el uso de condón en el sexo con penetración, siendo el riesgo menor entre los estudiantes que declararon usar siempre un condón (p=0,02). Sin embargo, los efectos protectores del uso del condón se vieron reducidos cuando el grupo de investigadores tomó en cuenta el mayor número de parejas sexuales (p=0,05).

Además, el análisis separado de hombres y mujeres reveló que el uso del condón sólo redujo significativamente el riesgo de infección por EBV en hombres (p<0,05). Las mujeres que emplearon anticonceptivos orales fueron significativamente menos propensas a infectarse por EBV que las mujeres que no los emplearon (p<0,001).

La prevalencia de EBV fue menor entre los estudiantes gay.

El grupo de investigadores también realizó un análisis para ver si existía alguna diferencia en los factores de riesgo de infección por EBV de tipo 1, de tipo 2 e infección por ambos tipos. La infección por el tipo 1 estuvo relacionada con la actividad sexual antes de la universidad (p<0,001), viéndose elevado el riesgo por el mayor número de parejas sexuales (p=0,006). El riesgo de infección por tipo 1 fue menor entre los estudiantes gay. Cuando se analizaron por separado los resultados de estudiantes masculinos y femeninos, el grupo de investigadores estableció que el mayor número de parejas sexuales constituyó un riesgo más significativo en mujeres (p=0,02) que en hombres (p=0,08). El efecto protector del uso de condón frente a la infección por tipo 1 fue evidente en el caso de los hombres, pero no en el de las mujeres. El empleo de anticonceptivos orales mostró protección frente a la infección por el tipo 1 (p<0,001).

La infección por el tipo 2 estuvo relacionada también con la actividad sexual, pero se presentó con igual probabilidad tanto en estudiantes gay como en sus iguales heterosexuales. El uso de condón no redujo de forma significativa el riesgo de infección por el tipo 2.

Para el análisis sólo se contó con un pequeño número de infecciones por ambos tipos. Sin embargo, pareció que los riesgos fueron similares a los del tipo 1 y ni el uso del condón ni la condición sexual tuvieron efecto protector.

“El presente estudio proporciona más indicios de que EBV puede ser transmitido por vía sexual e indicios nuevos de que los factores de riesgo para la infección por EBV de tipo 1 y tipo 2 pueden diferir”, concluyen los autores.

Un artículo editorial en el mismo número señala que de los ocho virus del herpes humano, se sabe que cuatro (VHS, CMV, VHSK y EBV) se transmiten por vía sexual. Sin embargo, los autores dudan de que al EBV se le “dé mucha prioridad en las clínicas de ETS al menos por el momento”, a pesar de su “fascinación virológica, oncológica y sociológica aún sin revelar”.

Referencia: Higgins CD et al. A study of risk factors for acquisition of Epstein-Barr virus and its subtypes. J Infect Dis 195: 474 – 482, 2007.

Pagano JS. Is Epstein-Barr virus transmitted sexually? J Infect Dis 195: 469 – 470, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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