El uso de ezetimiba es seguro y eficaz para la reducción del colesterol en pacientes que siguen una TARV

Michael Carter

El uso de ezetimiba reduce de forma significativa los niveles de colesterol LDL (ligado a lipoproteína de baja densidad, o colesterol “malo”) en el caso de los pacientes que siguen una terapia antirretroviral (TARV), según un informe realizado por investigadores de EE UU y publicado en la edición de 15 de octubre de Clinical Infectious Diseases. El equipo de expertos descubrió que la media de los niveles de colesterol LDL fue un “significativo” 11% menor tras seis semanas de tratamiento con el fármaco.

Los pacientes con VIH pueden tener un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca y es posible que, en parte, se deba al aumento de los niveles de colesterol LDL provocado por algunos fármacos antirretrovirales.

Muchos pacientes tratados con medicamentos antirretrovirales también toman estatinas para controlar sus niveles de colesterol LDL. Sin embargo, éstas pueden interactuar con diversos fármacos anti-VIH y provocar, a su vez, otros efectos secundarios.

Ezetimiba puede disminuir el nivel de colesterol y, con frecuencia, se prescribe (junto con una modificación de la dieta o el uso de estatinas) a aquellos pacientes con niveles elevados de lípidos en sangre. Es un fármaco potencialmente atractivo para tratar los aumentos de colesterol LDL en pacientes con VIH, ya que el organismo no lo procesa de igual modo que los fármacos antirretrovirales.

No obstante, aún hay poca información respecto a la seguridad y eficacia de la terapia con ezetimiba en pacientes con VIH.

En consecuencia, un equipo de investigadores de Carolina del Norte y San Francisco (EE UU) diseñó un estudio que contó con 48 pacientes que tomaban tratamiento para el VIH, los cuales fueron distribuidos de forma aleatoria en dos brazos.

Durante seis semanas, los pacientes de un brazo del estudio recibieron un tratamiento diario con 10mg de ezetimiba, mientras que los del otro brazo recibieron un placebo. Tras este tiempo, ambos brazos descansaron durante dos semanas y, posteriormente, el grupo que había tomado placebo recibió el fármaco y viceversa. A los participantes se les pidió que mantuvieran su dieta habitual y que no modificaran sus hábitos de ejercicio.

Todos los pacientes recibían una TARV y sus niveles de colesterol LDL en ayunas superaban los 75 mg/dL.

La media de colesterol LDL de los participantes cuando entraron en el estudio fue de 128 mg/dL. Después de seis semanas de tratamiento, el colesterol LDL se redujo en una media de 5,3% durante el tratamiento con ezetimiba, pero aumentó en un 5,5% con placebo. Esta diferencia fue significativa (p = 0,04). En comparación con los pacientes que tomaban el placebo, la media del cambio de colesterol atribuible a la terapia con ezetimiba fue del 10,8% (p = 0,04).

La media del nivel de colesterol disminuyó en 4 mg/dL durante el tratamiento con ezetimiba, pero aumentó en 4 mg/dL durante la fase de placebo (p = 0,04).

Como se considera que cada reducción del 1% del nivel de colesterol LDL equivale a un descenso del 1% del riesgo de enfermedad cardiovascular, el equipo de investigadores considera que las disminuciones de este colesterol observadas durante el tratamiento con ezetimiba fueron “significativas”, especialmente teniendo en cuenta que los aumentos del mismo evidenciados en los pacientes que toman TARV, por lo general, se sitúan entre el 4 y el 29%.

La terapia con ezetimiba no afectó a los niveles de colesterol HDL (ligado a lipoproteína de alta densidad, conocido como colesterol “bueno”), ni tampoco a los de triglicéridos.

Tres pacientes abandonaron el tratamiento cuando recibían ezetimiba, pero otros tres también lo hicieron cuando tomaban placebo o durante la fase de descanso.

Los niveles de adhesión registrados fueron buenos.

“Hemos visto que los pacientes con VIH toleran bien el régimen con ezetimiba; además, el fármaco es capaz de producir unas reducciones significativas de los niveles de colesterol LDL”, concluye el grupo de expertos, que añade: “La monoterapia con ezetimiba debería considerarse como una opción para reducir los lípidos en pacientes con VIH que requieren un descenso modesto en los niveles de colesterol LDL, y puede ser especialmente útil en pacientes incapaces de tomar estatinas o que no alcanzan sus objetivos terapéuticos con estos fármacos”.

Referencia: Wohl D A, et al. Ezetimibe alone reduces low-density lipoprotein cholesterol in HIV-infected patients receiving combination antiretroviral therapy. Clin Infect Dis. 2008; 47: 1.105-1.108.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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