La excreción oral y anogenital del VHS-2 se produce más frecuentemente en hombres con VIH, a menudo de forma asintomática

Michael Carter

Los hombres infectados por el virus del herpes simple-2 (VHS-2) anal o genitalmente, a menudo excretan el virus oralmente sin presentar ningún síntoma, según concluye un grupo de investigadores de la Universidad de Washington (EE UU) en un estudio observacional publicado en la edición del 15 de agosto de The Journal of Infectious Diseases.

El grupo de investigadores descubrió que el VHS-2, con frecuencia, fue excretado oralmente al mismo tiempo que anogenitalmente, y que los hombres con VIH excretaban VHS-2 por cualquier vía con mayor frecuencia que los hombres sin VIH.

Tanto el VHS-1 como el VHS-2 pueden infectar la mucosa de las regiones orofacial y anogenital. Sin embargo, la excreción oral del VHS-2 sólo raramente había sido observada en estudios anteriores. Por tanto, entre 1994 y 2002, el grupo de investigadores de la Universidad de Washington inscribieron 109 hombres, 91 de los cuales eran gay y estando 50 infectados por VIH, para un estudio para determinar la frecuencia de la excreción oral del VHS-2, empleando como medio de detección la reacción en cadena de la polimerasa del ADN del VHS (PCR). Los autores querían comprobar si algún factor propio del huésped estaba relacionado con la excreción del VHS en las regiones oral y anogenital.

Durante el estudio, algo más de la mitad de los hombres con VIH tomó una terapia anti-VIH potente, pero el recuento de células CD4 no varió entre estos hombres y los que no estaban tomando tratamiento contra el VIH (aproximadamente 350 células/mm3). No obstante, como era de esperar, los hombres que seguían una terapia anti-VIH tenían cargas virales del VIH significativamente menores (177 copias/ml) que los hombres que no recibían tratamiento para el VIH (32.000 copias/ml, p<0,001).

A los hombres del estudio se les enseñó cómo obtener muestras de la boca, pene y ano y tuvieron que proporcionar frotis durante al menos 30 días consecutivos para ser incluidos en el análisis final de los autores. La mediana de edad de los participantes en el estudio fue de 42 años y la duración mediana de la participación fue de 64 días, lo que significa que para el análisis se contó con 6.505 frotis anogenitales y 6.422 orales.

El 77% de los hombres excretó VHS-2 vía genital al menos un día, y el 40% excretó VHS-2 oralmente al menos una vez. Los hombres con VIH excretaron VHS-1 y VHS-2 con más frecuencia oral y anogenitalmente que los hombres sin VIH.

El grupo de investigadores señaló que, a menudo, la excreción oral del VHS-2 se produjo de forma concurrente con la excreción anogenital del virus: se detectó excreción anogenital del VHS-2 el 60% de los días en los que se detectó excreción oral. La proporción de días en que se produjo la excreción concurrente oral y anogenital del VHS-2 no varió entre los hombres con VIH y sin VIH.

La excreción oral del VHS-2 nunca implicó lesiones. Por contra, el 27% de todos los casos de excreción anogenital del virus implicaron lesiones visibles.

Durante el estudio, muy pocos hombres (5%) presentaron excreción oral, pero no anogenital del VHS-2.

A continuación, el grupo de investigadores analizaron la cantidad de VHS-2 excretado de forma oral y anogenital. Los autores descubrieron que en los días en los que el virus fue excretado de forma concurrente, fue excretado en cantidades mucho menores por vía oral (media 3,6 log10 copias/ml) que por vía anogenital (media 6,2 log10 copias/ml; p<0,001).

La tasa de excreción oral del VHS-2 fue un 170% mayor en hombres con VIH que sin VIH (p=0,04). Los hombres con VIH también presentaron una tasa de excreción anogenital del VHS-2 un 130% superior que la de los hombres sin VIH (p=0,001). Sin embargo, el grupo de investigadores no logró encontrar ninguna relación significativa entre el recuento de células CD4, la carga viral del VIH o el uso de una potente terapia antirretroviral y la tasa o vía de excreción del VHS-2.

“Este estudio destaca varias observaciones nuevas sobre la excreción del VHS-2 en la orofaringe”, escriben los autores. En especial, recalcan que la excreción oral del VHS-1 y VHS-2 parece producirse con una frecuencia similar, pero que la excreción oral del VHS-2 parece ser asintomática. También señalan la mayor frecuencia de la excreción oral y anogenital del VHS-2 observada en hombres con VIH.

Sugieren que la infección oral por VHS-2 podría producirse como resultado de un contacto entre la región anogenital y el rostro, o debido a un contacto sexual.

Una posible limitación del estudio señalada por el grupo de investigadores fue su población, que consistió en su mayor parte en hombres gay urbanos. Los autores sugieren que sus hallazgos podrían no ser generalizables a poblaciones de menor riesgo.

Los autores son incapaces de decir si el nivel de la carga viral del VHS-2 en la excreción oral supuso un riesgo significativo de infección, ya que el nivel de excreción del VHS-2 necesario para que se produzca la infección aún no ha sido bien caracterizado. De cualquier modo, concluyen, “las personas con infección por VHS-2 deberían ser informadas sobre la posibilidad de una reactivación oral asintomática del VHS-2, especialmente si están coinfectados por VIH”.

Referencia: Kim HN et al. Oral herpes simplex virus type 2 reactivation in HIV-positive and HIV-negative men. J Infect Dis 194: 420 – 427, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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