Las interacciones farmacológicas siguen siendo habituales, y a menudo no identificadas, en pacientes que reciben TARV

Michael Carter

Las interacciones farmacológicas clínicamente relevantes son frecuentes entre los pacientes que toman terapia antirretroviral (TARV) y no son detectadas de forma usual por los especialistas en VIH, según afirma un equipo de investigadores del Reino Unido en la edición del 15 de mayo de Clinical Infectious Diseases.

Los investigadores, de Liverpool, registraron unas interacciones relevantes desde el punto de vista clínico en el 27% de los pacientes. Algo más de un tercio de las mismas pasaron inadvertidas a los médicos.

“Las interacciones clínicamente significativas en las que están implicados fármacos antirretrovirales son habituales (…) y resulta necesario identificarlas para poder contar con unas prácticas de prescripción seguras y eficaces”, comenta el equipo de investigadores.

Muchos fármacos antirretrovirales pueden interactuar tanto con otros fármacos anti-VIH como con las medicinas empleadas para tratar otras dolencias.

Las interacciones no reconocidas pueden tener consecuencias graves, conduciendo a unos niveles de fármacos inadecuados para mantener el VIH bajo control, o a excesos de los mismos que podrían desembocar en la aparición de efectos secundarios.

Aunque se reconoce que las interacciones farmacológicas clínicamente relevantes son habituales entre los pacientes que siguen un tratamiento antirretroviral, ningún estudio había valorado con anterioridad en qué medida son identificadas por los médicos.

En consecuencia, un equipo de investigadores del Hospital Universitario de Liverpool recopiló datos sobre las interacciones farmacológicas potencialmente peligrosas observadas en los pacientes tratados en la clínica del VIH de dicho hospital en verano de 2008.

Para ser incluidos en el estudio, los pacientes tenían que estar tomando, al menos, un fármaco antirretroviral.

Los médicos que atendían a estas personas rellenaron unos cuestionarios estructurados, donde se les pedía que registraran los fármacos antirretrovirales tomados por el paciente, así como el resto de fármacos y sustancias ingeridos por el mismo. Esto incluyó los prescritos por un profesional sanitario, los comprados sin receta y las drogas recreativas. Al médico se le pidió que identificara todas las posibles interacciones entre fármacos que pudieran ser relevantes, y que aclarara si había modificado la dosis o empleado el control terapéutico de fármacos.

También se reunió información sobre las características demográficas de los pacientes y su carga viral.

En el estudio participaron un total de 159 pacientes, cuya mediana de edad fue de 41 años; el 56% eran hombres. El 66% de los participantes tenían una carga viral indetectable (inferior a 40 copias/mL).

Se identificaron interacciones potencialmente significativas en el caso de 43 pacientes (27%)

El análisis inicial de los investigadores puso de manifiesto que los pacientes varones (p= 0,029) de etnia blanca (p= 0,043) y los que tomaron un inhibidor de la proteasa (p <0,001) presentaron el mayor riesgo de interacciones.

En el análisis multivariable, la relación con la terapia que contiene inhibidores de la proteasa siguió siendo muy significativa (cociente de probabilidades [CP]: 10,59; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,86 – 31,87; p <0,001). Los responsables del estudio comentaron que este hallazgo “no resultaba sorprendente”.

El hecho de ser varón fue un factor que siguió estando relacionado de forma significativa con un mayor riesgo de interacciones (CP: 3,03; IC95%: 1,06 – 8,58; p= 0,038). Sin embargo, los autores del ensayo recomendaron tratar con cautela este hallazgo y señalaron que carecía de “verosimilitud biológica” y que no había sido identificado como un factor de riesgo en ningún otro estudio.

Las interacciones farmacológicas registradas podrían haber ocasionado una reducción de los niveles de fármacos antirretrovirales en el 15% de los pacientes.

Sólo el 36% de las interacciones fueron identificadas de forma correcta por los médicos encargados.

Se observó un amplio abanico de interacciones: con otros fármacos antirretrovirales, con antidepresivos, con antibióticos, con estatinas y con drogas recreativas.

El control terapéutico de fármacos se utilizó en el manejo del 26% de los participantes con interacciones. Los que recibieron este seguimiento fueron significativamente más propensos a ver modificada la dosificación de su tratamiento que los pacientes que no (CP: 3,25; IC95%: 1,16 – 9,16; p= 0,015).

El equipo de investigadores concluye: “Recomendamos que todos los médicos estén alerta respecto a los riesgos de que se produzcan interacciones farmacológicas clínicamente significativas, que empleen los recursos informativos disponibles sobre los medicamentos, y que el departamento de farmacia colabore en la identificación de las interacciones farmacológicas relevantes desde el punto de vista clínico y audite de forma regular las prescripciones”.

Referencia:Evans-Jones JG, et al. Recognition of risk of clinically significant drug interactions among HIV-infected patients receiving antiretroviral therapy. Clin Infect Dis. 2010; 50: 1.419-1.421.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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