El 40% de los pacientes con VIH en Uganda reciben un diagnóstico tardío 

Michael Carter

El 40% de los pacientes con VIH en Uganda sólo reciben el diagnóstico de su infección cuando ya se encuentran enfermos o han desarrollado sida, según informa un equipo de investigadores en un estudio publicado en la edición digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Los autores creen que es probable que esta cifra sea realmente el límite inferior del número de pacientes diagnosticados de forma tardía.

El acceso a la terapia antirretroviral (TARV) en el África subsahariana y otros entornos con recursos limitados está aumentado. En Uganda, este acceso es gratuito y generalizado para los pacientes que presentan un estado 3 ó 4 de la infección según el criterio de la OMS (sida), o cuyo recuento de CD4 está por debajo de las 200 células/mm3.

A menudo, los pacientes que inician la TARV cuando su recuento de CD4 es muy bajo o se encuentran muy enfermos debido al VIH obtienen un mal resultado. Las investigaciones hasta la fecha sugieren que entre el 15 y el 43% de los pacientes en entornos con recursos limitados se encuentran en esta situación cuando empiezan el tratamiento anti-VIH.

El saber cuántos pacientes reciben un diagnóstico tardío y los factores relacionados con ello puede ayudar a desarrollar programas para abordar el problema de la llegada tardía a los servicios de atención del VIH. En consecuencia, un equipo de investigadores del Hospital de Formación de la Universidad de Mbarara (Uganda) realizó un estudio transversal, que se prolongó un año -empezando en febrero de 2007-, para identificar la proporción de pacientes con diagnóstico tardío y los factores asociados con el retraso en acudir a los servicios relacionados con el VIH.

El análisis de los investigadores contó con 2.311 pacientes. El VIH se diagnosticó de forma tardía en el 40% de los casos.

Los hombres fueron más propensos a recibir un diagnóstico tardío que las mujeres (50% frente a 36%), al igual que las mujeres no embarazadas frente a las embarazadas (36% frente al 15%).

El diagnóstico tardío fue más prevalente entre las personas de mayor edad. Así, más del 50% de los pacientes de entre 46 y 50 años se encontraban gravemente enfermos cuando se detectó su infección por VIH, frente al 35% de los pacientes entre 16 y 25 años. El equipo de investigadores sugiere que podría ser un legado del período en el que no se disponía de terapia antirretroviral y, por tanto, no se consideraba que hubiera muchas ventajas en conocer el estado serológico al VIH.

El tener un menor nivel de educación también estuvo relacionado con un diagnóstico tardío; asimismo, el 43% de pacientes que declararon estar desempleados había progresado a un estado avanzado de la infección por VIH en el momento del diagnóstico, frente al 33% de los que tenían algún tipo de actividad económica.

Los pacientes muy alejados de un centro sanitario, por otra parte, fueron más propensos a recibir un diagnóstico tardío. De este modo, el 44% de los que tenían que viajar dos horas o más recibieron un diagnóstico tardío, frente al 35% de los que estaban a menos de 30 minutos de su clínica local.

La proximidad al VIH también constituyó un factor importante. Casi dos terceras partes (62%) de los pacientes en cuyo hogar no había personas infectadas por VIH ya estaban muy graves debido al virus, frente al 39% de los que ya tenían al menos un familiar infectado.

Asimismo, se registró una mayor tasa de diagnósticos tardíos entre las personas no casadas (43%) y divorciadas (49%) que entre los pacientes casados (35%).

Sorprendentemente, una mayor proporción de pacientes que declararon no haber consumido alcohol en el año anterior (42%) fueron diagnosticados de forma tardía en comparación con los que afirmaron consumir bastante alcohol (32%). El equipo de investigadores sugiere que esto podría deberse a que los bebedores habituales tenían una mejor percepción del riesgo, pero advierte que es un tema que requiere más investigación.

El análisis estadístico, teniendo en cuenta posibles factores de confusión, descubrió los siguientes factores relacionados con un diagnóstico tardío:

  • Sexo masculino (p <0,001).
  • Mayor edad (p <0,001).
  • Sin educación secundaria (p <0,001).
  • Sin empleo (p <0,05).
  • Estado civil (soltero: p <0,05; divorciado: p <0,01; viudo: p <0,001).

Cuando el equipo de investigadores restringió su análisis a las mujeres, descubrió que el no tener niños menores de cinco años (p <0,05), ser soltera (p <0,01), divorciada (p <0,01) o viuda (p <0,01) y no disponer de agua corriente (p <0,05) fueron factores que estuvieron asociados con un diagnóstico tardío. Sin embargo, el estar embarazada se relacionó con un diagnóstico más temprano.

Entre los hombres, se detectaron unos factores de riesgo de diagnóstico tardío similares, como fue tener la identidad tribal Munyankole.

“En una era en la que la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) no sólo es gratuita sino que está ampliamente disponible en Uganda, hemos descubierto que el 40% de los pacientes de una gran clínica del VIH presentó una etapa tardía de la infección por el virus en su visita clínica inicial”, comentan los autores.

Los investigadores concluyen indicando que los reducidos recuentos de CD4 y la infección avanzada por VIH son aspectos que, con frecuencia, están presentes en pacientes que inician la terapia antirretroviral en África debido al diagnóstico tardío, más que al “tratamiento selectivo de los pacientes en una etapa avanzada de la infección”.

Referencia: Kigozi IM, et al. Late-disease stage at presentation to an HIV clinic in the era of free antiretroviral therapy in sub-Saharan Africa. J Acquir Immune Defic Syndr (online edition), 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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