En países en desarrollo, el aumento de CD4 se mantiene hasta 5 años en los programas de tratamiento

Derek Thaczuk

Según un análisis de colaboración a gran escala publicado en la revista AIDS, los programas de terapia antirretroviral (TARV) han producido unos aumentos significativos y sostenidos de los recuentos de células CD4 en las personas que viven en países con ingresos bajos y son capaces de seguir el tratamiento. Entre las casi 20.000 personas que reciben TARV en cohortes de estudio de África, América Latina y Asia, la mediana del recuento de CD4 aumentó de unas 114 células/mm3 iniciales a 395 células/mm3 tras cinco años de terapia.

Los datos para este informe provinieron de las cohortes participantes en la Colaboración ART-LINC (siglas en inglés de Terapia Antirretroviral en Países con Ingresos Bajos) de las Bases de Datos Epidemiológicas Internacionales para Evaluar el Sida (IeDEA, en sus siglas en inglés). Los resultados de este análisis se presentaron este año en la XV Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI). En este texto, se expondrán las cuestiones principales y se tratará  mayor profundidad el documento publicado.

El análisis se basó en datos de adultos y adolescentes (de 15 años o más) sin experiencia en tratamientos que iniciaron la TARV a partir de 1995 a través de uno de los 27 programas de tratamiento africanos, latinoamericanos o asiáticos. De los 35.010 posibles participantes, se excluyó a 14.799 (42%) por ausencia de datos o por contar con menos de seis meses de seguimiento, y otros 264 por presentar unos recuentos basales de CD4 superiores a 500 células/mm3. Esto dejó una población de estudio final de 19.967 pacientes, equivalente a 39.200 persona-años. La mediana de edad fue de 35 años y el 60% de los pacientes eran mujeres. La mayoría de los participantes (81%) estaba en programas de tratamiento en África (22 programas), el 12%, en dos programas asiáticos y el 7% restante, en tres programas latinoamericanos.

La mediana del recuento de CD4 de la población de estudio completa aumentó constantemente con el tiempo en que se recibió la TARV, pasando de 144 células/mm3 al inicio a 263 células/mm3 el primer año, a 336 células/mm3 a los dos años, a 372 células/mm3 a los tres, a 377 células/mm3 a los cuatro y a 395 células/mm3 a los cinco. El número de pacientes en seguimiento disminuyó con el tiempo: un total de 820 pacientes de ocho clínicas recibían un seguimiento activo a los cinco años.

En el análisis univariable se comprobó que las mujeres presentaron un aumento del nivel de células CD4 más rápido y de mayor tamaño que los hombres y también mostraron un mayor nivel basal (121 frente a 104 células/mm3). Sin embargo, esta diferencia en la respuesta prácticamente desapareció en el análisis multivariable. En este análisis, los recuentos basales de CD4 constituyeron el factor de predicción más importante del resultado del tratamiento, observándose mejores respuestas para recuentos iniciales más altos. La edad también fue un factor de predicción, mostrando los participantes más jóvenes unos aumentos mayores.

Estos alentadores resultados a gran escala demuestran la existencia “de unas respuestas sólidas de CD4 a la TARV que se mantienen a lo largo de varios años”, lo que concuerda con los hallazgos a largo plazo en los países desarrollados. Aunque hubo diferencias significativas en las características basales entre las cohortes, “los resultados generales (mejoras notables en los recuentos de células CD4 tras el inicio de la TARV) coincidieron en los distintos entornos geográficos”. No obstante, los autores señalan que los resultados proceden únicamente de las personas que siguieron la terapia antirretroviral durante el transcurso del estudio y para las que se disponía de datos del seguimiento, lo que excluyó a una proporción notable de la población total.

Teniendo en cuenta que tener unos recuentos iniciales de CD4 más altos constituyó el mejor factor de predicción de una buena respuesta, esto subraya la necesidad de implementar un servicio más amplio de medición de estos linfocitos, lo que podría identificar a un mayor número de personas que necesitan terapia, y “probablemente… mejore de manera considerable los resultados del tratamiento”, afirman los investigadores. La mayoría de los participantes en las cohortes ART-LINC ya se encontraba en fases avanzadas de la enfermedad desde el punto de vista inmunológico y/o clínico. Sólo el 6% evidenció una enfermedad clínica menos avanzada, con unos recuentos de CD4 superiores a 200 células/mm3 cuando empezaron el tratamiento. El equipo de expertos indica que los recuentos de CD4 al comenzar la TARV, “aunque bajos en la mayoría de las cohortes [de ART-LINC], han aumentado en los últimos años”.

Referencia: Nash D, et al. Long-term immunologic response to antiretroviral therapy in low-income countries: a collaborative analysis of prospective studies. AIDS. 2008; 22: 2.291–2.302.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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