Los síntomas reumatológicos después de la TARV pueden deberse a un síndrome inflamatorio de reconstitución inmunitaria

Hayden Eastwood

La aparición de nuevos síntomas reumatológicos (o el empeoramiento de los existentes) que se produce tras la toma de terapia antirretroviral [TARV] puede deberse al síndrome inflamatorio de reconstitución inmunitaria (SIRI), según los hallazgos hechos públicos en la IV Conferencia Sudafricana sobre el Sida, celebrada en Durban.

Bajo la denominación de SIRI se engloba una diversidad de síntomas que, con frecuencia, aparecen en personas con VIH poco después de iniciar el tratamiento antirretroviral. Se cree que es debido a que, al revitalizarse el sistema inmunitario, éste monta una respuesta inflamatoria frente a la infección.

A pesar de existir una buena definición de caso, existe un debate en la comunidad médica respecto a qué síntomas deberían considerarse dentro de la clasificación de SIRI.

Un equipo de investigadores británicos y sudafricanos intentó determinar si el dolor en las articulaciones debería considerarse como un síntoma de SIRI, para lo cual realizó un seguimiento estrecho de la aparición de síntomas en las articulaciones en pacientes sometidos a terapia antirretroviral.

El estudio, realizado en Durban (Sudáfrica), contó con 498 pacientes adultos con VIH que tenían previsto iniciar TARV en dos clínicas durante 2006 y 2007. Los participantes fueron sometidos a unos chequeos de salud normales antes de comenzar a tomar el tratamiento y, con posterioridad, a las 2, 4, 8, 12, 16, 20 y 24 semanas tras su inicio.

Los pacientes que declararon sufrir síntomas articulares fueron valorados clínicamente y se estudiaron diagnósticos alternativos para ese dolor. En cada paciente, se hizo un seguimiento de los recuentos de CD4 basales y presentes, junto con los niveles de la proteína C reactiva, presente en sangre durante las respuestas inflamatorias y que, en consonancia, permite a los médicos determinar la extensión de la inflamación.

Las pruebas de laboratorio efectuadas con la sangre de los pacientes revelaron un recuento mediano de CD4 de 106 células/mm3 (rango intercuartil de 53 a 165) y una carga viral basal de 5log10 (rango intercuartil de 4,4 a 5,6 log10).

Setenta y siete pacientes (15%) informaron de síntomas articulares antes o durante el período de estudio. De ellos, algunos no fueron considerados como casos de SIRI porque existía una explicación alternativa para su dolencia articular. Por ejemplo, se descubrió que en once casos existían causas mecánicas para el dolor de las articulaciones, y en seis casos se comprobó que eran efectos secundarios de otros tratamientos. Tras tener en cuenta los diagnósticos alternativos, quedaron 23 casos (30%) presuntamente debidos a un efecto secundario inflamatorio de la terapia antirretroviral.

La mediana del período de aparición de los síntomas articulares fue a las once semanas (intervalo: 1-22 semanas) del inicio de la TARV, dentro del espacio de tiempo normal de aparición del SIRI. Sólo un paciente mostraba niveles elevados de factor reumatoide.

Los autores destacaron que el dolor articular es habitual en muchos pacientes coinfectados por tuberculosis y VIH durante los seis primeros meses de tratamiento antirretroviral. En ausencia de otros diagnósticos, estos síntomas pueden ser parte del abanico de dolencias del SIRI.

Referencia: Haddon L, et al. Are rheumatologic symptoms after initiation of antiretroviral therapy part of the spectrum of immune reconstitution inflammatory syndrome (IRIS)? Fourth South African AIDS Conference, Durban, South Africa, abstract 410, April 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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