Pacientes con VIH con problemas de salud mental viven tanto como el resto, según un estudio australiano

Michael Carter

Los pacientes con VIH que padecen desórdenes de salud mental tienen una supervivencia tan larga como las personas con VIH que presentan una buena salud mental, según un estudio australiano publicado en la edición de mayo de HIV Medicine.

No obstante, el grupo de investigadores estableció que los pacientes con problemas de salud mental tomaron más fármacos antirretrovirales y pasaban más tiempo en el hospital que los pacientes sin problemas de este tipo. Un uso adecuado de la terapia antirretroviral podría, según sugieren los autores, no sólo mejorar la salud de los pacientes con VIH y problemas de salud mental, sino también reducir el uso que realizan de los recursos sanitarios.
 
Los desórdenes de salud mental son habituales en personas con VIH. El grupo de investigadores de Melbourne (Australia) quería determinar la prevalencia e impacto de los desarreglos mentales entre su población clínica entre 1984 y 2000. Los autores habían planteado la hipótesis de que las personas con problemas de salud mental tendrían unos resultados peores, con peores resultados de tratamiento, menor respuesta a la terapia antirretroviral y mayor mortalidad en comparación con los pacientes sin historial de problemas mentales.
 
El grupo de investigadores realizó un análisis retrospectivo en el que contaron con 2.981 pacientes que recibieron atención por el VIH en el hospital Alfred. Cruzaron los datos de esta población con la base de datos de la VPCR (siglas en inglés del registro de casos psiquiátricos del Victorian) de pacientes de salud mental y descubrieron que había 525 personas que coincidían.
 
El abuso de drogas constituyó el desorden psiquiátrico más habitual observado en estas personas (17%), seguido por desórdenes afectivos (9%) y desórdenes de la personalidad (2%). En el 47% de los casos, se desconoció la causa del problema de salud mental.
 
En el caso de la tercera parte de las personas, el desorden mental fue previo al diagnóstico de VIH. El grupo de investigadores también observó que existieron algunas pequeñas diferencias entre las características demográficas de los pacientes registrados en la base de datos VPCR y las de los de la cohorte del hospital Alfred. En particular, los pacientes de VPCR fueron menos propensos a ser gay (58% frente a 70%) y más propensos a declarar uso de drogas inyectables como actividad de riesgo del VIH (24% frente al 7%).
 
Los autores señalaron que el 31% de las personas que presentaban desórdenes de salud mental recibieron un tratamiento con una terapia antirretroviral potente tras 1996 frente al 26% de las personas sin historial de problemas de salud mental. También señalaron que los pacientes de la base de datos VPCR emplearon más fármacos antirretrovirales (mediana: 6,4) que las personas con buena salud mental (mediana: 5,5) y plantearon la hipótesis de que esto se debió a problemas de adhesión o a la capacidad que tienen algunos fármacos anti-VIH, como efavirenz (Sustiva) de agudizar problemas de salud mental preexistentes.
 
Un tercio de las personas con problemas de salud mental fueron hospitalizadas, en comparación con el 23% de los pacientes sin historial de desórdenes de salud mental. El grupo de investigadores también apuntó que existieron diferencias en los motivos de hospitalización entre los dos grupos de pacientes, siendo los pacientes con problemas de salud mental más propensos a ser hospitalizados debido a infecciones  (29% frente al 20%), por enfermedades no infecciosas como problemas hepáticos (28% frente al 19%) y por motivos de salud mental (18% frente al 8%). Los factores relacionados de forma independiente con un mayor riesgo de hospitalización fueron los problemas de salud mental (p<0,001), una enfermedad definidora de SIDA previa (p < 0,001) y recibir tratamiento del VIH con anterioridad a 1986 (p=0,001).
 
A continuación, el grupo de investigadores comprobó si había alguna relación entre un historial de desórdenes de salud mental y un mayor riesgo de muerte y no descubrió ninguna diferencia respecto a la tasa de supervivencia entre los pacientes de la cohorte del hospital Alfred y los de la base de datos VPCR.
 
“Los pacientes con desórdenes psiquiátricos pueden beneficiarse de la terapia antirretroviral de gran actividad”, escriben los autores. Sin embargo, señalan que su estudio se vio limitado por su diseño retrospectivo y concluyen que “aumentar la conciencia y mejorar el tratamiento de las personas que tienen tanto VIH como desórdenes de salud mental puede mejorar potencialmente la calidad de vida de estos pacientes, pero puede también reducir el uso innecesario de los servicios de cuidado de la salud”.
 
Referencia: Mijch A et al. Increased health care utilization and increased antiretroviral use in HIV-infected individuals with mental health disorders. HIV Med 7: 205 – 215, 2006.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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