La realización frecuente de pruebas del VIH ofrece un mejor pronóstico para las personas que se infectan

Michael Carter

El someterse de forma habitual a tests de detección del VIH está relacionado con unos mejores resultados clínicos en caso de producirse el diagnóstico, según informa un equipo de investigadores holandés en la edición digital de la revista AIDS.

De acuerdo con los autores, las personas que se hicieron de forma regular esta prueba, pero se infectaron con posterioridad, presentaron un riesgo de mortalidad que fue la mitad del observado en aquellas que fueron diagnosticadas en su primer test para detectar la infección.

Los pacientes que se realizaron la prueba del VIH al menos una vez al año mostraban unos niveles de CD4 más altos en el momento de iniciar la terapia antirretroviral (TARV), así como unas tasas de muerte menores, en comparación con las personas que se sometieron a la prueba con menos frecuencia. Los peores resultados clínicos se apreciaron en pacientes diagnosticados tras su primer test, y una elevada proporción de ellos ya tenía un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 en el momento del diagnóstico.

“Los pacientes que se hicieron pruebas de forma repetida para detectar anticuerpos del VIH (…) tuvieron unos niveles de CD4 mayores cuando empezaron la TARV combinada en comparación con los que dieron positivo inicialmente”, comentan los investigadores.

Gracias al uso de la terapia antirretroviral, muchas personas con VIH pueden esperar disfrutar de una vida larga y saludable.

Sin embargo, incluso con dicho tratamiento, las tasas de mortalidad siguen siendo más elevadas entre los pacientes seropositivos que entre la población general, y esto se debe, en gran medida, a que muchas personas reciben un diagnóstico tardío de su infección.

Las directrices holandesas, así como las de otros muchos países, recomiendan que las personas que estén una situación de alto riesgo de infección por VIH, como los hombres gais, deberían someterse a una prueba diagnóstica del virus como mínimo una vez al año.

"Aunque resulta aparentemente obvio, nunca se había demostrado que las personas que se sometieron repetidas veces a las pruebas del VIH antes de dar positivo tenían un mejor pronóstico clínico que las que dieron positivo en el primer test", escriben los investigadores.

En consecuencia, se diseñó un estudio en el que participaron 5.494 pacientes recién diagnosticados de VIH en Holanda entre 2004 y 2008.

A partir del historial de realización de la prueba del VIH antes del diagnóstico, los participantes fueron repartidos en tres grupos:

  • Nunca se habían hecho la prueba: Resultado positivo en el primer test.
  • Realización infrecuente de la prueba: Último test negativo entre 12 y 24 meses antes del resultado positivo.
  • Realización frecuente de la prueba: Último resultado negativo menos de un año antes del diagnóstico positivo.

A continuación, el equipo de investigadores efectuó análisis para comprobar si la frecuencia de realización de pruebas estaba relacionada con dos resultados clínicos:

  • El recuento de CD4 en el momento de iniciar el tratamiento anti-VIH.
  • Las tasas de mortalidad.

La inmensa mayoría de los pacientes fueron diagnosticados de VIH en su primera prueba (4.067 personas frente a 561 en el grupo de realización poco frecuente y 866 en el de realización frecuente de tests).

Se detectaron diferencias demográficas importantes entre estos tres grupos, siendo la más notable que el 23% de los pacientes diagnosticados en su primera prueba fueron de origen subsahariano, mientras que únicamente el 4% de las personas diagnosticadas de VIH en el grupo de realización frecuente de pruebas pertenecía a este grupo de población.

La mediana del recuento de células CD4 en el momento del diagnóstico estuvo relacionada con el historial de realización de pruebas y fue más baja en el grupo que fue diagnosticado de VIH en el primer test (350 células/mm3 frente a 470 células/mm3 en el grupo de pruebas infrecuentes, y 550 células/mm3 en el caso de los pacientes que se sometieron a menudo al test).

La frecuencia de la realización de pruebas también se vinculó con la presencia de un cuadro de sida en el momento del diagnóstico (16% en el grupo de primera prueba frente al 2% en el grupo de pruebas poco frecuentes y 3% en el de las pruebas frecuentes).

Se produjo el fallecimiento de un total de 186 pacientes. La tasa de mortalidad fue mayor en el caso de los personas diagnosticadas en el primer test que se hicieron (1,33 por cada 100 persona-años) y fue significativamente menor en el de aquellas que se habían sometido al test antes (pruebas infrecuentes: 0,58 por cada 100 persona-años, p= 0,02; y pruebas frecuentes: 0,54 por cada 100 persona-años, p= 0,003).

Después de tener en cuenta las diferencias en las características basales, los autores determinaron que las personas con un historial de realización de pruebas del VIH presentaron una reducción del 50% en su riesgo de muerte, en comparación con los pacientes cuyo VIH fue detectado la primera vez que se sometieron al test diagnóstico.

El recuento mediano de CD4 en el momento de empezar la terapia anti-VIH fue de 190 células/mm3 en los pacientes diagnosticados la primera vez que se sometían a una prueba, frente a 250 células/mm3 (diferencia: p <0,0007) en el caso de los pacientes que se hacían de forma infrecuente las pruebas, y 260 células/mm3 (diferencia: p <0,0007) en el de aquellos que se realizaban el test al menos una vez al año.

Las personas diagnosticadas en la primera ocasión en que se sometieron a la prueba del VIH fueron también el grupo más propenso a presentar un diagnóstico de sida y un recuento de linfocitos-T CD4 por debajo de 200 células/mm3 en el momento de comenzar el tratamiento antirretroviral.

“Nuestros resultados ilustran el beneficio que supone la realización regular de la prueba del VIH", escriben los investigadores, “ya que se reduce el tiempo transcurrido entre infección y diagnóstico y aumenta la probabilidad de que se produzca un inicio oportuno del tratamiento, previniendo así la progresión clínica a sida y reduciendo las posibilidades de muerte”.

Los autores del estudio también consideran que "aumentar la realización de los tests a una frecuencia anual puede tener un gran impacto sobre las tasas de transmisión del VIH a nivel poblacional”. En este sentido, los investigadores citan un estudio que empleó un modelo matemático que sugiere que las tasas de transmisión en Holanda se podrían reducir en un 40% a lo largo de una década, “si el promedio del tiempo transcurrido entre los momentos de la infección y el diagnóstico se redujera a un año".

Referencia: Gras L, et al. Lower mortality and earlier start of cART in patients tested repeatedly for HIV than in those with a positive first test. AIDS 25, online edition (DOI: 10.1097:QAD.0b013e3283454cd7), 2011 (En esta dirección podrás encontrar el abstract de forma gratuita).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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