Los cálculos de incidencia del VIH pueden no ser fiables, por lo que hay que mejorar las técnicas

Hayden Eastwood

El denominado método BED [que debe su nombre a que, en su origen, fue desarrollado según los subtipos B, E y D del VIH] para calcular la incidencia del virus de la inmunodeficiencia humana debería estandarizarse, de modo que su uso sea fiable en entornos africanos; además, la técnica ha de mejorarse para evitar contabilizar como recientemente infectadas a personas con infección por VIH prolongada, según concluyen dos grupos de investigación sudafricanos. Sus hallazgos fueron presentados en la Conferencia Sudafricana sobre el Sida, que tuvo lugar en Durban este mes de abril.

El ensayo BED es un método basado en el empleo de enzimas que permite calcular el tiempo de infección por VIH con propósitos de investigación. No se utiliza de forma rutinaria en las clínicas para diagnosticar infecciones por el virus. El procedimiento se basa en la medida de la proporción del anticuerpo anti-VIH inmunoglobulina G (IgG) y la comparación con la cantidad total de IgG en sangre mediante el uso de un método ELISA que permite determinar la concentración de dicho anticuerpo en sangre. A partir de esos datos, puede determinarse la duración de la infección por VIH, puesto que, en principio, la relación de IgG [normal frente a anti-VIH] varía según la progresión de la infección.

El ensayo BED se utiliza a menudo junto con técnicas matemáticas para calcular la incidencia de VIH; se ha usado de forma generalizada en Sudáfrica, Uganda y EE UU. Sin embargo, a pesar de su popularidad, se han producido quejas en torno a su posible imprecisión.

Thomas McWalter, de la Universidad de Witswatersrand en Johannesburgo (Sudáfrica), esperaba arrojar luz sobre la precisión del ensayo BED comprobando si había sido aplicado de forma uniforme en una sección transversal de cálculos de incidencia publicados realizados con esta técnica.

Su equipo de investigación comprobó las bases de datos de las revistas y encontró un total de 1.136 publicaciones que contenían artículos revisados, textos completos y abstracts. De este grupo de artículos, un total de 27 estudios fueron incluidos en una revisión final que tuvo en cuenta la localización, el período de tiempo, la población, el registro de incidencia de VIH, la fórmula para el cálculo de la incidencia y los ajustes para descartar los falsos casos recientes.

El equipo de McWalter descubrió una divergencia notable en los métodos empleados en los estudios. Se hallaron diferencias en parámetros de laboratorio, los valores de corte de densidad óptica [la medida de la relación entre IgG-VIH e IgG-total considerada suficiente como para determinar que se ha producido una seroconversión], períodos ventana, métodos de cálculo de la incidencia y la sensibilidad de los métodos de análisis (métodos matemáticos para determinar la consistencia de los resultados).

El grupo de investigadores aplicó un conjunto de procedimientos y parámetros universales y estandarizados [como los valores de corte de densidad óptica y las fórmulas para el cálculo de la incidencia] a cada uno de los grupos de datos publicados. Esto dio lugar a cambios drásticos en muchos de los valores de incidencia calculados.

La investigación indica que el uso de diferentes métodos da lugar a distintos valores de incidencia, por lo que son necesarios unos procedimientos claros y estandarizados para poder comparar los datos de incidencia.

Otro trabajo presentado en la conferencia por el profesor John Hargrove, del Centro Sudafricano para el Modelado y Análisis Epidemiológico (SACEMA, en sus siglas en inglés), puso de relieve otros problemas con la técnica.

Es bien sabido que siempre hay un subconjunto de personas con VIH sometidas al ensayo BED que da unos resultados que parecen indicar que han sido infectadas recientemente, aun cuando ya portan el virus desde hace meses o incluso años. No se sabe con exactitud el motivo de esta lenta (o ausente) progresión a una respuesta de anticuerpos completa, aunque su ocurrencia está documentada. Para complicar todavía más la cuestión, otro subconjunto de personas, que en un inicio se seroconvirtieron, posteriormente pasaron a un estado de no seroconversión, según el ensayo BED, un hecho que, de suceder con frecuencia, también afecta a la precisión del cálculo de la incidencia (Cabe señalar que este fenómeno no se produce con la prueba estándar del VIH empleando la prueba de anticuerpos ELISA.)

El equipo de investigación de Hargrove comprobó hasta qué punto estaban presentes estas imprecisiones en la base de datos de 14.000 madres de Zimbabue, que recibieron seguimiento después de dar a luz. De las que tenían VIH, se comprobó que el 5,2% tuvo unos niveles de absorbancia en el ensayo BED inferiores a 0,8 después de realizarse la prueba otra vez a los doce meses; consecuentemente, en el estudio inicial fueron identificadas de forma errónea como seroconversoras recientes. Por lo tanto, la incidencia anual BED calculada a los doce meses para este grupo (7,6%) fue 2,2 veces superior a la que debería haber sido en realidad.

El equipo de Hargrove pone de relieve que, a menos que se ajusten los datos considerando la proporción de casos antiguos que dan un resultado de falso reciente, el método BED no puede utilizarse de forma fiable, ni siquiera para calcular cambios relativos en la incidencia del VIH. El responsable del estudio señaló que la proporción de personas que dan un resultado de falso reciente puede depender de la localidad, y que en los estudios para determinar la incidencia debería calcularse la proporción de personas en este grupo.

Ambos organismos de investigación indican que la técnica BED necesita ser mejorada y estandarizada antes de poder ofrecer cálculos fiables de la incidencia de VIH a partir de estudios transversales. Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para las políticas públicas, ya que, sin una cifra precisa de la incidencia, es imposible determinar si los programas de prevención y tratamiento están teniendo algún efecto sobre la transmisión del VIH.

Referencias: Hargrove J, et al. A case study of the application of the BED method for the estimation of HIV incidence. Fourth South African AIDS Conference, Durban, abstract 359, April 2009.

Hargrove J. Estimating the window period for the BED method.Fourth South African AIDS Conference. Fourth South African AIDS Conference, Durban, abstract 446 (oral presentation), April 2009.

McWalter T, et al. Use of the cBED enzyme immunoassay for HIV incidence estimates: a systematic review. Fourth South African AIDS Conference,Durban, abstract 363 (oral presentation), April 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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