Se observa en mujeres rápido descenso de secreción genital de VIH con terapia; en el 50% se mantiene potencial de infección

Michael Carter

La excreción genital de VIH en mujeres disminuye con rapidez en el primer mes tras el inicio de la terapia antirretroviral, según un estudio prospectivo realizado entre trabajadoras sexuales en Kenia y publicado en la edición del 19 de febrero de AIDS. Sin embargo, el equipo de investigadores americanos y keniatas que realizó el estudio descubrió que el 50% de las mujeres siguió teniendo o bien células infectadas por VIH o bien niveles detectables de VIH en sus secreciones cervicales o vaginales, lo que indica un riesgo activo de transmisión del VIH.

La terapia anti-VIH de gran actividad ha supuesto una vida más larga y saludable para cientos de miles de personas en todo el mundo. También se espera que la generalización del uso de terapia antirretroviral reduzca la transmisión sexual del VIH, especialmente en áreas de alta prevalencia. Aunque existen firmes indicios de que el uso de fármacos anti-VIH puede reducir de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo, hay pocos datos respecto al impacto de antirretrovirales sobre la transmisión sexual del VIH y los datos que existen provienen de estudios transversales.

Por tanto, el grupo de investigadores diseñó un estudio prospectivo que contó con mujeres que iniciaban terapia antirretroviral. Los autores plantearon la hipótesis de que el inicio de la terapia antirretroviral conduciría a un rápido descenso de la carga viral del VIH en las secreciones genitales durante el primer mes de terapia, pero que la velocidad y magnitud de este descenso podría diferir del observado en plasma.

El estudio contó con 20 trabajadoras sexuales en Mombasa (Kenia). Todas tenían un recuento de células CD4 inferior a 200 células/mm3 y se les proporcionó un régimen antirretroviral consistente en 3TC (lamivudina, Epivir), d4T (estavudina, Zerit) y nevirapina (Viramune). Antes de entrar en el estudio, a intervalos regulares durante el seguimiento, las mujeres fueron examinadas en busca de enfermedades de transmisión sexual. Se obtuvieron muestras cervicales y vaginales para monitorizar los niveles de secreción del VIH al inicio y después a los días 1, 2, 4, 7, 14 y 28. El grupo de investigadores también realizó un modelo del descenso de la carga viral en plasma durante el primer mes de terapia del VIH y lo comparó con el observado en las secreciones vaginales. Además, el grupo de investigadores hizo un seguimiento del número de células infectadas por VIH en las secreciones cervicales.

Todas las mujeres mostraron una adhesión muy alta a su terapia anti-VIH y ninguna tuvo gonorrea, clamidia o cervicitis no específica al inicio, aunque ocho tuvieron vaginosis bacteriana, tres una infección por hongos y una trichomoniasis (enfermedades para las cuales se proporcionó una terapia apropiada). Una mujer también tenía una úlcera genital al entrar en el estudio y se observó en otras dos durante el seguimiento.

Al inicio, el VIH fue detectable en todas las mujeres en secreciones tanto cervicales como vaginales. Sin embargo, dos días después de iniciar terapia del VIH, la carga viral cervical había disminuido de una mediana de 5.000 copias/ml a 650 copias/ml y después disminuyó a una mediana inferior a 50 copias/ml donde permaneció durante la duración del estudio. La carga viral vaginal mediana fue de 6.000 copias/ml al inicio y disminuyó a una mediana de 250 copias/ml al día 4 y al día 14, la excreción vaginal mediana del VIH fue indetectable.

La carga viral tanto cervical como vaginal fue significativamente menor que la observada en plasma, siendo al inicio la mediana de carga viral en sangre superior a 300.000 copias/ml y 1.300 copias/ml al día 28.

Sin embargo, el grupo de investigadores señaló que siete (35%) mujeres siguieron presentando cargas virales detectables en sus secreciones genitales al día 28, lo que indica un riesgo activo de transmisión del VIH.

El modelo desarrollado por el grupo de investigadores mostró que la carga viral en las secreciones vaginales disminuyó significativamente más rápido que en sangre (p=0,02).

Se detectaron células infectadas por VIH en las secreciones cervicales del 53% de las mujeres al inicio y en un 26% al día 28. Este descenso no fue estadísticamente significativo. Sin embargo, se observó un descenso estadísticamente significativo en el número de mujeres con células infectadas por VIH en sus secreciones vaginales de un 47% al inicio a un 5% al día 28 (p<0,0001). De cualquier modo, tras un mes de terapia del VIH, diez mujeres (el 50% de la muestra de estudio) presentaban cargas virales del VIH, células infectadas por VIH o ambas cosas en las secreciones cervicales o vaginales.

“Éste es el primer estudio de cohorte prospectivo que ofrece una valoración cuantitativa detallada de curso temporal y magnitud de la supresión vaginal y cervical del VIH-1 en mujeres que inician terapia antirretroviral”, escriben los autores, que añaden: “El estudio aporta más detalles sustanciales a análisis transversales previos, que demostraron la existencia de una relación entre la terapia antirretroviral y unos menores niveles genitales, pero no valoraron el impacto temporal de una terapia antirretroviral sobre este resultado”.

Y continúan comentando: “Los pronunciados descensos en los niveles genitales virales probablemente representen un rápido descenso de la capacidad de infección. Sin embargo, la supresión de la excreción del VIH-1 en el tracto genital no fue completa, lo que puede indicar la existencia de un riesgo activo de transmisión a las parejas sexuales”.

Referencia: Graham SM et al. Initiation of antiretroviral therapy leads to a rapid decline in cervical and vaginal shedding of HIV-1 shedding. AIDS 21: 501 – 507, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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