Estudio sugiere que el tratamiento del VIH quizá tenga que iniciarse por encima de 300 CD4 en personas coinfectadas por VIH/VHC

Keith Alcorn

Se han encontrado más indicios que sugieren que puede estar justificado un tratamiento temprano del VIH en personas coinfectadas por VIH y VHC (virus de la hepatitis C) en un estudio sobre respuestas de células T a la hepatitis, publicado esta semana en PloS Medicine por un grupo de investigadores del Centro de Investigación Partners AIDS del Hospital General de Massachusetts (EE UU). El tratamiento antes de que el recuento de CD4 caiga por debajo de 300 células puede aumentar la probabilidad de un control sostenido de la infección por hepatitis C, según sugieren los descubrimientos.

La coinfección por VIH y hepatitis C es habitual en muchas partes del mundo, y la mayoría de los estudios sobre los efectos de la coinfección han demostrado una evolución significativamente más rápida del daño hepático provocado por la hepatitis C en las personas coinfectadas, al compararla con la de las personas infectadas sólo por hepatitis C. El espectro de daño hepático provocado por la hepatitis C va desde fibrosis hepática a etapas finales de enfermedad hepática y cáncer y, sin tratamiento para la hepatitis C, el daño hepático tiende a ser progresivo en personas con VIH.

A fin de examinar factores del sistema inmunológico relacionados con el control espontáneo del VHC y cómo este control se ve alterado por la infección por VIH, el grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts inscribió cuatro grupos de participantes: 60 estaban infectados por ambos virus, y la mitad de ellos tenía niveles bajos de VHC en el momento de entrar en el estudio. Los otros dos grupos de 17 participantes estaban infectados sólo por VHC, presentando un grupo un control exitoso de los niveles virales.

Se sabe que el control espontáneo del VHC depende de la actividad de las células T CD4 ayudantes que tienen como diana específica el virus, y la destrucción de las células CD4 por el VIH es la base de la deficiencia inmunológica que caracteriza el SIDA. Por tanto, el grupo de investigadores midió la respuesta al VHC de las células T de los participantes al comienzo del estudio y a intervalos de entre dos y seis meses durante el periodo de estudio.

Los resultados mostraron que aquellas personas capaces de mantener niveles bajos de VHC a pesar de la coinfección por VIH poseían respuestas específicas al virus más fuertes tanto de células T CD4 como células T CD8 “asesinas” de las que poseían aquellas con recuentos elevados de VHC. No fue sorprendente que los participantes infectados sólo por VHC tuvieran respuestas antivirales de células T incluso más poderosas. El 86% de los pacientes controladores monoinfectados por VHC mostró respuestas linfoproliferativas específicas, frente al 35% en el caso de los controladores de VHC coinfectados (p=0,003) y el 7% en el de las personas coinfectadas con viremia crónica de VHC (p=0,016).

Aproximadamente la cuarta parte de las personas infectadas por ambos virus que originalmente controlaba los niveles de VHC perdió ese control durante del periodo de dos años y medio de estudio, y su aumento de niveles de virus se correspondió con un descenso general de células T CD4. Ninguno fue capaz de restablecer el control viral, lo que pone de relieve la necesidad de realizar repetidas pruebas de carga viral del VIH en aquellas personas que establecen un control espontáneo del VHC, afirman los autores.

Ninguno de los controladores virales que estaban infectados sólo por VHC experimentó algún aumento de los niveles virales durante el periodo de estudio. La pérdida de respuestas protectoras y la susceptibilidad a una infección por VHC recurrente puede ayudar a explicar las mayores tasas de VHC persistente observadas en personas que están coinfectadas por VIH/VHC, frente a aquellas infectadas sólo por VHC.
 
Al analizar los factores que podrían estar relacionados con la pérdida de control del VHC en aquellas personas infectadas por ambos virus, el grupo de investigadores realizó un descubrimiento sorprendente. El factor más firmemente relacionado con el mantenimiento del control del VHC no fue el recuento de células T CD4 al entrar en el estudio, sino el recuento de CD4 más bajo previamente registrado (o recuento “nadir”). Estos hallazgos sugieren que, en el caso de personas infectadas por ambos virus, puede ser deseable iniciar el tratamiento antirretroviral antes de que los recuentos de CD4 caigan demasiado bajo como para mantener las respuestas frente al VHC.

“El mantener mayores recuentos de células T CD4, bien a través de una no progresión a largo plazo del VIH, bien a través de tratamiento antirretroviral antes de que los recuentos de células T CD4 caigan por debajo de 300 células, supusieron las características compartidas más importantes de estas personas.”

No se observaron respuestas de células T en personas que tuvieron un recuento nadir de CD4 inferior a 300, independientemente del grado de reconstitución inmunológica que haya tenido lugar cuando iniciaron terapia antirretroviral, lo que llevó a los autores a señalar que: “Nuestros datos sugieren que el umbral de recuento de células T CD4 que resulta en una pérdida de respuestas adaptables puede ser mayor en el caso de respuestas específicas al VHC que en el caso de las respuestas al CMV (citomegalovirus)”.

El grupo de investigadores también descubrió que, entre aquellas personas cuyos niveles de VHC aumentaron, las que mantuvieron algunas respuestas de células T tuvieron niveles virales menores que las que tuvieron una respuesta de células T pequeña o nula. Esto sugiere que el sistema inmunológico mantiene un nivel de inmunidad secundaria frente al VHC (el tipo de respuesta de “memoria” frente a un patógeno previamente encontrado que se observa en numerosas infecciones).
 
“Actualmente, se están inscribiendo pacientes para un ensayo a escala nacional que estudiará si un tratamiento más temprano del VIH mejora los resultados del tratamiento de la hepatitis C”, afirmó el principal autor Arthur Kim. “Parte de este estudio investigará cómo puede afectar a las respuestas inmunológicas un tratamiento más temprano. También será importante seguir el impacto de la pérdida de control del VHC sobre la enfermedad hepática, ya que esto probablemente tendrá consecuencias importantes para los pacientes con VIH”. Kim es profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.

Referencia: Kim AY et al. Impaired hepatitis C virus-specific T cell responses and recurrent hepatitis C virus in HIV coinfection. PloS Medicine 3 (12): e492, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt)

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