¿Primera pista de una vacuna contra el VHC?

Gus Cairns

Una novedosa vacuna (IC41), que contiene partes del virus de la hepatitis C (VHC), ha conseguido un modesto, aunque aparentemente continuo, descenso de la carga viral en pacientes que ya tenían hepatitis C.

Aunque se trata de una vacuna terapéutica más que preventiva, es la primera vez que una vacuna diseñada para mejorar las respuestas inmunitarias naturales del organismo frente al VHC tiene un efecto significativo sobre la carga viral. Pese a que el interferón pegilado en el tratamiento estándar del VHC es un análogo de una proteína elaborada por el sistema inmunitario, hay que administrarlo de forma continua. IC41 consiguió un descenso continuo de la carga viral 20 semanas después de la última dosis y, en consecuencia, puede estar actuando como una auténtica vacuna y estableciendo respuestas inmunitarias duraderas frente al VHC.

El descenso de la carga viral fue modesto: la media de reducción fue de dos tercios (-0,47log10). Los pacientes con las mayores cargas virales del VHC iniciales (superiores a 2 millones de unidades internacionales/mL [UI/mL]) experimentaron un descenso de la viremia de más del 75% (-0,61log10). A pesar de que estos descensos fueron relativamente pequeños en comparación con la elevada carga viral típica de la infección, fueron muy significativos desde el punto de vista estadístico (p ≤0,0001 en el grupo en conjunto).

Cincuenta pacientes con VHC que no habían tomado tratamiento con anterioridad fueron distribuidos de forma aleatoria para recibir dos regímenes de vacunación, uno de los cuales funcionó, mientras que el otro no. El régimen exitoso consistió en ocho inyecciones superficiales administradas justo dentro de la piel (intradérmicas) cada dos semanas. Éstas fueron acompañadas por la aplicación tópica del fármaco para potenciar el sistema inmunitario imiquimod (Aldara®), que mejora la actividad del sistema inmunitario y moviliza los interferones naturales; asimismo, es conocido como tratamiento de las verrugas genitales.

El régimen que fracasó consistió en 16 inyecciones semanales administradas bajo la piel (de forma subcutánea) sin imiquimod. Este tratamiento no consiguió reducir la carga viral.

La viremia del VHC ya se había reducido en un 40% al final de las 16 semanas en los pacientes que recibieron el primer régimen, pero pareció seguir descendiendo a lo largo de las siguientes 20 semanas, un resultado descrito por los investigadores como “alentador”. Los pacientes que tenían unas cargas virales iniciales elevadas experimentaron descensos significativos de las mismas tras la tercera vacunación.

Si bien los descensos observados en la carga viral no tendrían por sí mismos demasiada relevancia clínica, el éxito del tratamiento anti-VHC está sólidamente relacionado con la viremia inicial y esta vacuna terapéutica podría servir para potenciar otras terapias.

Estos resultados también vienen a demostrar que es posible diseñar una respuesta inmunitaria eficaz frente al VHC, un virus cuya variabilidad es tan enorme que algunos investigadores creían que las vacunas no podrían funcionar.

Aproximadamente la mitad de los pacientes mantuvieron unas respuestas medibles de células-T frente al VHC hasta seis meses después de concluir el ciclo de vacunación. Sin embargo, estas respuestas no estuvieron correlacionadas con el descenso de la carga viral y no se sabe con exactitud cuál es la respuesta inmunitaria eficaz que se ve estimulada por la IC41.

Referencia: Klade CS, et al. Significant continuous viral load decline in treatment-naive HCV genotype 1 patients after therapeutic peptide vaccination with IC41. American Association for the Study of Liver Disease (AASLD) Conference, Boston. Abstract 1558. 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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