El consumo frecuente de alcohol acelera la progresión de la infección por VIH

Michael Carter

La ingestión habitual de bebidas alcohólicas está relacionada con una progresión más rápida de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, según informa un equipo de investigadores de EE UU en la edición digital de AIDS Research and Human Retroviruses.

Los autores descubrieron que las personas que consumían dos o más bebidas alcohólicas al día presentaban un mayor riesgo de sufrir un descenso en su recuento de CD4 por debajo de 200 células/mm3.

El equipo de investigadores cree que se debe a los efectos inmunosupresores del alcohol. Además, este nivel de consumo de alcohol por parte de los pacientes que siguen una terapia antirretroviral (TARV) estuvo relacionado con un mayor riesgo de tener una carga viral detectable, lo que los expertos atribuyen a un mal nivel de adhesión.

Sin embargo, la capacidad de extrapolar los hallazgos del estudio es cuestionable. El tamaño de muestra fue reducido y, como todos los participantes eran usuarios de drogas, los autores reconocen que sus resultados no pueden generalizarse.

El estudio se realizó porque investigaciones previas sobre el impacto del alcohol sobre la progresión de la infección por VIH habían arrojado resultados discordantes. Aunque algunos ensayos han evidenciado que el consumo de bebidas alcohólicas no tiene un impacto sobre el recuento de CD4 o el riesgo de desarrollar sida, estudios efectuados en animales han demostrado que esta sustancia afecta de forma negativa a los recuentos de CD4 y CD8 y aumenta la susceptibilidad frente a determinados patógenos. Además, existen pruebas que sugieren que el consumo de alcohol puede conducir a un menor grado de adhesión a la TARV.

Para entender mejor este estudio, un equipo de investigadores de Florida diseñó un ensayo prospectivo y longitudinal, que contó con 231 usuarios de drogas que tenían VIH. Estas personas fueron inscritas entre los años 2002 y 2005 y recibieron seguimiento durante 30 meses.

Se realizaron medidas de los niveles de CD4 y de carga viral de los pacientes al inicio del estudio y, posteriormente, en las citas mensuales de seguimiento. Se registró la TARV empleada y a los participantes se les pidió que declararan su consumo de alcohol y drogas.

Los pacientes fueron clasificados como grandes bebedores si tomaban dos o más bebidas alcohólicas al día. El consumo moderado se definió como ingerir una bebida al día.

La mayoría de los participantes (77%) eran de etnia negra, el 73% eran hombres y la media de edad era de 42 años.

La mediana en el recuento basal de CD4 fue de 310 células/mm3 y la mediana de la carga viral en ese instante fue de 11.911 copias/mL. El 63% de los pacientes tomaban un tratamiento anti-VIH en el momento de entrar en el estudio, porcentaje que no se incrementó de forma significativa a lo largo de los 30 meses de la investigación.

Algo más de la mitad de los pacientes (55%) afirmaron consumir alcohol (predominantemente se trató de cerveza).

El consumo moderado de bebidas alcohólicas no tuvo ningún efecto sobre el progreso de la infección por VIH. Las personas que ingerían hasta una bebida al día no fueron más propensas que las que se declararon abstemias a sufrir un descenso en su recuento de CD4 por debajo de las 200 células/mm3.

No obstante, incluso después de tener en cuenta los niveles basales de CD4 y carga viral y el uso de fármacos antirretrovirales, el consumir alcohol con más frecuencia prácticamente triplicó el riesgo de experimentar un descenso de los CD4 por debajo de este nivel (cociente de riesgo [CR]: 2,91; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,23 – 6,85; p= 0,015).

El análisis restringido a los pacientes que no estaban tomando la TARV reveló que, en comparación con los que eran abstemios, las personas que ingerían dos o más bebidas alcohólicas al día fueron significativamente más propensas a sufrir un descenso del número de CD4 por debajo de 200 células/mm3 (CR: 7,76; IC95%: 1,2 – 49,2; p= 0,03).

El consumo abusivo de alcohol junto con el hecho de tomar crack-cocaína también aumento el riesgo de un descenso en el recuento de CD4 (CR: 3,57; IC95%: 1,24 – 10,31; p= 0,018).

El equipo de investigadores, asimismo, examinó el impacto del consumo de bebidas alcohólicas sobre la carga viral.

En conjunto, la carga viral fue de 0,025 log10 copias/mL superior en los grandes bebedores (p= 0,038).

Sin embargo, sólo se apreció un impacto del alcohol sobre la viremia en las personas que tomaban TARV (p= 0,0457). Los autores creen que la mala adhesión explica este hallazgo y que las bebidas alcohólicas no tienen repercusión sobre la replicación del VIH.

“Nuestros principales hallazgos evidencian que el consumo frecuente de alcohol constituye un factor de predicción del descenso de CD4 (…) además, también aumentó el nivel de carga viral del VIH en plasma, aunque esta relación sólo fue estadísticamente significativa en los participantes que seguían una terapia antirretroviral”, comentan los investigadores.

En consecuencia, consideran que “el consumo frecuente de bebidas alcohólicas parece afectar a la progresión de la infección por VIH al acelerar el descenso del nivel de células CD4 y aumentar la carga viral únicamente en las personas que reciben TARV”.

No obstante, los autores reconocen que su investigación tiene varias limitaciones. Sólo 27 personas declararon consumir dos o más bebidas alcohólicas al día y, además, la población de estudio consistió en usuarios de drogas. En consecuencia, los responsables del estudio admitieron que sus hallazgos tan sólo podían generalizarse a las personas con VIH que registren unos patrones similares de consumo de sustancias estupefacientes.

Referencia: Baum MK, et al. Alcohol use accelerates HIV disease progression. AIDS Research and Human Retroviruses, online edition, DOI: 10. 1089/aid.2009.0211m 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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