Los registros de embarazo no ofrecen pruebas de que tenofovir provoque defectos de nacimiento

Liz Highleyman

Un análisis de los datos remitidos al Registro Antirretroviral del Embarazo reveló que no existen pruebas de que el uso de tenofovir (Viread®) por parte de mujeres embarazadas con VIH -ni durante el primer trimestre de gestación ni más adelante- esté relacionado con un mayor riesgo de defectos de nacimiento.

El  estudio fue presentado en la 49 Conferencia Interciencias sobre Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia [ICAAC, en sus siglas en inglés] celebrada esta semana en San Francisco (EE UU).

Las directrices sobre terapia antirretroviral (TARV) en países industrializados recomiendan que las mujeres embarazadas reciban un régimen combinado que suprima completamente la carga viral, en lugar de fármacos individuales como zidovudina (AZT), para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo.

Aún se recomienda el uso de AZT como componente de regímenes antirretrovirales para las mujeres embarazadas, a pesar de que ya no es fármaco de preferencia para otras personas con VIH debido a sus efectos secundarios. Uno de los fármacos preferidos, tenofovir (también en pastillas combinadas como Truvada® y Atripla®, y utilizado además para tratar la hepatitis B), se considera en general seguro y eficaz, aunque su empleo durante el embarazo no ha sido valorado de forma adecuada en estudios con control.

Kathleen Squires, junto con un equipo de colaboradores, examinó los datos de tenofovir disponibles en el Registro Antirretroviral del Embarazo, enviados en julio de 2008. Este registro internacional fue iniciado en 1989 para reunir los informes de los proveedores de atención sanitaria respecto a los resultados adversos, como anomalías congénitas o defectos de nacimiento, entre bebés nacidos de madres que tomaron fármacos antirretrovirales durante el embarazo. Como los fármacos anti-VIH se utilizan por lo general en combinaciones, el equipo de investigadores también examinó los regímenes habituales que contenían tenofovir.

Hasta la fecha de corte, el registro contaba con datos de casi 12.000 embarazos y en 10.471 casos se disponía de información adecuada sobre el seguimiento y los resultados. De éstos, 1.056 (aproximadamente el 10%) implicaron a embarazadas que emplearon tenofovir durante la gestación. La mayoría de las mujeres presentaba una enfermedad por VIH asintomática, pero cerca del 20% padecía una deficiencia inmunitaria grave (recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3).

En general, un total de 272 de los 9.948 bebés nacidos vivos que fueron expuestos a algún fármaco antirretroviral durante la gestación mostraban defectos de nacimiento, lo que equivale a una prevalencia del 2,7%. Esta tasa es la misma que la de los bebés nacidos de mujeres sin VIH en EE UU, según informa un sistema de vigilancia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país (CDC, en sus siglas en inglés).

Los defectos de nacimiento fueron casi igual de habituales en bebés expuestos a la terapia antirretroviral durante el primer trimestre (un período de desarrollo intensivo, cuando el feto es más susceptible a los efectos de los fármacos y otras sustancias dañinas) que entre los que se expusieron en un período posterior del embarazo (2,9% frente a 2,6%).

Al examinar de forma específica los datos de tenofovir, los autores descubrieron que el 2,3% de los bebés expuestos a cualquier régimen con tenofovir durante el primer trimestre, y el 1,5% de los expuestos durante el segundo o tercer trimestre, presentaban defectos de nacimiento.

A las mujeres se les aconseja que no empleen efavirenz (Sustiva® o Stocrin®) durante el embarazo, ya que ha sido vinculado con la presencia de defectos de nacimiento en estudios realizados con animales y con humanos. Sin embargo, ninguno de los cinco bebés nacidos de mujeres que empleaban tenofovir, efavirenz y emtricitabina (los tres fármacos contenidos en Atripla®) presentó dichas anomalías.

Además, no se informó de anomalías congénitas entre las mujeres que tomaban tenofovir que habían tenido abortos voluntarios o accidentales, o que hubieran dado a luz a niños muertos, lo que indica que el fármaco no provoca problemas que conduzcan a una pérdida precoz del embarazo.

El equipo de investigadores concluyó que, durante el período de estudio, “no se observó un aumento en la prevalencia de anomalías congénitas en el informe voluntario prospectivo del [Registro Antirretroviral del Embarazo] por el uso de regímenes antirretrovirales [que contuvieran tenofovir] durante el embarazo”.

Referencia: Squires K et, al. Tenofovir-DF (TDF)-containing antiretroviral (ARV) regimens for treatment of HIV in pregnancy: findings from the Antiretroviral Pregnancy Registry. 49th Interscience Conference on Antimicrobial Agents and Chemotherapy, San Francisco, abstract H-917, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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