Las madres con VIH que destetan temprano a sus hijos han de utilizar un apoyo nutricional

Keith Alcorn

Un grupo de investigadores de Costa de Marfil ha descubierto que animar a las madres con VIH a que abandonen completamente el amamantamiento exclusivo en el momento en que sus hijos tienen seis meses de edad aumenta en gran medida el riesgo de problemas de crecimiento a menos que las madres sean capaces de introducir un rango adecuado de comidas para reemplazar el valor nutricional de la leche materna.

Los descubrimientos, publicados en la edición de abril de la revista Pediatrics, sugieren que los programas de salud para madres e hijos que buscan promover el amamantamiento exclusivo como una estrategia de reducción de riesgo necesitan proporcionar counselling nutricional en el momento del destete y quizá también necesiten proporcionar apoyo nutricional.
 
A las mujeres con VIH que no tienen acceso a agua pura y leche maternizada para sus hijos, en la mayor parte de los entornos con recursos limitados se les recomienda dar el pecho exclusivamente y procurar destetar al niño en torno a los seis meses de edad. Estas recomendaciones son el resultado de diversos estudios clínicos que han demostrado que:

  • El amamantamiento exclusivo comporta un menor riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo que la alimentación "mixta", en donde los niños son amamantados pero también reciben agua y otros alimentos.
  • El riesgo de transmisión del VIH a través del amamantamiento permanece relativamente constante tras el día 28 de realizarlo, por lo que cuanto más dure el período amamantamiento mayor será el riesgo de transmisión del VIH.

Sin embargo el destete temprano puede ser contraproducente para los niños si la leche materna es reemplazada por fuentes de alimentación pobres con un limitado rango de nutrientes, dejando al niño expuesto a un pobre crecimiento e infecciones.
 
El grupo de investigadores relacionados con el estudio DITRAME Plus en Costa de Marfil quiso averiguar si los niños que fueron destetados de forma temprana, siguiendo estas recomendaciones, estaban mal nutridos o con problemas de crecimiento. El estudio no examinó la mortalidad o morbilidad infantil.
 
Se realizaron preguntas de forma semanal a 260 mujeres con VIH hasta que sus hijos tuvieron nueve meses (y de forma trimestral a partir de ese momento) sobre qué comida habían recibido los niños el día y la semana anterior. En cada visita los niños fueron clasificados como alimentados exclusivamente por amamantamiento, predominantemente alimentados por amamantamiento, alimentación mixta o alimentados con leche maternizada.

A las madres se les enseñó a amamantar correctamente al niño y en sesiones de grupo se explicó los beneficios del amamantamiento exclusivo, cómo iniciar el destete y qué alimentos deberían ser introducidos en el momento del destete.

El grupo de investigadores desarrolló un índice numérico que otorgaba puntos a prácticas nutricionales positivas, incluyendo la diversidad de alimentos que recibían los niños tras el destete y la frecuencia de comidas que contenían varios grupos de alimentos.

A los cuatro meses de edad, el 39% de los niños recibía alimentación mixta, el 30% predominantemente amamantamiento, el 8% amamantamiento exclusivamente y el 23% restante ya había sido destetado. De los niños que recibieron alimentación mixta, el 83% estaba en proceso de destete en ese momento y al mes 6 prácticamente todos los niños habían abandonado el amamantamiento.
 
Se introdujeron otros líquidos aparte de la leche materna en la dieta muy pronto tras el nacimiento. Prácticamente todos los niños que no recibían amamantamiento exclusivamente habían recibido agua en la primera semana y se trató predominantemente de agua de grifo.
 
Una baja puntuación de alimentación  al mes 6 estuvo relacionada de forma significativa con una menor altura para el Z-score de edad a los meses 12 y 18 y con un menor peso para el Z-score de edad a los meses 9, 12 y 18 y estos descubrimientos no se vieron alterados al excluir del análisis a los niños con VIH. Los niños con una baja puntuación de alimentación al mes seis tuvieron un riesgo 50% superior de raquitismo en cualquier momento entre los meses 7 y 18, lo que llevó a los autores del estudio a concluir que "las prácticas de alimentación durante el período crítico que rodea el proceso de destete pareció constituir un factor de predicción del futuro estado nutricional del niño”.
 
Estos descubrimientos han de ser considerados como el mejor resultado posible, concluyen los autores, porque todas las mujeres recibieron sustitutos de leche materna desde el principio del proceso de destete hasta el mes nueve, todas recibieron counselling intensivo y a las mujeres se les pidió que recordaran todos los detalles de alimentación del niño al menos una vez al mes en una entrevista de 30 minutos.
 
Estos resultados sugieren la necesidad de prestar una atención estrecha al apoyo nutricional a las madres el momento del destete, especialmente si las madres están siendo animadas a abandonar el amamantamiento antes de lo que establece la norma local.
 
Referencia: Becquet R et al. Complementary feeding adequacy in relation to nutritional status among early weaned breastfed children who are born to HIV-infected mothers: ANRS 1201/1202 Ditrame Plus, Abidjan, Cote D’Ivoire. Pediatrics 117 (4): 701-710, 2006.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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