El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares en hombres con VIH

Michael Carter

La ingestión abusiva de bebidas alcohólicas incrementa el riesgo de desarrollar patologías cardiovasculares en varones que viven con VIH, según informa un equipo de investigadores de EE UU en un artículo publicado en la edición digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

“El consumo peligroso y el abuso o dependencia del alcohol estuvieron relacionados de forma significativa con una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares en comparación con los bebedores no habituales o moderados”, comentan los investigadores.

Los autores destacan que la relación entre el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y las patologías cardiovasculares seguía presente aunque se tuvieran en cuenta los factores de riesgo tradicionales de estas dolencias y las características de estos pacientes vinculadas con el VIH.

Es posible que el alcohol esté relacionado con diversos problemas de salud en personas con VIH. Entre ellos se incluye el mal nivel de adhesión al tratamiento antirretroviral, la hepatopatía, la progresión de la infección por VIH y un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

En el caso de los pacientes sin VIH, se conoce bastante bien la relación que existe entre el consumo desmedido de alcohol o el abuso y dependencia del mismo con dolencias como la cardiopatía y la apoplejía. Sin embargo, en lo referente a personas con VIH se dispone de menos datos respecto a dicha vinculación.

En consecuencia, un equipo de investigadores de EE UU diseñó un estudio que contó con 4.743 veteranos de ese país de sexo masculino. Algo más de la mitad de los pacientes (2.422, 51%) tenían VIH. Se recogió información relativa al consumo de alcohol, así como datos sobre los factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular.

El grupo de científicos definió el consumo peligroso como la ingestión de más de 14 bebidas alcohólicas en una semana, y el consumo compulsivo como tomar seis bebidas en una única sesión más de una vez al mes.

El consumo peligroso o el abuso y dependencia del alcohol fueron igual de frecuentes en personas con y sin VIH.

Se observó una mayor prevalencia de varios factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular entre los pacientes sin VIH respecto a los que tienen VIH. Entre ellos se contó el colesterol, la diabetes, la elevada presión arterial y el índice de masa corporal (IMC, p <0,001 para todos). Por el contario, los pacientes con VIH fueron más propensos a fumar, tener el virus de la hepatitis C (VHC) y presentar alguna hepatopatía (p <0,001 para todos).

El consumo de riesgo (cociente de probabilidades [CP]: 1,35; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,01-1,79) o la dependencia del alcohol (CP: 1,51; IC95%: 1,09-2,09) estuvieron relacionados con un mayor riesgo de patologías cardiovasculares en hombres con VIH, pero no entre los varones sin VIH.

En ambos grupos, los factores de riesgo tradicionales como la edad, el nivel de colesterol, la elevada presión sanguínea y el fumar también estuvieron vinculados de forma significativa con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Se realizaron análisis estadísticos más detallados incluyendo sólo a los pacientes con VIH y teniendo en cuenta los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Dichos análisis evidenciaron que el consumo de riesgo estuvo relacionado de forma significativa con el fallo cardíaco (CP: 1,74; IC95%: 1,04-2,91), que la dependencia del alcohol estuvo asociada con las cardiopatías (CP: 1,76; IC95%: 1,06-2,64) y que el consumo de alcohol en el pasado (definido como la ingestión de una o más bebidas alguna vez) aumentó el riesgo de apoplejía (CP: 1,78; IC95%: 1,24-2,54).

También se comprobó que la ingestión compulsiva de bebidas alcohólicas aumentó el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares en los pacientes con VIH (CP: 1,30; IC95%: 1,02-1,66).

“En el presente estudio, se detectó un aumento significativo en la prevalencia de patologías cardiovasculares entre los veteranos infectados por VIH debido al consumo de riesgo y el abuso del alcohol”, comentan los responsables del estudio. Asimismo, sugieren que esto podría explicarse, en parte, por el aumento de lípidos relacionados con el consumo abundante de bebidas alcohólicas. No obstante, también señalan que la investigación previa en esta cohorte de pacientes “evidenció igualmente la existencia de una relación temporal y dependiente de la dosis entre el consumo de alcohol y la adhesión a la medicación”.

“El efecto del alcohol puede ser más pronunciado entre las personas con VIH”, concluyen los autores.

Referencia: Freiberg MS. The association between alcohol consumption and prevalent cardiovascular diseases among HIV-infected and HIV-uninfected men. J Acquir Immune Defic Syndr (online edition), 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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