El riesgo de infección por sexo oral es muy bajo, pero no nulo, según concluye una revisión sistemática

Roger Pebody

El riesgo de transmisión del VIH durante las prácticas de sexo oral es muy bajo, pero no nulo, señala un equipo de investigadores del Imperial College y la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido) en el ejemplar de diciembre de 2008 de International Journal of Epidemiology.

El equipo de investigadores se propuso identificar todos los estudios observacionales sobre la materia, pero descubrieron que la falta de datos haría inadecuado establecer valores definitivos en torno al riesgo de transmisión durante la práctica de sexo oral.

Los autores llevaron a cabo una revisión sistemática (un análisis de toda la investigación médica sobre un tema en particular que cumple unos requisitos predefinidos). En el análisis se incluyeron tanto estudios de cohorte como observacionales, pero se excluyeron los informes de caso y las revisiones.

Los estudios revisados incluyeron datos de parejas heterosexuales, lesbianas y gays, y trataron tanto la felación como el cunnilingus.

Se consideró que únicamente 10 estudios tenían suficiente relevancia para ser incluidos en la revisión. Todos ellos eran de Europa o Norteamérica, y sólo tres reunieron sus datos después de la introducción generalizada de la terapia combinada.

Dificultades metodológicas

El equipo de investigadores comentó las distintas dificultades con las que se encontraron al investigar este tema.

  • Muy pocas personas declararon que el sexo oral constituyera su único comportamiento de riesgo.
  • Si una persona practica sin protección tanto sexo oral como anal o vaginal y se infecta por VIH, por lo general esta infección se atribuye automáticamente a la conducta de mayor riesgo.
  • Es difícil reunir datos fiables sobre los comportamientos sexuales autodeclarados de las personas, en especial cuando éstas prefieren dar unas respuestas que sean más aceptables socialmente (es decir, no declarar la práctica de sexo anal o vaginal sin protección).
  • Con frecuencia, los estudios han agrupado todas las prácticas sexuales, sin diferenciar si fueron receptivas o insertivas, si se eyaculó en la boca, etc.
  • Los estudios con parejas serodiscordantes (en donde un integrante tiene VIH y el otro no) son propensos a incluir a personas con una carga viral bien controlada, lo que implica que su capacidad de infección es mucho menor que durante la fase de infección aguda.
  • Es más probable que los estudios que identifican riesgo en el sexo oral se publiquen y publiciten que aquéllos en los que no, debido al interés y la novedad comparativa de dicho hallazgo.

Cálculo de riesgo de transmisión por pareja

Cinco estudios proporcionaron cálculos aproximados del riesgo derivado de realizar numerosos actos de sexo oral durante el transcurso de una relación serodiscordante.

Tres de estos estudios ofrecieron un riesgo igual a cero: no se registraron transmisiones.

El cuarto estudio calculó que el riesgo de transmisión en la felación receptiva era de un 1%.

Por su parte, el quinto estudio -de Suecia- arrojó un dato muy superior: el 20%. No obstante, el tamaño de muestra fue muy reducido (10 parejas que declararon practicar sexo oral como su único factor de riesgo) y los autores de la revisión comentaron que el elevado porcentaje podría deberse a que el nivel de actividad de riesgo fue superior al declarado, o simplemente al azar.

Cálculos de la incidencia por pareja, por 100 persona-años

Tres de los estudios citados en la última sección también presentaron sus cálculos del riesgo de transmisión de varios actos de sexo oral, pero declarando la duración de la relación. En cada caso, el resultado de los cálculos fue cero.

Cálculos del riesgo de transmisión por participante en estudio

Otros tres estudios hicieron el seguimiento de las personas sin VIH que declararon la práctica de sexo oral sin protección como su único factor de riesgo. Sin embargo, los autores señalan que estos estudios presentan unas limitaciones metodológicas adicionales: no consta el número de parejas sexuales ni su estado serológico al VIH. Esto implica que los hallazgos no pueden aplicarse a otras poblaciones donde el número de parejas y la prevalencia del VIH son distintos.

Dos estudios de EE UU arrojaron resultados del 0 y el 0,4%, respectivamente, y los resultados provenientes de la más reciente cohorte Omega Canadiense llegaron a un valor del 0,5%. Todos los estudios se realizaron con hombres gays y bisexuales.

Cálculo del riesgo de transmisión por acto

Tres estudios intentaron determinar el riesgo de transmisión del VIH durante un único acto de sexo oral.

Dos estudios llegaron a un valor de cero (no se registraron transmisiones).

Por su parte, el tercer estudio es el frecuentemente citado ‘documento de Vittinghoff’, que empleó datos de hombres homosexuales o bisexuales que declararon numerosos comportamientos de riesgo. Se aplicaron modelos matemáticos para calcular el riesgo de distintos actos sexuales y se determinó que el sexo oral receptivo sin protección y con eyaculación suponía un 0,04% de probabilidad de transmisión. No obstante, los autores de la revisión indican que este cálculo se basa en el sexo con hombres tanto con como sin VIH. Si se hubiera podido excluir a las parejas seronegativas, la cifra habría sido mayor.

Conclusiones

Los investigadores destacan la escasez de datos para informar su revisión. Contar con unos cálculos fiables sería importante para que los trabajadores y médicos del ámbito de la prevención pudieran asesorar a las personas sobre los riesgos relativos. Además, dado el bajo riesgo de transmisión, se necesitarían “grandes y costosos estudios” para que los datos fueran más exactos.

Asimismo, los autores comentan: “El hecho de que ha seguido siendo difícil determinar qué participantes en el estudio se infectaron únicamente por esta exposición quizá sugiera que, realmente, la contribución de las relaciones bucogenitales en la incidencia del VIH sigue siendo baja”.

De todos modos, los investigadores recomiendan: “Las personas se deberían proteger a sí mismas empleando condones o barreras dentales para reducir al mínimo este pequeño riesgo”.

Referencia: Baggaley RF, et al. Systematic review of orogenital HIV-1 transmission probabilities. Int J Epidemiol. 2008; 37: 1.255-1.265.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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