Nueva guía sobre la atención sanitaria de las personas con VIH que solicitan asilo y están detenidas

Roger Pebody

National AIDS Trust (NAT) y la Asociación Británica del VIH (BHIVA, en sus siglas en inglés) han publicado una guía de mejores prácticas para apoyar a las personas con VIH que solicitan asilo mientras se encuentran detenidas por el gobierno.

En el documento -que ha sido desarrollado en cooperación con los encargados de la atención sanitaria en los centros de detención- se perfilan los pasos necesarios para garantizar que los inmigrantes no se vean obligados a interrumpir su tratamiento antirretroviral y puedan tener acceso a los servicios de atención sanitaria y apoyo mientras se decide sobre su solicitud, o mientras aguardan la expulsión del país. En él se describen el papel y las responsabilidades del personal del centro de detención y de los médicos del VIH.

Durante el proceso de solicitud de asilo, los solicitantes y las personas a su cargo tienen derecho a recibir tratamiento del sistema sanitario británico (NHS) de forma gratuita.

Aunque el Tribunal de Apelaciones decidió, recientemente, que las personas a las que se les rechazó la petición de asilo no tenían derecho a iniciar nuevos ciclos de tratamiento médico en el NHS, una directriz política del Ministerio del Interior estableció, en 2005, que las personas cuya solicitud de asilo fuera rechazada y no tuvieran ya más derecho de apelación, pero que hubieran empezado un curso de tratamiento en el NHS durante el período de deliberación sobre su petición de asilo, tenían derecho a continuar el tratamiento mientras permanecieran en el Reino Unido.

Además, todas las personas en prisión o retenidas por las autoridades de inmigración tienen derecho a recibir terapia gratuita por el NHS.

Estas políticas no se vieron afectadas por el dictamen del Tribunal de Apelaciones.

La Agencia de Fronteras [parte del Ministerio del Interior Británico] supervisa once Centros para la Deportación de Inmigrantes (IRC, en sus siglas en inglés). Se trata de estructuras similares a prisiones, empleadas para retener a aquellas personas cuya petición de asilo ha sido rechazada, así como a otros inmigrantes indocumentados a los que la agencia pretende expulsar del país. Por lo general, el tiempo que estos detenidos permanecen en un IRC es de unas tres semanas.

Por otra parte, algunas personas han visto cómo su solicitud de asilo era “tramitada de urgencia”, lo que implica que son detenidas mientras se decide sobre su petición. Este proceso usualmente lleva menos de una semana y estas personas pueden permanecer en un IRC.

Los IRC se encuentran cerca del aeropuerto de Heathrow (dos), del de Gatwick (dos) y en Bedfordshire, Oxfordshire, Cambridgeshire, Kent, Hampshire, South Yorkshire y South Lanarkshire (Escocia). En todos los casos, el proveedor local de tratamiento anti-VIH es una clínica ambulatoria de medicina genitourinaria.

El documento señala que muchas de las personas detenidas en IRC proceden de África y, dada la prevalencia del virus en ese continente, “existe la urgente necesidad de atender las necesidades de salud relacionadas con el VIH y atención social de las personas que solicitan asilo y de las que están detenidas”.

Más específicamente, recomienda que los detenidos reciban un chequeo médico en las primeras 24 horas de su llegada a un IRC. En esta etapa, la persona detenida puede revelar que toma medicación antirretroviral; las directrices subrayan que no debe interrumpirse el acceso a la medicación. Si una persona llega sin su medicación, la clínica del VIH local debería proporcionarle la terapia necesaria a lo largo de las 24 horas siguientes al chequeo.

Esto requerirá que los médicos especialistas en VIH locales trabajen estrechamente con el IRC para establecer un sistema de guardia a fin de facilitar con rapidez los medicamentos, incluyendo un horario de guardia los fines de semana en la clínica ambulatoria. Además, los facultativos deberían estar preparados para ofrecer, en caso necesario, otras formas de atención médica y apoyo a los detenidos.

La directriz sugiere que es preferible que los detenidos conserven su propia medicación en sus habitaciones. En caso de que no sea posible, sería responsabilidad del personal sanitario del IRC garantizar que los detenidos disponen de la oportunidad de tomar sus medicinas. Si una persona retenida no acude a la clínica en el momento en que debería, el personal tendría que hacer una búsqueda proactiva de dicho paciente.

Si la Agencia de Fronteras del Reino Unido planea expulsar del país a un detenido, el médico generalista del IRC debe realizar antes una valoración del estado clínico de la persona y de si está en disposición de viajar. Esto debería hacerse analizando cada caso individual, pero el haber iniciado un nuevo régimen farmacológico, el estar esperando los resultados de una prueba importante o el hecho de presentar complicaciones médicas importantes tendrían que servir como indicativos de que el viaje no es aconsejable.

Además, el médico de cabecera debería consultar sobre este tema con el especialista en VIH. El documento recomienda que los médicos deberían otorgar una prioridad elevada al hecho de proporcionar una respuesta integral, incluyendo un historial médico, detalles de todos los servicios médicos y de apoyo empleados, así como una opinión respecto al impacto del viaje sobre la persona detenida. Además, tendría que incluir aportaciones del antiguo médico del detenido, que también debería dar prioridad a este tema. El documento de orientación indica: “Las aportaciones del especialista en VIH que conoce bien al paciente asegurarán que se proporciona una medicación adecuada y también pueden influir en los resultados médicos a largo plazo de esa persona”.

Las notas médicas deben contener los consejos recibidos por el paciente.

Si una persona detenida va a ser expulsada, se le debería proporcionar:

  • Medicamentos para tres meses de tratamiento.
  • Detalles de contacto de organizaciones de apoyo relacionadas con el VIH en el país de destino.
  • Una carta sellada y confidencial del especialista en VIH dirigida al próximo médico que atenderá al paciente, describiendo el estado serológico al VIH, el régimen terapéutico y los detalles de contacto de dicho especialista. El detenido debería estar al tanto del contenido de la carta y de la importancia de conservarla hasta que consiga un nuevo médico.

De igual modo, si un detenido va a ser transferido a otro IRC en el Reino Unido, el personal sanitario debería tomar las medidas necesarias para garantizar la continuidad de la atención médica, lo que implica una consulta estrecha con los especialistas en VIH. El detenido debería viajar con suficiente medicación como para garantizar que el acceso al tratamiento no se interrumpe y los registros médicos tendrían que transferirse con prontitud.

El documento guía también indica que el respaldo de las organizaciones locales de base comunitaria a los IRC constituye un complemento vital a la atención médica. Aconseja que el personal sanitario del IRC y las organizaciones de base comunitaria tomen medidas para entablar relaciones mutuas.

El doctor Ian Williams, presidente de la BHIVA, comentó: “Es de extrema importancia que las personas que solicitan asilo y vivan con VIH que estén detenidas en los IRC reciban la mejor atención para su infección. De no ser así, se aumenta el riesgo de que la infección por VIH tenga consecuencias adversas en su salud futura. Es importante que los IRC reconozcan esto y que los especialistas en VIH sean capaces de colaborar de forma eficaz con los IRC para garantizar la mejor atención a las personas con VIH detenidas. Esta guía es un recurso importante y útil para permitir que esto sea así”.

Referencia: Detention, removal and people living with HIV. National AIDS Trust and BHIVA, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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