La terapia con estatinas reduce la activación inmunitaria en pacientes con VIH

Michael Carter

El tratamiento consistente en el uso de dosis elevadas de estatinas permite suprimir la activación inmunitaria en pacientes con VIH sin experiencia en la toma de fármacos antirretrovirales, según los resultados de un pequeño ensayo clínico publicado en la edición del 15 de marzo de The Journal of Infectious Diseases.

Sin embargo, no se encontraron pruebas de que la terapia con estatinas redujera la carga viral.

De todos modos, el equipo de investigadores se sintió alentado por el hallazgo de que el tratamiento con estatinas "podía tener efecto sobre la activación inmunitaria crónica en pacientes con VIH", y hace un llamamiento para que se realicen estudios de mayor tamaño y duración que permitan “descubrir cualquier posible beneficio clínico que pudiera ofrecer este fármaco a los pacientes con VIH".

Por su parte, el autor de un artículo editorial en el mismo número de la revista arroja dudas sobre la relevancia clínica de los hallazgos del estudio, y señala que se ignora qué importancia tienen los cambios que se producen en los marcadores de activación inmunitaria en respuesta al tratamiento.

Las estatinas son más conocidas como fármacos hipolipemiantes (que rebajan el nivel de lípidos en sangre). No obstante, estudios de laboratorio sugieren que también pueden tener un efecto anti-VIH y que son capaces de reducir los niveles de activación inmunitaria.

Los ensayos que analizaron el efecto del tratamiento con estatinas sobre la carga viral han arrojado resultados contradictorios.

Para entender mejor los efectos anti-VIH de las estatinas, un equipo de investigadores de EE UU diseñó un estudio transversal de distribución aleatoria, a doble ciego y controlado con placebo. Contó con un total de 22 pacientes con VIH, ninguno de los cuales estaba tomando terapia antirretroviral en aquel momento. Todos los participantes tenían un recuento de CD4 superior a 350 células/mm3.

Los pacientes fueron distribuidos de forma aleatoria en dos brazos. Los componentes del primer brazo fueron tratados con una dosis de 80mg atorvastatina una vez al día, mientras que el otro grupo recibió un placebo. Después de ocho semanas, se interrumpió la terapia, que fue seguida por una fase de "lavado", transcurrida la cual se cambió la asignación de tratamiento de los pacientes y el estudio entró en una segunda fase que se prolongó otras ocho semanas.

Los investigadores hicieron un seguimiento del impacto de la terapia con estatinas sobre la viremia. También se realizaron pruebas para evaluar el efecto del fármaco sobre los marcadores de activación inmunitaria celular: la expresión de CD38 y HLA-DR en las células CD4 y CD8. Se efectuó un seguimiento regular del estado de la función hepática y renal para evaluar la seguridad del tratamiento.

Durante la fase de la terapia con estatinas, la mediana de la reducción de la carga viral fue de 0,03log copias/mL, frente a un descenso de 0,08log copias/mL durante la fase de placebo. Estas diferencias no fueron significativas y los autores comentan: "No hemos observado un efecto general sobre los niveles de ARN del VIH-1".

Sin embargo, la terapia con estatinas sí que mostró un efecto sobre los marcadores de activación inmunitaria celular.

La expresión de HLA-DR en las células CD4 y CD8 fue significativamente menor durante el tratamiento con atorvastatina que durante la fase de placebo (p= 0,02 y p= 0,0060, de forma respectiva). Además, el uso de estatinas condujo a una reducción en la expresión tanto de CD38 como de HLA-DR en las células CD8 (p= 0,03).

Los investigadores indicaron que los pacientes que presentaban las mayores reducciones en la activación inmunitaria al tomar estatinas también registraron los mayores descensos de carga viral.

Los niveles de colesterol total y colesterol LDL, asimismo, se vieron reducidos de forma significativa durante la fase del estudio en que se administraron estatinas (p <0,001 para ambas observaciones). Con todo, no se detectó ninguna relación entre los niveles de colesterol y los marcadores de activación inmunitaria.

El tratamiento resultó seguro y ninguno de los pacientes mostró cambios moderados o graves de la función hepática. Se comprobó que tres pacientes tenían alterada la función renal, pero este hecho probablemente estuvo relacionado con sus rutinas de ejercicio.

"A pesar de que, en nuestro estudio, el uso de atorvastatina no tuvo un efecto general sobre los niveles de ARN del VIH-1, su utilización dio como resultado una reducción significativa en la proporción de linfocitos-T CD8 activados", escriben los autores.

Estos, por otra parte, hacen hincapié en que su estudio no estaba "diseñado para probar los beneficios clínicos", e instan a la realización de otros ensayos de mayor tamaño y períodos de seguimiento más prolongados para investigar los beneficios de la terapia con este fármaco.

De todos modos, concluyen: "La disponibilidad de formulaciones genéricas y los resultados de los estudios recientes que revelaron la existencia de un beneficio en el empleo de estatinas en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular (una complicación de salud que es común en pacientes con VIH) hacen que sea especialmente atractivo seguir estudiando el uso de estatinas como agentes modificadores de la enfermedad en personas con VIH”.

Andrew Carr, autor de un artículo editorial en el mismo número de la revista, considera que los resultados de este estudio implican que debería evaluarse la utilización de estatinas a lo largo de un período de tiempo más prolongado en un ensayo en el que participen pacientes que estén tomando una terapia anti-VIH exitosa, pero que sigan presentando una activación inmunitaria.

Sin embargo, también advierte: "Probablemente sería necesario llevar a cabo un estudio de muy gran tamaño para determinar si los efectos potencialmente positivos de la terapia con estatinas sobre los biomarcadores inflamatorios se podrían traducir en una menor progresión de la infección por VIH y en la reducción de los casos de enfermedades inflamatorias no relacionadas con sida, tales como la enfermedad cardiovascular o la enfermedad hepática terminal".

Referencias: Ganesan A, et al. High dose atorvastatin decreases cellular markers of immune activation without affecting HIV-1 RNA levels: results of a double-blind randomized placebo controlled clinical trial. J Infect Dis. 2011; 203: 756-764 (click here for the free abstract).

Carr A. Statins as anti-inflammatory therapy in HIV disease? J Infect Dis. 2011; 203: 1-2 (En esta dirección podrás encontrar un extracto del texto).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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