La integración de los servicios sanitarios aplicando un enfoque holístico mejora los indicadores de salud 

Mara Kardas-Nelson

Los estudios presentados en la 40 Conferencia de la Unión Mundial sobre  Salud Pulmonar (que tuvo lugar este mes en Cancún, México) evidenciaron que la  integración de los servicios sanitarios puede facilitar el acceso a la atención  médica y también mejorar los indicadores de salud gracias al desarrollo de un  enfoque amigable con el paciente en donde se puedan abordar diversas cuestiones  de salud en una única visita clínica.

En un estudio actual de USAID-AMPATH se están integrando los servicios de salud reproductiva con los de atención del VIH en 75.000 pacientes que viven con el virus y son atendidos en 23 clínicas y 23 centros satélite en la región de Eldoret en Kenia. El 70% de estos pacientes son mujeres que se encuentran en sus años reproductivos.

Antes del programa piloto, los servicios de salud reproductiva y de VIH se gestionaban de forma vertical, con clínicas y citas médicas separadas para cada caso.

Según la doctora Rose Kosgei, la investigadora principal del estudio, el sistema presentaba numerosos problemas para los pacientes, en especial en lo referente al gran número de citas clínicas necesarias para abordar las necesidades sanitarias de cada persona.

Con el nuevo programa, los servicios de salud reproductiva y de VIH se encuentran situados en el mismo lugar, compartiendo un punto de registro y control, un servicio para abordar los casos en los que se pierda el seguimiento y un historial clínico del paciente común para ambos servicios. El chequeo de tuberculosis, por otra parte, está integrado en los servicios de prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo (PTMH).

Kosgei explica que el programa ofrece “una mezcla de integración vertical y horizontal” que ha conseguido un aumento del 10,8% en el uso declarado de preservativos, un incremento del 7,1% en el empleo de otros métodos anticonceptivos distintos al preservativo y un descenso del 1,3% en los niveles de natalidad de la cohorte.

Aunque el valor del parámetro p para el indicador de embarazo supone que éste no es estadísticamente significativo, Kosgei cree que sí tiene valor desde el punto de vista clínico, señalando que el equipo de investigadores también podrá hacer mejor el seguimiento de los embarazos en las mujeres implicadas a medida que avanza el estudio. Las mujeres en el brazo de intervención del programa fueron un 27% más propensas a utilizar algún método de planificación familiar que las atendidas en programas no integrados de USAID-AMPATH.

Más de dos terceras partes de las pacientes examinadas de tuberculosis como parte de los servicios de PTMH presentaron un resultado positivo en las pruebas dérmicas de tuberculina, lo que demuestra que un gran porcentaje de la población está expuesta a la bacteria responsable de la enfermedad y que es necesario un mayor nivel de pruebas y tratamiento.

La investigadora, asimismo, dio cuenta de un “nivel notablemente elevado” de exámenes cervicales anómalos (referidos a la cérvix o cuello de útero). Así, cuarenta y seis de 150 mujeres que se sometieron a una inspección visual del útero empleando ácido acético [VIA, en sus siglas en inglés] precisaron la eliminación del tejido anómalo de la cérvix (cuello de útero). De nuevo, esta cifra revela la necesidad de realizar más pruebas y tratamientos para garantizar una mayor salud del cuello de útero en esta población.

Como resultado de una integración de programas en el modelo USAID-AMPATH, se redujo el número de visitas clínicas requeridas por los pacientes, declara Rose Kosgei.

En otro estudio aparte llevado a cabo por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) en Kenia y Malaui, dentro de los servicios generales de salud y atención prenatal, se integraron actividades educativas sobre higiene y condiciones salubres y oferta de herramientas para un consumo seguro de agua, de nuevo centrándose, principalmente, en las mujeres.

Aunque el uso conjunto de desinfectantes para el agua, sistemas de almacenamiento seguro de ésta y el cambio de comportamiento (denominado en su totalidad “Sistemas de Agua Segura”) ha demostrado de forma reiterada su capacidad para reducir la diarrea hasta en un 85%, el empleo de dichas intervenciones no está generalizado.

Pese a que este Sistema de Agua Segura se ha centrado sobre todo en los hogares, el estudio de los CDC introdujo este programa en las clínicas. El doctor Rob Quick, un investigador de los CDC, afirma: “Hay miles de clínicas en el mundo en vías de desarrollo que carecen de agua que se pueda consumir con seguridad. Estas clínicas atienden [a poblaciones vulnerables], como los niños de menos de cinco años, las mujeres y las personas con VIH/sida”.

En un proyecto piloto realizado en Homa Bay (Kenia), se llevaron a cabo actividades como la formación de enfermeras, el establecimiento de estaciones de agua potable y para lavarse las manos dentro las clínicas, y la realización de labores educativas destinadas a enseñar a los pacientes la importancia del agua limpia y la higiene. Para valorar la aceptación de la intervención, el equipo de investigadores efectuó encuestas domésticas a las dos semanas y al año.

Se comprobó que el 71% del agua potable de los pacientes presentaba cloro residual y que el 98% de éstos era capaz de demostrar que aplicaba correctamente las técnicas de lavado de manos un año después de la intervención educativa inicial, lo que llevó al doctor Quick a considerar que el programa era un éxito. Además, indicó que el proyecto fue rentable, ya que las intervenciones costaron menos de 100 dólares por instalación y no se precisó personal extra.

Un programa de Sistema de Agua Segura en las clínicas prenatales de Malaui evidenció unos resultados similares, como también lo hizo una intervención en la que se incluyó este sistema dentro de unos paquetes básicos de cuidados paliativos para personas con VIH.

Quick afirma que, gracias a estos resultados, hoy día PEPFAR respalda los programas de integración de Sistema de Agua Segura, al igual que otras “intervenciones que abordan varias enfermedades simultáneamente”. En los próximos años, los CDC planean conseguir un mayor grado de integración del mencionado sistema dentro de la atención sanitaria.

Referencias: Kosgei, R. Integration reproductive health services into HIV care: experience from USAID-AMPATH. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Quick, R. Scale-up of safe water and hygiene in MCH and HIV programmes. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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