Un estudio africano examina la seguridad de la terapia antirretroviral durante el embarazo

Michael Carter

La terapia antirretroviral (TARV) combinada reduce de forma significativa el riesgo de que las mujeres con una infección por VIH avanzada tengan un bebé con el virus, pero aumenta el de que dicho bebé nazca con poco peso, según una investigación realizada en Costa de Marfil y publicada en la edición de 12 de septiembre de la revista AIDS.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que el peso escaso al nacer no aumentó el riesgo de mortalidad del bebé y que el único factor de riesgo de este desenlace fue la infección por VIH en el recién nacido.

Se ha suscitado un animado debate en torno a la seguridad de la combinación triple para tratar el VIH durante el embarazo. Aunque se ha comprobado repetidamente que evita la transmisión de madre a hijo del VIH, los estudios realizados en países ricos como el Reino Unido y EE UU, y en Europa, han arrojado resultados contradictorios respecto a los riesgos de nacimientos prematuros o de tener un bebé con poco peso al nacer.

Hasta ahora, la experiencia en el uso de combinaciones antirretrovirales triples durante el embarazo en África es escasa y, por tanto, se dispone de muy poca información sobre el efecto de dicha terapia sobre los resultados del embarazo.

Por este motivo, un equipo internacional de investigadores analizó los resultados de dos cohortes de mujeres embarazadas con VIH en Costa de Marfil. Estas mujeres recibieron distintos tipos de tratamiento antirretroviral para prevenir la transmisión del virus de madre a hijo.

Al primer grupo de mujeres, que estuvieron en el estudio entre 2001 y 2003, se les proporcionó una tanda de tratamiento de zidovudina, o zidovudina más lamivudina, más una dosis única de nevirapina durante el parto. La segunda cohorte estuvo compuesta por mujeres que recibieron una terapia antirretroviral triple entre finales de 2003 y 2007.

Como profilaxis frente a la infección por VIH, se administró a los bebés de mujeres de ambas cohortes dos dosis de jarabe de nevirapina y zidovudina durante siete días tras su nacimiento. Además, los dos grupos de mujeres recibieron counselling sobre la alimentación con leche maternizada o exclusivamente por lactancia.

El equipo de investigadores comparó las tasas de mortinatalidad [de nacidos muertos], bajo peso al nacer (menos de 2.500g), muy poco peso al nacer (menos de 2.000g) y mortalidad infantil (muerte antes de un año de edad) entre las dos cohortes de mujeres.

La mediana del recuento de linfocitos CD4 en las 175 mujeres del primer grupo que recibieron una tanda corta de monoterapia o terapia doble fue de 177 células/mm3, mientras que la mediana del recuento de CD4 entre las mujeres tratadas con una terapia triple fue de 182 células/mm3, una diferencia no significativa. La mediana de la duración de la tanda corta de monoterapia o terapia doble se situó un poco por debajo de las cinco semanas. La mediana de duración del tratamiento triple fue de casi doce semanas.

En primer lugar, se examinó la tasa de mortinatalidad en las dos cohortes y se encontró que estuvo en torno al 3% y que fue similar en ambos grupos.

Después, se analizaron los datos referentes al número de bebés con poco peso y se vio que el 22% de los bebés de las madres tratadas con terapia triple presentó un peso reducido al nacer, frente al 12% de los de las madres que recibieron monoterapia o terapia doble, una diferencia estadísticamente significativa (p = 0,02).

Cuando el equipo de expertos restringió el análisis a las mujeres tratadas con terapia triple, descubrió que no hubo diferencias en el riesgo de tener un bebé con bajo peso al nacer entre las mujeres que iniciaron el tratamiento antes del embarazo (25%) y las que lo hicieron durante el mismo (21%).

Además del uso de la terapia triple (p = 0,03), el que la madre tuviera un índice de masa corporal [IMC] reducido (inferior a 25 kg/m2; p = 0,013) también estuvo relacionado con el riesgo de tener un bebé con poco peso al nacer.

No se detectaron diferencias entre las dos cohortes de mujeres respecto al riesgo de dar a luz a un bebé con un peso muy bajo.

El 16% de las madres que recibieron monoterapia o terapia doble tuvo un bebé con VIH, frente al 2% de las que tomaron una terapia antirretroviral triple.

Aproximadamente el 7% de los niños murió en su primer año de vida, pero ni el bajo peso al nacer ni el uso de terapia triple por parte de la madre constituyeron factores de riesgo de mortalidad infantil. El único factor de riesgo de este resultado fue la infección pediátrica por VIH (cociente de probabilidades ajustado [CPA]: 11,9; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 4,8-29,5).

El equipo de investigadores concluye: “Deberían establecerse más sistemas internacionales de farmacovigilancia a gran escala para valorar los resultados del embarazo en el contexto de este empleo más amplio de la terapia antirretroviral en las mujeres embarazadas.”

Referencia: Ekouevi DK, et al. Antiretroviral therapy in pregnant women with advanced HIV disease and pregnancy outcomes in Adidjan, Cote d’Ivoire. AIDS. 2008; 22: 1.815 – 1.820.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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