Un nivel más alto de colesterol LDL implica una mejor respuesta al tratamiento anti-VHC en pacientes coinfectados por VIH/VHC

Derek Thaczuk

Las personas coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) con unos niveles más altos de colesterol LDL (el conocido como colesterol “malo”) tienen más probabilidades de responder con éxito al tratamiento de la hepatitis C que las que presentan menor nivel de colesterol LDL. Aunque varios estudios previos habían evidenciado que unos mayores niveles de colesterol LDL predijeron una mejor respuesta al tratamiento en personas monoinfectadas por VHC, este estudio retrospectivo, publicado en el número de 11 de mayo de 2008 de la revista AIDS, es el primero que pone de manifiesto la existencia de un efecto similar en personas coinfectadas.

En un número creciente de estudios se ha observado una mejor respuesta al tratamiento con interferón pegilado y ribavirina en pacientes monoinfectados por VHC en aquellos casos en que presentaban unos niveles basales elevados en suero de colesterol ligado a lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL). Se ha sugerido que el receptor celular del colesterol LDL también funciona como receptor para la hepatitis C, de modo que se produce una competencia por acceder al mismo; de esta manera, unos mayores niveles de colesterol LDL resultan en una menor unión del VHC a las células.

Sin embargo, hasta ahora, esto no se había estudiado en pacientes coinfectados por VIH/VHC, en los que las anomalías en los niveles de lípidos son habituales y la respuesta a la terapia anti-VHC es relativamente mala (sólo entre el 29 y el 49% presenta una respuesta virológica sostenida [RVS]). (Se han encontrado otros vínculos entre coinfección y anomalías en los lípidos. Por ejemplo, el aumento de lípidos tiende a ser menor y menos habitual en personas coinfectadas [artículo en inglés].)

En este estudio retrospectivo, un equipo español de investigadores valoró la relación entre los niveles basales de lípidos y la respuesta a la terapia anti-VHC en 260 pacientes coinfectados tratados con interferón pegilado y ribavirina. El grupo de estudio provino de una cohorte de 3.564 pacientes adultos coinfectados, atendidos en diez hospitales españoles, que recibieron seguimiento entre octubre de 2001 y febrero de 2005. De ellos, 339 tomaron un tratamiento anti-VHC durante ese periodo y 272 cumplieron los criterios de exclusión: disponibilidad de un perfil retrospectivo lipídico, primera vez que usaban terapia anti-VHC y no haber utilizado fármacos para reducir lípidos durante el tratamiento o los tres meses previos.

Los niveles de colesterol LDL no fueron medidos mediante un ensayo directo, sino que fueron estimados a partir del colesterol total en suero, el colesterol ligado a lipoproteína de alta densidad (HDL) y los niveles de triglicéridos según la fórmula: LDL = colesterol totalcolesterol HDL – (triglicéridos/5). Doce de los pacientes tenían unos niveles de triglicéridos tan elevados (>400 mg/dL) que hicieron imposible esta estimación y fueron excluidos del análisis. Esto dejó a 260 pacientes en el grupo de estudio (el 80% de ellos varones), que presentaron los siguientes valores medianos en distintas características: 40 años de edad; índice de masa corporal (IMC): 23; carga viral del VHC: 5,80 log10; carga viral del VIH: 80 copias/mL; recuento de células CD4: 520 células/mm3; colesterol total en suero: 166 mg/dL; colesterol LDL: 90 mg/dL; colesterol HDL: 44 mg/dL; triglicéridos: 128 mg/dL. Ciento treinta y siete pacientes (53%) tenían el genotipo 1 del VHC (el más difícil de tratar), uno tenía el genotipo 2 (0,4%), 100 tenían el genotipo 3 (39%) y 21 (8%), el genotipo 4.

Todos los pacientes fueron tratados con interferón pegilado y ribavirina. La duración del tratamiento fue de 48 semanas (o, en el caso de algunos pacientes con genotipo 3, 24 semanas, en función del criterio del médico) y éste fue interrumpido de forma prematura en el caso de pacientes no respondedores. Las dosis de ribavirina fueron de 800-1.200 mg/día. Los resultados fueron determinados, principalmente, como una RVS a las 24 semanas después de terminar el tratamiento. También se evaluó la respuesta virológica temprana a la semana 12, así como la respuesta al finalizar la terapia.

En conjunto, 102 pacientes (39%) alcanzaron una RVS: 38 (24%) de los 158 pacientes con genotipos 1 ó 4 y 64 (63%) de los 101 pacientes con genotipos 2 ó 3. Las tasas de respuesta virológica sostenida fueron al menos dos veces mayores en los pacientes con niveles de colesterol LDL de 100 mg/dL o superiores, con independencia de otras variables. En el grupo de estudio, 49 pacientes (44%) con niveles de colesterol LDL de 100 mg/dL o más mostraron una respuesta virológica sostenida, frente a 53 (36%), que presentaron valores más bajos (cociente de probabilidades ajustado [CPA]: 2,51; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,40-4,87; p = 0,003).

Esta relación fue independiente del resto de los factores de predicción de respuesta virológica sostenida: genotipos 2-3, carga viral en plasma del VHC inferior o igual a 600.000 UI/mL, exposición como mínimo al 80% de la terapia planeada y ausencia de terapia antirretroviral concomitante. No se encontraron relaciones significativas con otras variables, como los niveles de otros lípidos, los recuentos de células CD4, la dosis de ribavirina o el grado de fibrosis/cirrosis.

Asimismo, se observaron mayores tasas de respuesta virológica temprana y al final del tratamiento en aquellas personas con niveles de colesterol LDL  ≥100 mg/dL. En el caso de los pacientes sólo con el genotipo 1, la tasa de respuesta virológica sostenida fue del 31% en el caso de niveles de colesterol LDL ≥ 100 mg/dL, frente al 17% en el caso de niveles < 100 mg/dL (CPA: 2,19; IC95%: 1,04-4,66; p=0,04). En el caso de los genotipos 2 y 3, los valores fueron del 73% y 58%, respectivamente (CPA: 2,71; IC95%: 0,99-7,46; p = 0,054).

Un factor que puede generar confusión es el descenso de los niveles de colesterol total y LDL al aumentar la gravedad de la enfermedad hepática. Por su parte, las tasas de interrupción del tratamiento también pueden aumentar al empeorar dicha dolencia. No obstante, en este estudio, como en casi la mayoría, las tasas de respuesta virológica fueron similares entre todos los grados de fibrosis hepática y cirrosis.

A pesar del diseño retrospectivo de este estudio, los autores concluyen que han demostrado, “por primera vez, que los mayores niveles de colesterol LDL en suero antes de la terapia (…) están relacionados con una respuesta virológica sostenida en pacientes coinfectados por VIH/VHC, como ocurre en el caso de la monoinfección por el VHC”.

Referencia: Del Valle J, et al. Baseline serum low-density lipoprotein cholesterol levels predict response to hepatitis C therapy in HIV/hepatitis C virus coinfected individuals. AIDS. 2008; 22: 923-930.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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