Expertos suizos abogan por una TARV temprana y continua para reducir las transmisiones de VIH en hombres gays

Michael Carter

La mayoría de las nuevas infecciones por VIH entre los hombres gays en Suiza implican a personas que tienen una infección crónica por este virus, según indica un equipo de investigadores en la edición digital de AIDS.

Se hizo un mapeado de los clústeres (o racimos) de transmisión entre los hombres homosexuales recién infectados por VIH en Zúrich y en la Cohorte Suiza del VIH. Sólo hubo dos infecciones que parecieron provenir de personas con infección por VIH muy reciente. En el resto de los casos, el paciente del que procedió la infección era una persona que hacía como mínimo un año que vivía con el virus.

“La capacidad infectiva durante la fase de infección crónica fue bastante elevada en esta población”, comenta el equipo de investigadores.

Ninguna de las personas que transmitieron el VIH estaban tomando terapia antirretroviral (TARV) ni tenían una carga viral indetectable.

Los autores consideran que estos hallazgos respaldan el uso “temprano” y “continuo” del tratamiento anti-VIH por parte de los hombres gays, y sugieren que hacerlo así podría ralentizar, en gran medida, la propagación de la epidemia en esta población.

Existe una epidemia continua de VIH entre la población masculina homosexual. El disponer de un conocimiento en profundidad de la dinámica de la transmisión del virus podría ayudar a desarrollar campañas de prevención adaptadas.

En consecuencia, un equipo de investigadores del estudio sobre Infección Primaria de Zúrich y el estudio de la Cohorte Suiza del VIH empleó el análisis filogenético para hacer un mapeo de los clústeres de transmisión en hombres gays infectados por VIH hacia poco.

Los autores deseaban comprobar, sobre todo, si las personas que habían sido infectadas por VIH muy recientemente constituían la fuente de un gran número de posteriores infecciones.

El análisis de los investigadores contó con un total de 111 hombres gays inscritos en el estudio de Zúrich antes de finalizar 2007, y recibieron seguimiento durante una mediana de tres años. Un total de 93 de estos hombres iniciaron la TARV poco después de adquirir el VIH y el 51% interrumpieron dicho tratamiento tras un año.

El análisis filogenético permitió identificar seis clústeres de transmisión que implicaron a 20 hombres de la cohorte de Zúrich y ocho de la más amplia cohorte suiza.

Únicamente dos infecciones parecieron originarse en personas con una infección por VIH muy reciente.

El resto de las infecciones partieron de hombres con infección crónica que habían interrumpido la terapia anti-VIH.

Estas personas tenían cargas virales en plasma que variaban entre 314 y 1.690.000 copias/mL.

El primer análisis de los investigadores sugería que un paciente que tomaba TARV con una carga viral indetectable podía haber transmitido el VIH a su pareja. No obstante, un análisis genético más a fondo reveló la existencia de otros tres pacientes cuyo virus presentaba una mayor coincidencia.

“Detectamos una notable proporción de nuevas infecciones provenientes de los pacientes índice que ya estaban en su fase crónica [de la infección por VIH]”, comentan los autores. Y añaden: “Estos hallazgos dan fuerza al argumento de la administración temprana y continua de la terapia antirretroviral en hombres que practican sexo con hombres que sean sexualmente activos y tengan VIH. Es muy probable que esta estrategia tenga un efecto profundo en la reducción de la propagación del VIH”.

Referencia: Rieder P, et al. HIV-1 transmission after cessation of early antiretroviral therapy among men having sex with men. AIDS, advance online publication, DOI: 10.1097/QAD.0b013e328338e4de, 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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