La adhesión al tratamiento resulta crucial para reducir los niveles de VIH en el tracto genital femenino

Michael Carter

Tener un nivel subóptimo de adhesión a la terapia antirretroviral (TARV) es el factor individual más importante relacionado con la secreción genital del VIH en las mujeres, según informa un equipo de investigadores en la edición digital de Journal of Infectious Diseases.

‘Se trata del estudio prospectivo de mayor tamaño realizado hasta la fecha que se centra en la secreción de VIH-1 en el tracto genital femenino tras el inicio de una terapia antirretroviral’, comentan los autores. “La adhesión fue el factor determinante más destacado de la secreción genital en las mujeres durante los primeros seis meses de una TARV basada en ITINN [inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido] y siguió siendo un factor de predicción significativo cuando se tuvo en cuenta la carga viral en plasma”.

El tratamiento anti-VIH reduce la viremia en sangre y otros fluidos corporales, incluyendo las secreciones genitales. El tener unos menores niveles de VIH en el tracto genital se ha relacionado con un riesgo más pequeño de transmisión sexual del virus, y actualmente tiene gran interés en relación con el uso de la terapia antirretroviral como método preventivo del VIH.

Sin embargo, se sabe que las mujeres que toman TARV, en ocasiones, pueden presentar VIH en sus fluidos genitales.

Un equipo internacional de investigadores decidió comprobar qué factores estaban vinculados con esto. En particular, su intención era averiguar si los factores relacionados con la secreción viral -como el hecho de presentar otras infecciones- en las mujeres que no recibían tratamiento seguían constituyendo también los factores de predicción más importantes de dicha secreción entre las mujeres que sí tomaban TARV.

En consecuencia, se diseñó un estudio que contó con 102 mujeres kenianas que iniciaban la terapia antirretroviral. Cada tres meses, se monitorizó su nivel de viremia en sangre, en los fluidos cervicales (referidos a la cérvix o cuello de útero) y en las secreciones vaginales.

En el momento de entrar en el ensayo, las mujeres tenían una mediana de edad de 36 años y un recuento de CD4 de 122 células/mm3. Inicialmente, a todas ellas se les prescribió un régimen antirretroviral en dosis fija consistente en 3TC/d4T/nevirapina. Un total de 95 participantes completaron los seis meses de estudio.

El grado de adhesión se valoró mediante el recuento de pastillas o las afirmaciones de la paciente. Al finalizar el ensayo, la mediana en el nivel de adhesión fue del 99%. La mediana en el recuento de CD4 de las mujeres había aumentado a 231 células/mm3.

Al inicio, todas las pacientes presentaban un nivel detectable de VIH en sangre. Este nivel descendió a un 60% tras tres meses de tratamiento, y a un 27% al terminar el estudio.

Al comenzar el ensayo, se pudo detectar la presencia de virus en las secreciones cervicales del 97% de las participantes. El nivel de virus siguió siendo detectable en el 13% de las mujeres después de tres meses de tratamiento, y en el 14% tras seis meses bajo TARV.

Cuando se empezó el estudio, el 86% de las participantes tenían un nivel detectable de VIH en los fluidos vaginales. Al cabo de tres meses, la proporción de mujeres con niveles detectables de virus había descendido al 34%. Este valor apenas cambió (36%) después de seis meses.

Un total de 69 mujeres mostraron un nivel indetectable de carga viral en sangre tras seis meses bajo terapia. Siete (10%) de ellas tenían un nivel detectable de VIH en los fluidos cervicales y un 32%, en sus secreciones vaginales.

Por el contrario, de las 26 participantes que finalizaron el estudio con una carga viral en plasma de 100 copias/mL o más, la proporción de ellas con niveles detectables de virus en las secreciones cervicales y vaginales fue del 23 y 46%, respectivamente.

Los niveles de virus en los fluidos cervicales (p= 0,06) y vaginales (p= 0,05) se correlacionaron con la carga viral en sangre, y fueron mayores cuando la viremia en plasma fue también más alta.

El análisis estadístico evidenció que el grado de adhesión constituyó el factor de predicción más fiable de la supresión de la carga viral cervical tanto en el tercer mes como en el sexto. Mantuvo su significación estadística tras realizar ajustes en función de la viremia en plasma (p <0,01).

De igual modo, el nivel de adhesión estuvo fuertemente relacionado con la supresión del VIH en los fluidos vaginales en ambos momentos temporales (p <0,01). Tener un recuento de CD4 basal inferior a 100 células/mm3 aumentó el riesgo de presentar una carga viral detectable a los seis meses (p= 0,03), al igual que el hecho de que el VIH mostrara resistencia a los antirretrovirales (p= 0,03).

“Nuestros resultados demostraron la existencia de una vinculación sólida y constante entre el grado de adhesión a la TARV y la secreción genital del VIH-1”, comentan los autores.

Éstos concluyen: “En consecuencia, optimizar el nivel de adhesión puede constituir un medio importante de (…) maximizar el efecto que tiene la TARV en la reducción del riesgo de transmisión del VIH-1”.

Referencia: Graham SM, et al. Antiretroviral adherence and development of resistance are strongest predictors of genital HIV-1 shedding among women initiating treatment. J Infect Dis 202: advance online publication, DOI: 10.1086/655790, 2010. (Enlace al texto completo del artículo).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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