Un recuento bajo de CD4 aumenta el riesgo de desarrollar cánceres no definitorios de sida en pacientes que toman TARV

Michael Carter

Tener un nivel de linfocitos CD4 inferior a 200 células/mm3 está relacionado con un mayor riesgo de padecer cánceres no definitorios de sida relacionados con una infección en pacientes que toman una terapia antirretroviral (TARV), según informa un equipo de investigadores holandés en la edición del 15 de junio de Clinical Infectious Diseases.

Una mayor edad y el hecho de presentar una coinfección por determinados virus también aumentaron el riesgo.

El equipo de investigadores cree que sus hallazgos respaldan la sugerencia de empezar pronto el tratamiento antirretroviral y de incorporar exámenes médicos para detectar cáncer dentro de la atención rutinaria del VIH.

Comentan los autores: “Las actuales directrices recomiendan que la terapia antirretroviral combinada se inicie cuando los recuentos de CD4 sean superiores a los niveles de inmunodeficiencia que se ha descubierto que están relacionados con un riesgo más alto de desarrollar cánceres, lo que podría ayudar a prevenir dichas dolencias en estos pacientes”.

“El examen médico para detectar la presencia de infecciones por el virus del papiloma humano y las lesiones precancerosas, la oferta de counselling a los pacientes para que dejen de fumar y la vacunación contra el VHB [virus de la hepatitis B] podrían (…) reducir la incidencia de cánceres no definitorios de sida entre la población infectada por VIH-1 tratada con una TARV combinada”.

La terapia antirretroviral eficaz supone que, actualmente, muchos pacientes con VIH pueden disfrutar de un pronóstico casi normal. Sin embargo, la investigación cada vez proporciona más pruebas que evidencian que, incluso con este tratamiento, las personas con VIH presentan un riesgo más elevado de desarrollar algunos cánceres no relacionados con sida.

Se desconocen los motivos exactos por los que sucede esto, pero entre los factores de riesgo parece que se incluyen aspectos relacionados con el VIH, como la carga viral y el nivel de supresión inmunitaria, el hábito de fumar y las coinfecciones virales como el virus del papiloma humano (en el ano, la cérvix o la cavidad bucal), el virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHB) y el virus de Epstein-Barr.

En consecuencia, un equipo de investigadores de la cohorte holandesa ATHENA diseñó un estudio para examinar el papel de distintos factores de riesgo relacionados con el VIH y con las infecciones en el desarrollo de cánceres no definitorios de sida en pacientes que tomaban una terapia antirretroviral.

Su estudio contó con 11.459 pacientes que iniciaron la terapia anti-VIH combinada después de 1996. Se realizó el seguimiento de los participantes hasta principios de 2009 y la duración mediana de este seguimiento fue de 4,8 años por paciente.

Entre los participantes, los factores tradicionales de riesgo de cáncer fueron frecuentes: La mayoría (74%) presentaba un historial de consumo de tabaco y el 7% abusaba del alcohol.

La prevalencia de infecciones relacionadas con cánceres también fue alta: Las tasas de infecciones por VHB y VHC fueron del 5% y el 6%, de forma respectiva.

Se diagnosticó un total de 236 cánceres no definitorios de sida, el 43% de los cuales estaban vinculados a infecciones víricas.

Entre ellos, se registraron 37 casos de cáncer anal, 24 que afectaron a la cabeza y el cuello, 16 diagnósticos de cáncer de hígado, 24 casos de linfoma de Hodgkin, un caso de cáncer gástrico y cuatro casos de cáncer de vulva.

Entre los cánceres habituales no relacionados con una infección se incluyeron los de pulmón (44 casos), de páncreas (5 casos), de riñón (4 diagnósticos), de vejiga (6 casos) y de testículos (8 casos).

Se examinaron con más detalle los factores de riesgo de los cánceres más comunes.

Casi todos los pacientes (35) que desarrollaron un cáncer anal eran hombres y 27 declararon practicar sexo con otros hombres. El mayor tiempo transcurrido con un nivel de CD4 inferior a 200 células/mm3 (cociente de riesgo [CR]: 1,52; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,24 – 1,87 por cada año adicional) y tener un recuento de CD4 entre 200 y 350 células/mm3 (CR: 1,29; IC95%: 1,02 – 1,62) constituyeron factores de riesgo de desarrollar cáncer de ano.

Otros riesgos fueron la mayor edad (CR por cada aumento de diez años: 1,35; IC95%: 1,07 – 14,70) y haber recibido un diagnóstico de sida antes de empezar la terapia anti-VIH (CR: 2,02; IC95%: 1,06 – 3,83).

Todos los pacientes con cáncer hepático eran hombres: ocho estaban coinfectados por VHB y tres, por VHC.

El factor de riesgo más sólido de desarrollo de esta dolencia fue la coinfección por VHB (CR: 26,6; IC95%: 9,7 -72,99). Otros factores de riesgo fueron: la mayor edad (CR: 2,06; IC95%: 1,32 – 3,23) y el consumo de alcohol (CR: 4,0; IC95%: 1,12 – 14,30). La coinfección por VHC no fue significativa.

La edad supuso un factor de riesgo significativo de sufrir cáncer de pulmón (CR por cada década de vida: 2,0; IC95%: 1,61 – 2,50), pero resultó sorprendente que el hecho de fumar quedase justo al borde de la significación estadística (CR: 7,34; IC95%: 0,96 – 55,90).

Un análisis más en profundidad reveló que tener una deficiencia inmunitaria grave aumentaba el riesgo general de padecer cánceres no definitorios de sida (CR: 1,12 por cada año con un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3; IC95%: 1,03 – 1,22).

También se observó una tendencia que casi alcanzó significación estadística en el hecho de mantener una mayor duración con un recuento de CD4 inferior a 350 células/mm3 (CR: 1,08; IC95%: 0,99 – 1,18).

Otros factores de riesgo incluyeron la infección crónica por VHB (CR: 1,77; IC95%: 1,08 – 2,91), una mayor edad (CR: 1,79 por cada década adicional; IC95%: 1,57 – 2,04) y haber recibido un diagnóstico de sida antes de iniciar la terapia antirretroviral (CR: 1,35; IC95%: 1,16 – 2,45).

Se realizó un análisis para detectar los factores de riesgo de los cánceres tanto relacionados como no relacionados con una infección vírica.

Esto evidenció que cada año con un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 aumentó en un 16% el riesgo de padecer cánceres relacionados con infecciones (CR: 1,16; IC95%: 1,03 – 1,31).

“El riesgo de sufrir estos cánceres se ve incrementado en pacientes con un sistema inmunitario débil, posiblemente debido a una menor vigilancia de las infecciones (virales) oncogénicas, así como por la propia presencia de células cancerosas o precancerosas”, sugieren los autores.

Sin embargo, no se encontró ninguna relación entre la deficiencia inmunitaria y un mayor riesgo de padecer cánceres no relacionados con la infección.

El equipo de investigadores concluye: “La exposición acumulada a unos recuentos de CD4 inferiores a 200 células/mm3 durante la TARV combinada se relacionó con un riesgo más elevado de cánceres no definitorios de sida vinculados a las infecciones”.

Referencia: Kesselring A, et al. Immunodeficiency as a risk factor for non-AIDS-defining malignancies in HIV-1-infected patients receiving combination antiretroviral therapy. Clin Infect Dis 2011; 52: 1.458-1.465 (En esta dirección podrás encontrar el artículo completo).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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