La revacunación con la triple vírica es segura y eficaz en niños que toman con éxito tratamiento anti-VIH

Michael Carter

Los niños con VIH que han experimentado una recuperación inmunológica gracias al tratamiento con una terapia anti-VIH de gran actividad presentan una buena respuesta a la revacunación con la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y paperas), según un estudio tailandés publicado en la edición del 1 de septiembre de Clinical Infectious Diseases.

El grupo de investigadores también descubrió que la revacunación era segura y no provocaba ningún efecto secundario significativo ni un descenso del porcentaje de células CD4 ni tampoco un aumento de la carga viral del VIH.

En 2006, ONUSIDA estimó que había 2,3 millones de niños con VIH en todo el mundo. Se está mejorando el acceso de los niños con VIH a la terapia antirretroviral y, en Tailandia, desde 2002 se dispone de un tratamiento anti-VIH gratuito tanto para adultos como para niños. Gracias al tratamiento del VIH, se ha producido una mejora significativa en la prognosis de los niños tailandeses con VIH, que actualmente tienen la posibilidad de participar de forma normal en actividades propias de la infancia, como la escolarización, y pueden esperar llegar a hacerse adultos.

Las enfermedades infantiles habituales, como el sarampión, pueden ser más graves en niños con VIH. Aunque el 98% de los niños tailandeses son vacunados contra el sarampión, desarrollando anticuerpos protectores entre el 88% y el 95%, la eficacia de dicha vacunación es mucho menor en niños con sistemas inmunológicos débiles. Un estudio previo en Tailandia reveló que sólo el 42% de los niños con VIH que recibieron la triple vírica desarrolló anticuerpos protectores contra el sarampión.

Los niños que toman una terapia anti-VIH eficaz presentan una mejor respuesta a la vacunación del sarampión. Pero existen cuestiones relevantes respecto a la eficacia de realizar una revacunación de esos niños. También existen preguntas sin respuesta sobre el momento óptimo para la revacunación, la eficacia de la revacunación, el riesgo de que se produzcan efectos secundarios y el posible impacto de la revacunación sobre los marcadores inmunológicos y virológicos.

Para responder a estas cuestiones, un grupo de investigadores del Hospital Universitario Chiang Mai de Tailandia, diseñó un estudio prospectivo que contó con 51 niños con VIH tratados con antirretrovirales.

Todos los niños tenían edades superiores a los cinco años y un porcentaje nadir de CD4 del 15% o menor, pero habían experimentado una reconstitución inmunológica con un aumento de sus porcentajes de células CD4 por encima del 15% tras tres meses de terapia anti-VIH. Ninguno de los niños presentaba anticuerpos protectores contra el sarampión.

La vacunación con la dosis única de triple vírica se realizó en octubre de 2005.

La edad media de los niños era de 10 años, el 53% eran varones, para el 76% constaba que había recibido la triple vírica y, en el momento de la vacunación, el 55% presentaba anticuerpos protectores contra la rubéola y el 20% los tenía contra las paperas. Se comprobó la respuesta de anticuerpos de los niños a la triple vírica a las cuatro y 24 semanas tras la vacunación.

Aproximadamente la mitad de los niños (51%) fueron clasificados como con SIDA y la media del porcentaje nadir de células CD4 fue del 5%. Se inició la terapia anti-VIH cuando los niños tenían una media de edad de ocho años y la duración media de la terapia del VIH en el momento de la revacunación fue de 127 meses. La media de los porcentajes de células CD4 en el momento de la revacunación fue del 27% y el 92% de los niños contaba con una carga viral inferior a 50 copias/ml.

Cuatro semanas después de la revacunación con la vacuna triple vírica, el 90% de los niños mostraba niveles protectores de anticuerpos contra el sarampión, el 78% presentaba niveles protectores de anticuerpos contra la rubéola y todos tenían anticuerpos protectores contra las paperas.

Tras 24 semanas, el porcentaje de niños con anticuerpos protectores contra cada una de las infecciones cubiertas por la vacuna triple vírica había disminuido al 80% para el sarampión, al 61% para las paperas y al 94% en el caso de la rubéola.

No se observaron eventos adversos significativos, aunque el 45% de los niños declararon sentir dolor en el sitio de inyección, que se prolongó entre uno y tres días. La revacunación con la triple vírica tampoco condujo a ningún cambio significativo ni en el porcentaje de células CD4 ni en la carga viral del VIH.

“La mayoría de los niños infectados por VIH con una recuperación inmunológica tras TARGA desarrolló anticuerpos protectores tras la revacunación con la triple vírica”, comentan los autores.

El grupo de investigadores señala que en un estudio estadounidense previo, sólo el 64% de los niños tratados con antirretrovirales que recibieron la vacuna contra el sarampión desarrolló anticuerpos protectores contra la infección. Pero los niños de ese estudio habían estado tomando terapia para el VIH durante un periodo de tiempo significativamente menor (media de 40 semanas) que los niños en el estudio tailandés, y un número significativamente menor de niños estadounidenses mostró una carga viral indetectable (64% frente al 92%).

El equipo de investigadores se vio animado por la “excelente” tasa de respuesta al componente de la rubéola en la vacuna observada en su estudio y escribió: “La excelente respuesta a la revacunación de la rubéola mostrada en nuestro estudio sugiere que la revacunación de chicas adolescentes con VIH que entran en la etapa reproductiva disminuye el riesgo de infección congénita por rubéola en sus retoños”.

Respecto a la proporción de niños que, tras la revacunación, desarrollaron anticuerpos protectores contra las paperas, el equipo de investigadores señala que fue menor que la proporción de niños sin VIH en otros estudios. Sin embargo, entre tres y seis meses tras la vacunación, la proporción de niños sanos aún protegidos contra las paperas por la vacunación fue similar a la observada en el estudio tailandés.

Referencia: Aurpibul L et al. Response to measles, mumps, and rubella revaccination in HIV-infected children with immune recovery after highly active antiretroviral therapy. Clin Infect Dis 45: 637 – 642, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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