La nueva política sobre drogas de Naciones Unidas socavará la prevención del VIH

Keith Alcorn

Una nueva declaración de Naciones Unidas sobre la política de control de drogas socavará considerablemente la reducción de daños y la prevención del VIH, según advirtieron grupos profesionales y activistas de derechos humanos esta semana.

La Declaración Política sobre Drogas que se está negociando esta semana en Viena (Austria) omite toda mención a las iniciativas de reducción de daños, tales como el intercambio de agujas y jeringuillas y la sustitución de opiáceos, que la mayoría de los expertos en salud pública internacionales defienden como esenciales para el éxito de la prevención y el tratamiento del VIH.

“Esta declaración política es un fracaso para la salud pública”, afirmó Craig McClure, director ejecutivo de la Sociedad Internacional del Sida. “Cuando no han pasado ni 12 meses desde que los Estados miembros de la ONU acordaran un encuentro de alto nivel en Nueva York (EE UU) para reiterar el compromiso internacional en la lucha contra el VIH, la negación de cualquier referencia en la declaración a los programas de reducción de daños, que salvan tantas vidas, es inaceptable y carente de escrúpulos”.

La no inclusión de la reducción de daños en las políticas sobre control de drogas ha sido fruto de una coalición de naciones opuestas a dicha reducción, como Suecia, EE UU y Rusia. Estos países están a favor de mantener el enfoque internacional del control de drogas, instaurado en 1998, y que se centra en la restricción del suministro.

En un documento sobre control de drogas publicado esta semana, la Comisión Europea puso de manifiesto que no había pruebas de que el problema mundial de la droga hubiera disminuido desde 1998. El informe calcula que el mercado de cannabis, sólo en Europa, Norteamérica y Australasia, mueve al menos setenta mil millones de euros al año.

“Estamos muy preocupados. Aquí tenemos una oportunidad para abordar las tasas de VIH entre los usuarios de drogas inyectables (UDI), pero a causa de un conflicto político, se está poniendo en riesgo la salud pública”.

“ONUSIDA aboga por estrategias de reducción de daño, como los planes de intercambio de jeringuillas, para prevenir la propagación del VIH. Pero algunos gobiernos están obstaculizando una aproximación más progresista, y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), pese a aprobar la disminución de daños, no la apoya de forma activa y afirma que perpetúa el uso de drogas”, señaló Susie McLean, asesora principal en materia de VIH y política sobre drogas en la International HIV/AIDS Alliance (la Alianza).

“Esta división fundamental en el enfoque político está dificultando los esfuerzos para contener la propagación del VIH. Todas las pruebas disponibles apuntan al hecho de que las estrategias de reducción de daños no aumentan el uso de drogas.”

Los activistas en derechos humanos también han destacado hasta qué punto se están atacando los derechos humanos en la ‘guerra contra las drogas’.

“La guerra mundial contra las drogas se ha convertido en una guerra contra los usuarios de drogas a nivel individual y a sus comunidades. Mientras el tráfico de drogas sigue prosperando, hay familias en todo el mundo que están siendo desgarradas por el VIH, sentencias de prisión draconianas y abusos policiales a gran escala”, afirmó Daniel Wolfe, director del Programa de Desarrollo Internacional para la Reducción de Daños de Open Society Institute.

En su libro ¿A qué precio?, publicado esta semana, Open Society Institute documenta las consecuencias que para el VIH y los derechos humanos tiene la guerra contra las drogas. Consecuencias sobre las que los relatores especiales de la ONU para los derechos humanos y la salud también han llamado la atención de la ONUDD.

“Dado lo generalizado de las violaciones de los derechos humanos en el mundo como resultado directo de la lucha contra las drogas, estos derechos deben situarse en el centro de la política sobre drogas de la ONU”, defendió Joseph Amon, director del Departamento de Salud y Derechos Humanos de Human Rights Watch (HRW).

“Pero la declaración política apenas hace referencia a las obligaciones legales de los Estados miembros bajo los tratados internacionales sobre derechos humanos, ni tampoco insiste en el respeto a los derechos humanos en la política sobre drogas.”

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, que ha redactado el borrador de la declaración, rechaza este punto de vista. “El delito y la corrupción asociados con el tráfico de drogas están proporcionando pruebas sólidas a una minoría de grupos de presión a favor de las drogas -minoría que se hace oír-, para argumentar que la cura es peor que la enfermedad. Esto constituiría un error histórico, un error que los Estados miembros de las Naciones Unidas no están dispuestos a cometer”, sostuvo esta semana Antonio Maria Costa, director de la ONUDD.

La declaración política debe ratificarse esta semana, pero, en un comunicado emitido el 10 de marzo, la Sociedad Internacional del Sida, HRW y la Asociación Internacional para la Reducción de Daños hicieron un llamamiento a los Estados miembros de la ONU para que no firmaran la declaración, y que en su lugar presionaran para encontrar una nueva forma de avanzar.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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