La hipertensión arterial pulmonar sigue suponiendo un riesgo para pacientes con VIH

Michael Carter

Un recuento de células CD4 bajo se relaciona con un mal pronóstico de los pacientes con VIH diagnosticados de hipertensión arterial pulmonar, según informa un equipo de investigadores franceses en la edición de enero de la revista AIDS.

El estudio también evidenció que la dolencia se desarrolló en pacientes que tomaban terapia antirretroviral (TARV), lo que indica que, por sí misma, no supuso un tratamiento eficaz para la hipertensión arterial pulmonar.

La hipertensión arterial pulmonar se da como resultado de la obstrucción de las pequeñas arterias pulmonares. Esto puede llevar a que se produzca el fallo del ventrículo derecho (una de las cuatro cavidades del corazón) y, en última instancia, conducir a la muerte.

La infección por el VIH constituye un factor de riesgo independiente de desarrollar hipertensión arterial pulmonar. Sin embargo, se sabe poco acerca de esta afección en la era de la terapia antirretroviral eficaz.

En consecuencia, un equipo de investigadores de un centro nacional francés de tratamiento para la hipertensión arterial pulmonar llevó a cabo un estudio retrospectivo para determinar la incidencia, los factores de riesgo, el tratamiento óptimo, los resultados y los factores de pronóstico de los pacientes con VIH diagnosticados de dicha dolencia pulmonar.

Entre 2000 y 2008, se derivó a la unidad un total de 944 pacientes. De ellos, 77 (8%) tenían el VIH como único factor de riesgo de hipertensión arterial pulmonar.

El consumo de drogas inyectables fue el comportamiento de riesgo relacionado con el VIH más habitual (36%); asimismo, el 49% de los pacientes estaban coinfectados por el virus de la hepatitis B (VHB) ó de la hepatitis C (VHC).

En el momento de diagnosticar la hipertensión arterial pulmonar, el 62% de los pacientes estaban tomando terapia antirretroviral y el 49% tenían una carga viral por debajo de 50 copias/mL. El 79% presentaban un recuento de células CD4 superior a 200 células/mm3.

"Esta observación confirma que la hipertensión arterial pulmonar puede desarrollarse también en pacientes que tengan la infección por VIH bien controlada y que la TARGA [terapia antirretroviral de gran actividad] es incapaz de prevenir el desarrollo de esta hipertensión", explica el equipo de investigadores.

La New York Heart Association cuenta con un método consolidado para valorar el estado funcional de los pacientes con cardiopatías. En total, el 9% de los pacientes infectados por VIH con hipertensión arterial pulmonar entraron dentro de la categoría IV, lo que es indicativo de un estado funcional muy malo.

Los pacientes de esta categoría fueron significativamente mayores (p= 0,02), presentaron una mayor duración de la infección por VIH (p= 0,02), tuvieron más probabilidades de tener un historial de insuficiencia cardíaca (p <0, 01), mostraron una peor evaluación de la distancia recorrida en seis minutos caminando (p <0,0001) y también unas peores mediciones hemodinámicas (p= 0,01 a p <0,01).

Los 15 pacientes que no estaban tomando terapia antirretroviral en el momento de su diagnóstico la iniciaron de inmediato.

Cincuenta pacientes empezaron el tratamiento específico para la hipertensión arterial pulmonar, siendo bosentán el fármaco usado con más frecuencia (45 personas).

El tratamiento únicamente con la terapia anti-VIH aumentó en un significativo 18% (p= 0,04) la distancia recorrida en la prueba de la caminata durante seis minutos, sin embargo, no alteró significativamente los parámetros hemodinámicos.

Al final del seguimiento, veintiséis pacientes habían muerto y se había perdido el seguimiento de otros dos. Se consideró que quince de las 26 muertes fueron consecuencia de la hipertensión. Los investigadores calcularon que la tasa general de supervivencia a un año fue del 88%, la tasa a tres años, del 72%, y el 63% de los pacientes seguían vivos después de cinco años.

Los autores señalan que estos resultados son mejores que los observados en otros estudios de pacientes con VIH que padecían hipertensión arterial pulmonar.

Sin embargo, el valor del 63% en la tasa de supervivencia a cinco años estuvo significativamente por debajo del valor del 85% que cabría esperar en pacientes con VIH en el diagnóstico de la primera infección oportunista.

El análisis estadístico considerando los posibles factores de confusión evidenció que un recuento de CD4 por debajo de 200 células/mm3 (cociente de probabilidades [CP]: 6,26; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,33-16,64; p= 0,0002) y un índice cardíaco inferior a 2,81 L/m por m2 (CP: 5,02; IC95%: 1,70-14,29; p = 0,0028) fueron factores de riesgo significativos de una peor tasa de supervivencia.

"La hipertensión arterial pulmonar sigue constituyendo una complicación de la infección por VIH que lastra el pronóstico de los pacientes con el virus", escriben los investigadores.

"Los datos de las series actuales indican que es muy poco probable que la TARGA mejore los parámetros hemodinámicos de los pacientes con hipertensión arterial pulmonar y VIH", añaden.

Los autores solicitan que se realicen más estudios para determinar si "la terapia específica de la hipertensión arterial pulmonar puede ser beneficiosa para los pacientes con VIH y una hipertensión arterial pulmonar ligeramente sintomática". También se recomienda efectuar el seguimiento atento de todos los pacientes con hipertensión leve que no reciban tratamiento antihipertensivo una vez hayan iniciado la terapia antirretroviral.

Referencia: Degano B, et al. HIV-associated pulmonary arterial hypertension: survival and prognostic factors in the modern therapeutic era. AIDS. 2010; 24: 67-75.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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