La baja densidad mineral ósea constituye un riesgo

Michael Carter

Las mujeres con VIH que entran en la menopausia, son significativamente más propensas a padecer osteopenia (baja densidad mineral ósea) que las mujeres sin VIH de características similares, según ha descubierto un estudio estadounidense publicado en la edición del 1 de abril de la revista Clinical Infectious Diseases.

Sin embargo, el uso de fármacos antirretrovirales no estuvo relacionado con el desarrollo de osteopenia.

Gracias a una eficaz terapia anti-VIH, muchas personas con VIH disfrutan de una vida más larga y saludable. Como resultado, hay más mujeres con VIH que llegan a la menopausia, etapa que a menudo se ve acompañada por una pérdida de masa y densidad mineral ósea.

A pesar de que el riesgo de que se produzcan problemas óseos durante la menopausia viene determinado en gran medida por factores genéticos, las mujeres con VIH pueden tener varios factores que aumentan su riesgo de osteopenia, como los efectos inflamatorios del VIH, la desestabilización de la producción de hormonas y los mayores niveles de cigarrillos fumados y de uso de drogas, y diversos estudios han descubierto que las personas con VIH tienen una menor densidad mineral ósea.

Para entender mejor el efecto de la infección por VIH sobre la densidad ósea, un grupo de investigadores del Estudio de la Menopausia de EE UU comparó mujeres de mediana edad con y sin VIH que tenían características demográficas y de estilo de vida similares. También examinaron si el uso de fármacos antirretrovirales estuvo relacionado con cambios en la densidad mineral ósea.

Entre 2001 y 2003, se inscribieron en el estudio un total de 495 mujeres provenientes de grandes áreas urbanas de EE UU. El objetivo era contar con una cohorte de mujeres de mediana edad compuesta por un 50% de mujeres con VIH, 50% de mujeres sin VIH y 50% de mujeres usuarias (en la actualidad o en el pasado) de opiáceos o que tuvieran una pareja que fuera usuaria de drogas.

Se recogieron muestras de sangre de las mujeres dos veces al año y fueron entrevistadas respecto a su historial médico, el uso de medicación con receta (incluyendo los antirretrovirales), hábitos de uso de drogas y patrones de ejercicio.

Poco después de la inscripción en el estudio, todas las mujeres realizaron un escáner DEXA (absorciometría dual de rayos X) para determinar su densidad mineral ósea en las regiones de la cadera y lumbares.

La mediana de edad fue de 44 años. La mayoría de las mujeres (54%) era de raza negra, y un 53% tenía VIH. Comparadas con las mujeres sin VIH, tenían una probabilidad significativamente mayor de ser negras y sin empleo, pero menor de ser fumadoras activas, tener depresión o sobrepeso. El 44% de las mujeres con VIH habían sido diagnosticadas de la infección hacía 10 años o más y un 78% estaban tomando terapia antirretroviral.

Los factores de riesgo de una baja densidad mineral ósea fueron comunes tanto entre mujeres con VIH como sin VIH: un 91% era fumadora activa o lo fue, un 58% tenía depresión y un 75% tuvo algún historial de uso de opiáceos. Sin embargo, el bajo peso fue poco frecuente, e incluso entre mujeres con VIH, sólo una tercera parte tuvo un peso calificado como de delgado a normal.

La densidad mineral ósea tanto de la cadera (p=0,01) y de la zona lumbar (p=0,04) fue menor en mujeres con VIH frente a mujeres sin VIH. Al realizar un análisis multivariable, el grupo de investigadores descubrió que la infección por VIH (p<0,01), la mayor edad (p<0,01), no ser de raza negra (p<0,001), un menor peso corporal (p<0,01), el empleo de estrógenos (p=0,04), un antiguo historial de fracturas óseas (p=0,05) y tratamiento con metadona (p<0,01) estaban relacionados de forma significativa con la osteopenia en la cohorte.

En posteriores análisis, restringidos a mujeres de raza negra, el grupo de investigadores descubrió que la infección por VIH no estuvo relacionada con osteopenia, pero sí la edad (p<0,001), el peso (p<0,01), el tratamiento con metadona (p=0,03) y el empleo de prednisona (p<0,01).
Entre las mujeres con VIH, en general, el empleo de antirretrovirales no estuvo relacionado con osteopenia. El grupo de investigadores tampoco descubrió ninguna relación entre la menor densidad mineral ósea y el empleo de inhibidores de la proteasa o el empleo de otra clase de fármacos anti-VIH.

“Hemos descubierto que la densidad mineral ósea es menor entre las mujeres de mediana edad con VIH que entre las mujeres con factores de riesgo de comportamiento similares sin VIH”, escriben los autores, que señalan que su estudio contó con varios puntos fuertes metodológicos, no siendo el menor su tamaño y su capacidad para comparar mujeres con VIH y sin VIH con características similares. Sin embargo, reconocen limitaciones en su estudio, especialmente su diseño transversal y la falta de datos referente a los niveles de hormonas. Esta limitación también fue destacada por un editorial en la misma revista.
 
El grupo de investigadores concluye que las mujeres con VIH “que entran en la menopausia… deberían ser examinadas de osteopenia y debería considerarse una terapia con calcio y vitamina D para las mujeres de mediana edad con VIH y dependencia de opiáceos”. El editorial concluye haciendo un llamamiento para que se realicen más estudios longitudinales al respecto.

Referencias: Arnsten JH et al. HIV infection and bone mineral density in middle-aged women. Clin Infect Dis 42: 1014 – 1020, 2006.
Yin MT et al. Low bone mineral density, HIV infection and women: fracture or fiction? Clin Infect Dis 42: 1021 – 1023, 2006.
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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