Un estudio en un ‘escenario real’ arroja dudas sobre el uso del tratamiento anti-VIH como prevención

Michael Carter

La terapia con fármacos antirretrovirales no redujo la tasa de transmisión del VIH en parejas heterosexuales serodiscordantes en la provincia china de Henan, según informa un equipo de investigadores en la edición de octubre de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

La tasa de transmisión del virus en parejas en que el miembro con VIH estaba tomando un tratamiento antirretroviral fue de un 5%, en comparación con una tasa del 3% en otras parejas.

En un artículo editorial en el mismo número de la revista, el doctor Myron Cohen afirma que los resultados “exigen la realización de una pausa gigante” y evidencian que no está clara la capacidad de la terapia anti-VIH para reducir el riesgo de transmisión del virus fuera del entorno de los estudios clínicos.

Sin embargo, el equipo de investigadores señala que la elevada tasa de transmisión observada en parejas en las que se utilizaba tratamiento antirretroviral podría deberse a un pobre nivel de adhesión al mismo. Otro estudio aparte demostró que el 66% de los pacientes de la provincia de Henan mostraban un nivel subóptimo de adhesión a su terapia anti-VIH seis meses después de iniciarla.

La provincia de Henan presenta un alto número de infecciones por VIH debido a los métodos poco sanitarios empleados en la recolección de donaciones comerciales de sangre. Miles de personas se infectaron por el virus después de vender su sangre en clínicas que tenían unos malos métodos de control de la infección.

La calidad de la atención médica del VIH en algunas zonas de China ha sido puesta en cuestión a causa de las elevadas tasas de fracaso de la terapia y de resistencia a fármacos registradas en el país en comparación con los programas de tratamiento en África y América Latina. El diario China Daily reveló, en 2004, que muchos pacientes abandonaron la toma de sus fármacos antirretrovirales tras unos pocos meses por la falta de atención que los profesionales sanitarios prestaron a los efectos secundarios que padecían.

El estudio publicado esta semana contó con 1.927 parejas serodiscordantes. Se monitorizó la incidencia del VIH entre principios de 2006 y finales de 2008. Los participantes fueron entrevistados y se les preguntó por sus comportamientos de riesgo relacionados con el virus.

Los pacientes aportaron datos equivalentes a un total de 4.918 persona-años de seguimiento (mediana: 2,8 años). Se produjeron 84 seroconversiones (4%), lo que supuso una tasa de incidencia de 1,71 por cada 100 persona-años.

El 91% de las parejas en las cuales tuvo lugar la transmisión del VIH declararon haber practicado sexo en los tres meses anteriores, en comparación con el 83% en las que no se transmitió el virus (p <0,05).

La mayor frecuencia en las relaciones sexuales también estuvo relacionada con un mayor riesgo de transmisión. La tasa de transmisión fue cinco veces más alta en las parejas que practicaron sexo cuatro veces o más al mes, en comparación con aquéllas en que las relaciones fueron menos frecuentes (cociente de riesgo [CR]: 5,24; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,55 – 10,77).

El 93% de las parejas declararon haber empleado preservativos de forma constante. El no usar condones estuvo asociado de forma significativa con un mayor riesgo de transmisión del VIH (CR: 8,42; IC95%: 4,83 – 14,67).

Sólo siete personas indicaron practicar sexo fuera del matrimonio y una de ellas se infectó por el virus. Únicamente un paciente dijo consumir drogas inyectables, pero no adquirió el virus. Ninguno de los hombres encuestados afirmó haber mantenido relaciones sexuales con otro hombre.

Un total de 1.369 pacientes (80%) estaban tomando terapia anti-VIH. No se apreció una diferencia significativa en la tasa de transmisiones entre las parejas que tomaban terapia antirretroviral y las que no (5% frente a 3%). No se ofreció información sobre la carga viral.

No obstante, el equipo de investigadores averiguó que los 266 pacientes que habían cambiado de terapia fueron menos propensos a transmitir el virus a sus parejas que los que siguieron con el mismo tratamiento durante todo el estudio (CR: 2,66; IC95%: 1,15 – 6,15).

Finalmente, los autores advirtieron que tener una mala función psicológica se relacionó con un riesgo más elevado de seroconversión.

“La tasa de incidencia registrada en nuestro estudio es similar a la de 2,3 por cada 100 persona-años observada en una cohorte de usuarios de drogas inyectables en una región con una alta prevalencia, en el sudoeste de China”, comenta el equipo de científicos, que añade: “Esto sugiere que los cónyuges sin VIH que comparten una relación con una pareja seropositiva (…) podrían ser considerados uno de los grupos en situación de alto riesgo en China”.

El doctor Cohen sugiere que el estudio podría tener unas implicaciones más amplias y que es posible que suponga que los partidarios del uso de tratamiento como prevención “se tomen una pausa”.

 “¿Podría la terapia antirretroviral suprimir la transmisión del VIH en unas condiciones ‘de escenario real’?”, se pregunta. “Parece sensato intentar responder esta pregunta antes de desplegar completamente una ‘estrategia de diagnóstico y tratamiento’, esperando la detección de un beneficio para la población general”.

Sin embargo, ya se ha relacionado el aumento del número de pacientes que toman terapia antirretroviral en la atención médica de rutina con reducciones de la incidencia del VIH en San Francisco (EE UU) y la Columbia Británica (Canadá).

Referencias: Wany L, et al. HIV transmission among serodiscordant couples: a retrospective study of former plasma donors in Henan, China. J Acquir Immune Defic Syndr. 2010; 55: 232-238.

Cohen MS. HIV treatment as prevention: to be or not to be? J Acquir Immune Defic Syndr. 2010; 55: 137-138.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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