Un metaanálisis muestra que la adhesión es mejor en África que en Norteamérica

Margaret Harris Cheng

La creencia de que los africanos subsaharianos no cumplen con los regímenes de tratamiento antirretroviral es falsa y no debería ser una razón para retrasar el acceso al tratamiento. Ésta es la conclusión a la que llega un estudio innovador que ha sido publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) esta semana.

El estudio, el primero de estas características, fue un metaanálisis de 27 estudios en países de África subsahariana (Nigeria, Suráfrica, Senegal, Camerún, Uganda, Botsuana, Malaui, Ruanda, Burkina Faso, Mali, Costa de Marfil, Tanzania y República Democrática del Congo) y 31 estudios de Norteamérica (3 de Canadá y el resto de EE UU) que midieron los niveles de adhesión a los regímenes de terapia antirretroviral (TAR) en personas con VIH.

Contra todo pronóstico, los análisis hallaron un nivel más alto de adhesión a los regímenes antirretrovirales en los participantes de los estudios africanos (77%) que en los participantes de los estudios norteamericanos (55%).

Aunque sólo un 10% de la población mundial vive en África subsahariana, la región soporta la mayor parte de la carga del VIH/SIDA en el mundo. Un 79% de las muertes por SIDA en el mundo se producen en países subsaharianos mientras que un 70% de las mujeres con VIH viven en África subsahariana y un 92% de los huérfanos del mundo viven en esta región.

Sin embargo, el tratamiento antirretroviral todavía no llega a la mayoría de personas que viven con VIH en África subsahariana. El programa ‘3 por 5’ de la Organización Mundial de la Salud (tres millones de personas recibiendo terapia antirretroviral al final de 2005) no alcanzó sus objetivos, dejando sin tratar a dos terceras partes de la personas que viven con VIH en el mundo.

En junio de 2005, la OMS estimó que de las personas que necesitan urgentemente TAR en África subsahariana los porcentajes exactos de personas que estarían recibiendo algún tratamiento eran: 56% en Botsuana, 10% en Burkina Faso, 15,8% en Camerún, 5,4% en Costa de Marfil, 3,2% en la República Democrática del Congo, 13,6% en Malaui, 8% en Nigeria, 26,5% en Ruanda, 12,5% en Suráfrica, 3,2% en Tanzania y 56% en Uganda.

Se ha sugerido que la única razón de tal fracaso es la dificultad de seguir la adhesión a los regímenes de terapia antirretroviral. Sin embargo, señalan los autores, Mills et alii, un equipo internacional de colaboración financiado por una beca de la red de tratamiento del VIH en Ontario, este estudio revela que la opinión de que exista una adhesión pobre es un tema que no está justificado para el África subsahariana.

“Lo que sugiere que las preocupaciones sobre una adhesión subóptima no encuentran un respaldo en los datos y tales preocupaciones no deberían contribuir en retrasar el acceso al tratamiento”, afirman los autores.

“La diferencia lógica de adhesión al TAR en Norteamérica y África plantea la cuestión de si las opiniones anteriores podrían haber subestimado la adhesión entre africanos. Este sentimiento se ha expresado a los altos niveles de las agencias internacionales de toma de decisiones”.

Los mejores niveles de adhesión en africanos subsaharianos que toman TAR podrían estar influenciados por algunos de los estudios que se han estado haciendo en una fase en la que las personas en tratamiento estaban experimentado aumentos espectaculares en su estado de salud y antes de que desarrollaran a largo plazo efectos secundarios de la terapia.

Otro punto interesante que pone de relieve este estudio es el efecto de la pobreza sobre la capacidad para adherirse a los regímenes de terapia antirretroviral. En los estudios norteamericanos, la pobreza hizo descender las tasas de adhesión. Pero los autores dicen que esto no significa que la pobreza en sí misma provoque una pobre adhesión, y afirman que las barreras para la adhesión entre norteamericanos empobrecidos “parece que sean consecuencia de una pobre relación médico-paciente, depresión no tratada, uso de sustancias y otros factores comunes entre personas pobres en el escenario norteamericano más que por la pobreza en sí misma”.

En África subsahariana las barreras para la adhesión son bastante diferentes. Las principales fueron el coste, no revelar el estado VIH a un ser querido o el miedo a ser estigmatizado, consumo en exceso de alcohol y dificultad para seguir regímenes complejos.

La estigmatización se identificó como un factor que necesita abordarse. “Animar a revelar de forma voluntaria el estado serológico VIH en una comunidad con acceso a TAR podría resultar en una mejora de la aceptación de counselling y prueba voluntario, ayudar a descender el estigma y mejorar la adhesión.”

Referencia: Mills EJ et al. Adherence to antiretroviral therapy in sub-Saharan Africa and North America. A meta-analysis. JAMA 296 (6): 679-689, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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