El 85% de la población rural de China con VIH también tiene hepatitis C

Margaret Harris Cheng

Las personas con VIH que viven en las zonas rurales de China tienen altas tasas de infección por hepatitis C (VHC) sin detectar, que están comprometiendo potencialmente el tratamiento con fármacos antirretrovirales, según un estudio publicado el mes pasado en la revista AIDS.

Las personas con VIH que viven en las zonas rurales de China tienen altas tasas de infección por hepatitis C (VHC) sin detectar, que están comprometiendo potencialmente el tratamiento con fármacos antirretrovirales, según un estudio publicado el mes pasado en la revista AIDS.

En un estudio transversal realizado en cuatro pueblos de la provincia de Shanxi, en donde, en los años 90, la venta de sangre fue una práctica habitual entre granjeros necesitados de ingresos extras, un equipo de colaboración de investigadores chinos y estadounidenses ha descubierto que el 85% de los aldeanos infectados por VIH estaban coinfectados con VHC.

En su informe, los autores Han-Zhu Qian del Centro Nacional de China para el control y prevención de SIDA/ETS y Sten Vermund de la Universidad Vanderbilt de Estados Unidos realizaron un llamamiento al gobierno chino para que realice mucho más por identificar y tratar a más personas infectadas tanto por VIH como hepatitis C.

"El gobierno chino ha iniciado, desde 2003, programas de antirretrovirales gratuitos para los donantes rurales de plasma infectados, pero estos programas no proporcionan examen gratuito para el VHC ni tratamientos basados en interferón que son caros y están más allá de las posibilidades de estos granjeros pobres", afirmó el informe.

"A la vez que proporcionar tratamiento y pruebas del VIH gratuitos en estas comunidades rurales, el gobierno chino debería proporcionar pruebas del VHC asequibles para estos residente rurales y considerar la coinfección por VHC en la formación y en el cuidado de pacientes."

Entre los 3.062 habitantes rurales a los que se les realizó la prueba tanto del VIH como del VHC, tras ser entrevistados sobre sus estilos de vida y factores de riesgo, se comprobó que el VHC fue más prevalente (12,7%) que el VIH (1,3%). Se cree que esto puede ser debido a que el VHC se transmite de forma más eficaz a través de inyecciones o equipamiento para terapias intravenosas no esterilizado. También puede ser más prevalente debido a que el VHC apareció antes (finales de los años 80) que el VIH entre los donantes de sangre chinos.

Sin embargo, los autores también señalan que no todos los aldeanos participaron en el estudio (tasa de participación del 85%) debido a que, a diferencia de numerosos estudios en China que contaron con una tasa de participación cercana al 100 por 100, el equipo de estudio sólo realizó la prueba a aquellas personas que dieron consentimiento informado tras acudir a "campos de salud en la aldea". La mayoría de aquellos que no participaron eran jóvenes (menores de 35 años) y aunque la mayoría tenía razones estándar para no participar como "demasiado ocupado" o "emigración por empleo temporal", algunos afirmaron que no deseaban realizar la prueba del VIH debido a que no querían saber su estado serológico.

Aunque el VHC fue mucho más prevalente, un número significativo de las personas con VHC (8,7%) también estaba infectado por VIH. Y la mayoría de los aldeanos con VIH estaban coinfectados por VHC. Los autores del estudio afirmaron que este grupo de personas eran propensas a evolucionar mal, menos propensas a responder bien al tratamiento antirretroviral y más propensas a progresar rápidamente a SIDA.

"El VHC puede facilitar la progresión de la infección por VIH, aumentar la incidencia de toxicidad hepática relacionada con ciertos regímenes antirretrovirales y representa una causa principal de morbilidad y mortalidad entre los pacientes con SIDA que reciben terapia antirretroviral (ART)", afirmó el informe.

La venta de sangre y plasma constituyó una práctica muy extendida en las eminentemente agrícolas provincias centrales de China de Henan y Shanxi a principios de los años 90, donde los granjeros se esforzaban por ganar lo suficiente para alimentar a sus familias. Después de extraer la sangre de los donantes, a los mismos se les suministraba una inyección de glóbulos rojos procedente de las reservas, del grupo sanguíneo adecuado, para que se recuperasen más rápidamente entre donaciones. De este modo los centros de recolección de sangre se convirtieron en grandes medios de transmisión de infecciones sanguíneas como VHC y VIH.

Durante los años 90, China pasó de una economía regida por el socialismo con un amplio sistema de bienestar, que incluía atención sanitaria primaria, a una economía de mercado en donde los servicios, incluido el cuidado sanitario, debían ser pagados. Mientras que los ingresos medios han aumentado de forma rápida en China durante la década pasada, las mayores ganancias se han producido entre los chinos que viven en las ciudades. Los chinos de origen rural han visto cómo sus ingresos permanecían estables o incluso disminuían, mientras que sus gastos han aumentado.

Numerosos granjeros han buscado medios alternativos de obtener ingresos para vivir, como trabajos a tiempo parcial en fábricas, desplazarse a las ciudades para trabajar como "recolectores de basura" durante unas pocas semanas tras la temporada de cosecha o, hasta hace poco, vender su sangre. En el estudio de Qian y colaboradores, el 29,5% de los participantes declaró haber vendido alguna vez sangre o plasma para complementar sus ingresos.

Los centros de extracción de sangre privados se establecieron en algunas de las provincias agrícolas más pobres de China, como Henan, Shanxi, Shangdong, Anhui y Hebei a finales de los años 80 y prosperaron. Aunque todos estos centros han sido oficialmente prohibidos, estudios como éste indican que su legado, especialmente el impacto sobre los servicios sanitarios chinos, sólo ahora empiezan a ser valorados.

"Los hallazgos de nuestro estudio remarcan la importancia de mejores servicios de tratamiento y prevención del VIH en las comunidades rurales que antiguamente realizaron donación de plasma, incluyendo el diagnóstico y el cuidado básico de la coinfección por VHC".

Referencias: Qian, Han Zhu et al. Co-infection with HIV and hepatitis C virus in former plasma/blood donors: challenge for patient care in rural China AIDS 20: 1429-1435, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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