Los chicos con VIH muestran una menor densidad ósea 

Michael Carter

Los niños adolescentes con VIH presentan un contenido y densidad mineral óseos significativamente más bajos que sus iguales sin VIH, según informa un equipo de investigadores de EE UU en la edición digital de la revista AIDS.

Los autores también descubrieron que el tratamiento con Kaletra® estuvo relacionado con unos menores niveles de contenido y densidad minerales óseos.

"Hemos evaluado la masa ósea en las diferentes etapas de la pubertad en un grupo seleccionado de forma aleatoria compuesto por niños y jóvenes infectados por VIH durante el período perinatal; se comparó con la de otros niños y jóvenes sin VIH que se encontraban en una etapa de Tanner similar y tenían un estatus sociodemográfico parecido", escriben los autores, que añaden: "Nuestro hallazgo más sorprendente fue que los niños con VIH tenían una masa mineral total y en la columna significativamente inferiores a las de aquéllos que no tenían el virus".

Diversos estudios han evidenciado que la masa ósea es menor en los niños con VIH que en sus iguales sin el virus del mismo sexo y edad. Sin embargo, aún no se sabe con exactitud por qué sucede esto o qué relación puede tener con el riesgo a largo plazo de sufrir fracturas.

El nivel completo de densidad ósea se alcanza a los 30 años de edad, aunque a los 18 ya se tiene aproximadamente el 80% de la misma.

Los mayores aumentos de densidad en los huesos de la cadera y la columna se producen durante la pubertad: entre los 11 y 14 años (etapas de Tanner 2 a 4) en el caso de las niñas, y entre los 13 y 17 (etapa de Tanner 4) para los niños.

El tratamiento antirretroviral ha mejorado de forma significativa el pronóstico de los niños nacidos con VIH. En EE UU y países similares, muchos de estos niños son ahora adolescentes. En consecuencia, para entender mejor el impacto que tiene la infección por VIH sobre el desarrollo de la masa ósea, un equipo de investigadores del Grupo de Ensayos Clínicos Pediátricos del VIH P1045 diseñó un estudio transversal para comparar el contenido y la densidad mineral ósea entre participantes con VIH cuyas edades estaban comprendidas entre los 7 y los 24 años de edad frente a un grupo de pacientes control sin VIH emparejados en función de la edad y el sexo.

El análisis contó con un total de 236 pacientes con VIH y 143 controles sin el virus. Todos los participantes seropositivos vivían con el virus desde su nacimiento.

Para el estudio se determinó la etapa de la pubertad (calificándola según las etapas de Tanner de 1 a 5), y se midió la altura y el peso a través de un examen físico.

Se obtuvo información sobre los factores de los que se tiene constancia que afectan al metabolismo de los huesos, como la ingestión nutricional de vitamina D y los suplementos de calcio, la frecuencia de realización de ejercicio, el consumo de tabaco y las horas que se pasaban viendo televisión (un marcador que indica un estilo de vida sedentario).

En el caso de los pacientes con VIH, se reunieron datos sobre recuentos de células CD4, carga viral y el historial médico, incluyendo el uso de terapia antirretroviral.

Se realizaron escáneres de absorciometría dual de rayos X (DEXA, en sus siglas en inglés) en todo el organismo para evaluar el contenido mineral óseo en conjunto, la densidad mineral ósea y la masa corporal magra.

No se apreciaron diferencias significativas entre los pacientes con VIH y los controles en cuanto al origen étnico y etapa de la pubertad.

Sin embargo, los participantes con VIH tuvieron unos valores z ajustados a la edad significativamente menores, en cuanto a la altura, peso e índice de masa corporal (IMC). La ingestión dietética no varió entre los dos grupos, pero los participantes con VIH fueron más propensos a tomar suplementos de vitamina D y calcio (p <0,001).

Casi tres cuartas partes de los niños con VIH presentaban un recuento y porcentaje de CD4 superiores a 500 células/mm3 y al 25%, respectivamente. En el 56% de los casos, la carga viral fue inferior a 400 copias/mL.

Todos los niños infectados por el virus tomaban inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido (ITIN), el 56% habían recibido alguna vez un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido (ITINN) y el 67%, un inhibidor de la proteasa en algún momento.

En el caso de los chicos en la etapa previa a la adolescencia, o en la primeras fases de la misma (etapas de Tanner 1 y 2), la densidad ósea fue parecida entre los que tenían VIH y los que no.

Sin embargo, a mitad de la pubertad (etapas de Tanner 3 y 4), los niños con VIH mostraron un contenido mineral óseo significativamente menor que sus iguales sin el virus. En la etapa final de la adolescencia (etapa de Tanner 5), la densidad mineral ósea total del cuerpo y la específica de la columna fueron inferiores en niños con VIH en comparación con los chicos controles varones sin el virus (p <0,011).

Cuando los autores compararon la densidad ósea en chicas con y sin VIH, no hallaron diferencias significativas.

El equipo de investigadores también analizó el impacto del uso de fármacos antirretrovirales sobre la densidad ósea.

Se descubrió que los pacientes que tomaban un ITINN presentaban un contenido mineral óseo significativamente más grande (p= 0,047) y una mayor densidad mineral ósea en la columna (p= 0,021) que aquéllos que no recibían esa familia de fármacos.

Del mismo modo, se estudió el impacto que tuvo el empleo de fármacos antirretrovirales individuales. Los autores descubrieron que la terapia con lopinavir/ritonavir (Kaletra®) estuvo relacionada con un contenido mineral óseo (p= 0,008) y una densidad mineral ósea total (p= 0,004) menores desde el punto de vista significativo.

Por el contrario, el tratamiento con nevirapina (Viramune®) se asoció con una densidad mineral ósea en la columna significativamente mayor (p= 0,039). El uso de AZT (zidovudina, Retrovir®) se relacionó con una reducción no significativa del contenido mineral óseo.

Los investigadores concluyen: “La realización de ensayos longitudinales para estudiar los cambios en los pacientes ayudará a clarificar el efecto de la adolescencia y el sexo en la adquisición de masa ósea e informar el diseño de intervenciones para mejorar el incremento óseo y evitar las pérdidas esqueléticas en pacientes con VIH”.

Referencia: Jacobson DL, et al. Total body and spinal bone mineral density across Tanner stage in perinatally HIV-infected and uninfected children and youth in PACTG 1045. AIDS 24 (advance online publication), 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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