Aumenta la presión sobre las naciones ricas para que den señales claras de financiación a largo plazo para el VIH

Keith Alcorn

Crece la presión sobre los gobiernos de las naciones ricas a fin de que aclaren su postura respecto a la concesión de fondos para cumplir sus promesas de alcanzar un acceso universal al tratamiento, atención y prevención del VIH, tras un encuentro que tuvo lugar esta semana en Londres (Reino Unido) entre ministros y activistas de la sociedad civil de países muy afectados por la epidemia.

Se espera que los donantes gubernamentales se reúnan el 24 de marzo en La Haya para debatir cómo respaldarán al Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria a lo largo de los próximos años.

Según las cifras hechas públicas el pasado lunes, el Fondo Mundial ha proporcionado tratamiento antirretroviral a 2,5 millones de personas, financiado el tratamiento de 6 millones de casos de tuberculosis y respaldado las tareas de realización de pruebas y counselling sobre el VIH para 105 millones de personas.

Sin embargo, el Fondo Mundial se enfrenta a una importante escasez de fondos a medida que las demandas crecen. Durante el período de financiación de 2008 a 2010, el Fondo fue capaz de desembolsar unos 10.000 millones de dólares, pero si la demanda de tratamiento y atención sigue creciendo al ritmo actual, serán necesarios 17.000 millones para apoyar los programas existentes y las nuevas ayudas en el período de 2011 a 2013, cifra que aumentaría a 21.400 millones en el período 2014-2017.

Un aumento significativo de la actividad que resulte en un progreso sustancial hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en temas de salud requeriría la inversión de 20.000 millones de dólares a lo largo de los tres años siguientes y 27.000 millones en el período 2014-2017, de acuerdo con un escenario de recursos publicado esta semana por el Fondo Mundial.

 

Recursos necesarios en 2011-2013

Respuestas alcanzables con este nivel de financiación

Consecuencias

Escenario 1: 13.000 millones de dólares

ESTANCAMIENTO

Continúa la financiación de los programas existentes

4,4 millones de personas en tratamiento, frente a 2,5 millones en 2009 (20% del objetivo de acceso universal)

390.000 muertes relacionadas con sida evitadas para 2015

La prevención de la transmisión vertical llegaría al 44% de las mujeres que la necesitan

Escalado limitado de la prevención

No todas las propuestas de alta calidad recibirían financiación

Todas las personas que requieren tratamiento antituberculoso lo reciben

Escenario 2: 17.000 millones

MANTENER EL MISMO RITMO

Continúa la financiación de los programas existentes, y aumento del tratamiento y la prevención siguiendo la trayectoria actual

5,8 millones de personas en tratamiento (27% del objetivo de acceso universal)

550.000 muertes por sida evitadas

La prevención de la transmisión vertical llegaría al 58% de las mujeres que la necesitan

Todas las personas que necesitan tratamiento antituberculoso lo reciben

Escenario 3: 20.000 millones

AJUSTAR LA RESPUESTA

Continúa la financiación de los programas existentes y escalado sustancial de los programas de alto rendimiento

7,5 millones de personas en terapia (34% del objetivo de acceso universal)

600.000 muertes por sida evitadas

La prevención de la transmisión vertical llega al 76% de las mujeres que la requieren

Todas las personas que precisan tratamiento antituberculoso lo reciben

“Conseguir un mundo en donde ningún niño nazca con VIH es realmente posible para 2015”, afirma el profesor Michel Kazatchkine, director ejecutivo del Fondo Mundial. “También es posible imaginarse ya un mundo sin muertes por malaria, dado que un número creciente de países han declarado una reducción de la mortalidad por esta enfermedad de más de un 50% a lo largo de los dos últimos años. Ningún otro área de desarrollo ha sido testigo de una relación tan directa y rápida entre las inversiones de los donantes y el impacto salvador de vidas como que la tienen las realizadas en la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria”.

El encuentro de Londres, convocado por el ministro británico para el Desarrollo Internacional Gareth Thomas, revisó los aspectos necesarios para acelerar el progreso hacia el acceso universal.

En la cumbre que celebraron en Gleneagles en 2005, los líderes del G8, integrado por las naciones más industrializadas, acordaron trabajar para alcanzar el acceso universal al tratamiento, prevención y atención del VIH.

Los informes de progreso de ONUSIDA evidencian que sólo un tercio de las personas que requieren tratamiento lo están recibiendo en la actualidad; asimismo, la reciente revisión de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para alentar el inicio más temprano de la terapia ha duplicado el número de pacientes elegibles para recibir terapia en todo el mundo.

“Se está rompiendo una promesa que se hizo a África”, afirmó Vuyiseka Dubula, secretaria general de Campaña de Acción sobre Tratamientos en Sudáfrica.

“Aunque el mundo no ha llegado ni a la mitad del camino para alcanzar los objetivos de acceso universal, los donantes parecen haber arrojado la toalla y empezado a dirigir su atención a otros temas”, afirmó Paula Akugizibwe, de AIDS and Rights Alliance of Southern Africa [ARASA; Alianza sobre el Sida y los Derechos Humanos en el África Meridional]. “Pero los líderes mundiales no pueden seguir manteniendo en espera mucho más tiempo a los 10 millones de personas que necesitan tratamiento”, añadió.

“Se calcula que el 94% de los pacientes que reciben tratamiento antirretroviral en África dependen de fondos concedidos por donantes extranjeros para recibir sus medicamentos”, declaró esta semana Michel Sidibe, de ONUSIDA. “Si nos detenemos ahora, si reducimos la financiación, transformaremos la esperanza [de las personas que están en tratamiento hoy] de lograr el acceso universal en una pesadilla universal, porque empezarán a morir”, manifestó.

“En lugar de seguir adelante con el progreso, algunas naciones y gobiernos donantes de los países muy afectados se están apartando del compromiso de conseguir un acceso universal con una serie de medidas a medias y mal financiadas sobre el sida”, indica Robin Gorna, director ejecutivo de la Sociedad Internacional del Sida.

“La situación constituye ya una emergencia. En muchos países se están estancando las nuevas incorporaciones al tratamiento, el riesgo de que se produzcan resistencias a fármacos está aumentando, y los frágiles progresos realizados a lo largo de los últimos 10 años pueden verse pronto socavados, lo que puede tener unas consecuencias potencialmente graves sobre los futuros esfuerzos para controlar esta epidemia”.

“A medida que la crisis económica atenaza los presupuestos de salud de los países más pobres del mundo, los esfuerzos por abordar el VIH y el sida (sobre todo entre las personas que sufren marginación y discriminación) se verán duramente afectados”.

“En consecuencia, nos encontramos ante la posibilidad más que real de que el progreso en el abordaje del VIH se vea revertido”, aseguró Gareth Thomas, que hizo un llamamiento a los países del G8 para que reconozcan el impacto devastador que los compromisos económicos no cumplidos tienen sobre la salud mundial y para que hagan frente a sus promesas de financiación al Fondo Mundial para la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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