XVI Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, martes

Equipo de NAM

Durante esta semana, NAM elaborará un boletín informativo diario para cubrir la edición de CROI de este año.

Éxito de un microbicida

Por primera vez, un estudio ha podido evidenciar que un gel microbicida es capaz de reducir significativamente el riesgo de transmisión del VIH de hombre a mujer.

Los activistas del campo de los microbicidas se muestran satisfechos con estos hallazgos, aunque los resultados de un estudio más grande con PRO 2000®, previstos para este año, serán cruciales a la hora de determinar cuáles serán los próximos pasos en el desarrollo de estos productos.

En este estudio, se probó el microbicida PRO 2000 en un ensayo clínico que contó con más de 3.000 mujeres.

Los resultados pusieron de manifiesto que el riesgo de transmisión del VIH se redujo en un 30%, aunque la significación estadística no fue muy alta. Se registró una tasa de incidencia del VIH de 2,7 por 100 persona-años entre las mujeres que emplearon PRO 2000 en comparación con una incidencia de 4 por 100 persona-años en los otros brazos del estudio.

Sin embargo, cuando el equipo de investigadores repitió su análisis y tuvo en cuenta el tiempo en que las mujeres no estuvieron empleando el gel, los resultados hicieron patente que el uso de PRO 2000 resultó en una reducción estadísticamente significativa del 36% en el riesgo de transmisión del VIH.

Otros análisis revelaron que la mayor frecuencia de empleo del gel se correspondió con un mayor nivel de protección.

También se quiso averiguar la eficacia de PRO 2000 en la prevención de infecciones por VIH en mujeres que no utilizaron preservativos. Se encontró una tasa de incidencia del 1% en el caso de aquéllas cuyo método de prevención del virus consistió únicamente en PRO 2000. Por su parte, entre las mujeres que recibieron un gel con placebo, la incidencia registrada fue del 4%. En consecuencia, los autores concluyeron que, entre las mujeres que no utilizaron condones, el uso de PRO 2000 evitó más del 75% de las infecciones por VIH.

¿Cómo podría emplearse este producto? Uno de los investigadores del estudio sugirió: “Podría dirigirse a las mujeres que no cuentan con otras opciones [de prevención]”.

Un estudio con monos encuentra muy eficaces los microbicidas basados en altas dosis de tenofovir

Una investigación realizada con monos ha evidenciado que los geles microbicidas basados en tenofovir (TDF), solo o combinado con emtricitabina (FTC), fueron capaces de proteger completamente a unos macacos cola de cerdo frente a la infección por VIHS (virus de la inmunodeficiencia humana-símica, un virus híbrido similar al VIH).

Los monos recibieron una aplicación intravaginal del gel 30 minutos antes de ser expuestos al VIHS. Este proceso se repitió veinte veces y ninguno de los especímenes se infectó.

La dosis administrada de tenofovir era elevada (30mg), lo que, extrapolado al peso de una persona, correspondería a una dosis muy superior a los 40mg que actualmente se investigan en ensayos con humanos.

Cuándo empezar el tratamiento antirretroviral.  Dos estudios discrepan sobre en qué momento

Las actuales directrices de tratamiento anti-VIH, como por ejemplo las de la Asociación Británica del VIH (BHIVA, en sus siglas en inglés), recomiendan que éste se inicie cuando el recuento de linfocitos CD4 de una persona ronde las 350 células/mm3.

Se ha comprobado que el comienzo del tratamiento en ese momento reduce el riesgo de sufrir no sólo enfermedades relacionadas con el VIH, sino también algunos problemas graves no asociados con el virus, como enfermedad cardiaca, renal y hepática, además de algunos tipos de cáncer.

Algún investigador ha sugerido que el riesgo de enfermedad podría reducirse aún más empezando la terapia con unos niveles incluso superiores de CD4, por ejemplo, por encima de las 500 células/mm3.

Dos estudios presentados en la CROI han examinado el valor de un inicio temprano del tratamiento antirretroviral y han arrojado resultados contradictorios.

Una investigación de EE UU, que contó con algo más de 9.000 pacientes, descubrió que las personas que empezaron el tratamiento cuando su recuento de CD4 era de 500 células/mm3 tuvieron un 60% menos de probabilidad de morir que las que esperaron a comenzarlo cuando su recuento de CD4 fue menor. No obstante, el diseño del estudio implicaba que no era posible abordar una cuestión clave: la de si existía una diferencia significativa entre iniciar la terapia en el rango de las 350-500 células/mm3 o hacerlo por encima de las 500 células/mm3.

Por su parte, un segundo estudio, que incluyó a más de 20.000 pacientes, encontró que el inicio del tratamiento anti-VIH con un recuento de CD4 superior a las 450 células/mm3 no disminuyó el riesgo de progresión a sida o de muerte. Sin embargo, sí que mostró que existían claras ventajas en el comienzo de la terapia cuando el recuento de CD4 se hallaba entre las 350-450 células/mm3 en comparación con un recuento de 250-350 células/mm3.

Los aparentemente contradictorios resultados de los estudios dieron pie a un animado debate, en el que se sugirió que la respuesta definitiva sólo podría provenir de un gran ensayo específico sobre “cuándo iniciar el tratamiento”.

Carga viral y capacidad de infección

Uno de los temas más candentes de los últimos doce meses ha sido la capacidad de infección (o su ausencia) de las personas que toman tratamiento antirretroviral y cuya carga viral en sangre es indetectable.

El debate se inició un año atrás, a raíz de lo que ha llegado a conocerse como la “declaración suiza”. En ella se afirmaba que las personas que tomaban tratamiento anti-VIH, tuvieran una carga viral indetectable y no presentaran infecciones de transmisión sexual (ITS) podrían considerarse como incapaces de infectar a sus parejas en una relación heterosexual monógama.

Los autores de la declaración suiza señalaron que el tratamiento antirretroviral eficaz suprimía la carga viral a unos niveles indetectables tanto en sangre como en semen.

No obstante, los estudios presentados en la CROI han revelado que una minoría de hombres puede tener niveles indetectables de VIH en sangre, y sin embargo detectables en semen, aun cuando no tuviesen infecciones de transmisión sexual.

Un estudio canadiense que contó con 25 hombres descubrió que, después de que la carga viral resultase indetectable en sangre, seguía siendo detectable en el 14% de las muestras de semen. Un posterior análisis de las muestras con la carga viral más elevada encontró virus potencialmente infecciosos.

El estudio también evidenció que la carga viral en semen presentaba “repuntes” ocasionales hasta niveles detectables.

Aproximadamente la tercera parte de los hombres que habían tomado durante largo tiempo un tratamiento antirretroviral que hubiera suprimido la carga viral a niveles indetectables en sangre, en ocasiones, presentaba niveles detectables de virus en el semen.

Un estudio francés de mayor tamaño examinó muestras emparejadas de sangre y semen procedentes de 145 hombres que recibían tratamiento antirretroviral. La carga viral era indetectable en el 85% de estas muestras emparejadas. A pesar de ello, en el 3% de las muestras el VIH era indetectable en sangre y detectable en semen. La carga viral en estas muestras varió entre 250 y 1.200 copias/mL.

En la mayoría de los casos, los niveles detectables eran debidos a “repuntes” y el equipo francés de investigadores encontró niveles notables de los fármacos anti-VIH en el semen de los pacientes.

Se produjo un debate respecto a las implicaciones de estos hallazgos, en especial si el VIH hallado en el semen suponía un riesgo significativo de transmisión de la infección. El estudio parisino sólo registró un caso de transmisión del virus, pero se trataba de un paciente que no estaba tomando adecuadamente el tratamiento.

No obstante, ambos grupos de investigadores concluyeron que una carga viral indetectable en sangre no siempre implica que ésta sea indetectable también en semen, y que un tratamiento anti-VIH eficaz no elimina el riesgo de transmisión del virus.

Virus libre y transmisión

Un estudio presentado en la CROI examinó los mecanismos de transmisión del VIH entre hombres.

En él se puso de manifiesto que el VIH libre no unido a células (virus que está presente en el fluido seminal) era responsable de la transmisión de la infección entre hombres. El estudio sólo contó con cuatro parejas masculinas en las que se había producido recientemente la transmisión del VIH, pero sus autores se muestran seguros de que la investigación es tan sólida que sus implicaciones son mucho más amplias.

Profilaxis pre-exposición

En esta edición de la CROI también se presentaron los resultados de unos estudios con monos en los que se comprobó la seguridad y la eficacia de la profilaxis pre-exposición (PPrE).

La investigación contó con 51 macacos rhesus. A algunos se les administró dosis de Truvada® a diferentes intervalos, mientras que otros animales no recibieron ningún tipo de tratamiento. Todos ellos fueron expuestos al VIHS por vía rectal.

Los resultados del estudio mostraron que Truvada® era capaz de prevenir algunas infecciones por VIHS aun en el caso de que el fármaco fuese administrado tres días antes de la exposición a este virus y de nuevo dos horas más tarde.

Incluso en los casos en que se produjo una infección, pareció que el uso del fármaco ayudó a reducir el daño provocado por el virus sobre el sistema inmunitario.

Cánceres no definitorios de sida en personas con VIH

Una investigación realizada en EE UU sugiere que las personas con VIH son mucho más propensas a desarrollar cánceres no definitorios de sida que la población general.

La mayoría de estos cánceres parecían estar relacionados con la infección por el virus del papiloma humano (VPH), que puede producir cáncer anal y de cuello de útero. También fueron más habituales los cánceres en la cabeza y el cuello.

El equipo de investigadores comparó el riesgo de cáncer de casi 19.000 personas con VIH frente al de aproximadamente 190.000 personas no infectadas por el virus.

Se descubrió que la tasa de cánceres relacionados con el VIH fue de 30 por 10.000 persona-años en el grupo con VIH frente a 4 por 10.000 persona-años en el grupo sin el virus.

En comparación con la población no infectada por VIH, se observó un aumento de 80 veces en el riesgo de sufrir cáncer anal en el caso de las personas con el virus. Asimismo, se detectó un aumento significativo en el riesgo de sufrir otros cánceres producidos por infecciones, como es el caso del cáncer hepático debido a la infección por hepatitis B ó C.

Sin embargo, los autores también descubrieron que la tasa de desarrollo de cánceres no definitorios de sida había disminuido de forma significativa desde que está disponible un tratamiento eficaz contra el virus.

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