El Fondo Mundial predice la escasez de fondos para la tuberculosis MDR y pide a los donantes que cumplan sus compromisos 

Mara Kardas-Nelson

A pesar del aumento en la financiación de algunos programas de salud mundial de EE UU, el planeta se enfrenta a un “enorme déficit” en lo que se refiere a los fondos necesarios para luchar contra el VIH, la tuberculosis y la malaria.

Esto es especialmente cierto en lo que respecta a la tuberculosis multirresistente a fármacos (MDR). Algunos países perderán gran parte del apoyo económico internacional en los próximos meses.

La doctora Amy Bloom, de USAID, declaró ante los delegados de la 40 Conferencia Mundial de la Unión sobre Salud Pulmonar (que tuvo lugar recientemente en Cancún, México): “Se trata de un momento muy emocionante para los que estamos en el Gobierno de EE UU. A lo largo de los últimos años, hemos sido testigos de un aumento de nuestra aportación, sobre todo para PEPFAR, nuestro fondo para la malaria y la tuberculosis, pero ahora hemos entrado en una fase en la que también se ha alcanzado un enfoque mucho más holístico”.

Bloom se muestra especialmente optimista respecto a la Iniciativa por la Salud Mundial anunciada hace poco por el presidente Barack Obama, que podría ofrecer hasta 63.000 millones para programas de salud en todo el mundo en el transcurso de los próximos seis años.

La doctora afirma que esta iniciativa, unida al aumento de financiación y prolongación del mandato de PEPFAR, permitirá realizar un refuerzo de los sistemas de salud generales, centrándose en la integración de los servicios de VIH y tuberculosis.

Aunque en un principio fue concebido como una “respuesta de emergencia”, el PEPFAR está ya ampliando su mandato para incluir otros temas de salud. La tuberculosis, por ejemplo, ya constituye “un área prioritaria del trabajo programático del mismo”, indica Bloom.

A lo largo de la última década, los programas de tuberculosis han experimentado un enorme aumento de financiación por parte del Gobierno de EE UU, pasando de no tener dinero presupuestado en 1998 a tener 176 millones para 2009.

A pesar de esto, el doctor Rifat Atun, del Fondo Mundial, advierte de que si no se mantiene el compromiso y se aumentan los fondos, el progreso realizado podría perderse con facilidad. “El próximo año es el de nuestro reabastecimiento [económico] -declara-, y es muy importante que el nivel de financiación (…) no sólo esté parejo con lo que hemos recibido en el pasado de los donantes, sino que vaya más allá para poder seguir progresando”.

El grueso de la partida monetaria del Gobierno estadounidense y el Fondo Mundial se destina al África subsahariana y el sudeste asiático, epicentros de las epidemias de VIH y tuberculosis. En parte como resultado de esto, Europa del Este, Latinoamérica y el Caribe (áreas donde la epidemia es menos generalizada, pero que, pese a todo, soportan una gran carga de las infecciones) se quedan cortas de fondos.

La cuestión sobre la financiación para Europa del Este resulta especialmente preocupante para Rifat Atun, ya que numerosos países de la zona presentan unas elevadas tasas de tuberculosis MDR, pero pronto dejarán de ser elegibles para recibir ayudas del Fondo Mundial debido a que su estatus cambia de países de “ingresos bajos” a países de “ingresos medios”. No obstante, es poco probable que este cambio se refleje en un aumento de la financiación interna y se prevé que los programas se enfrenten a un déficit económico incluso mayor.

“Muchos países con una elevada tasa de tuberculosis MDR, sobre todo en Europa, no serán elegibles para recibir ayudas del Fondo Mundial, pero necesitan financiación externa”, explica. Aunque los esfuerzos de USAID se están incrementando en la zona, el dinero destinado sigue siendo “bastante escaso”, afirma Amy Bloom.

Según Rifat Atun, “no hay nadie que cubra esta escasez (…) Es poco probable que encontremos dinero [para el déficit]”. Muchos países latinoamericanos pronto se enfrentarán también a la exclusión de las ayudas del Fondo Mundial.

“Nadie ha pensado realmente sobre este tema”, indica Atun. “Es un gran problema. No hay fondos destinados, y si empezamos a pensar sobre ello ahora, serán necesarios de dos a tres años para conseguir dejarlo dispuesto”.

A escala mundial, Atun se siente alentado por el aumento de las solicitudes de ayudas económicas relacionadas con la tuberculosis que se produjo durante la Ronda 9 de financiación del Fondo Mundial. “Por primera vez, la comunidad que trabaja en tuberculosis se ha unido al ‘club de los 1.000 millones de dólares’”, señaló en referencia a la cantidad de dinero destinado a las enfermedades. “Se trata de una noticia muy buena”.

“Las ayudas que mejor están funcionando en nuestra cartera son las de tuberculosis”, continuó. “La comunidad de la tuberculosis está haciendo algo bien. En la Ronda 9, las solicitudes han sido menos formulistas y más ambiciosas (…) sobre todo en relación con la tuberculosis y el VIH, incluso algunas pensando en la integración con los sistemas sanitarios”.

Rifat Atun anima a que se produzcan más propuestas del Fondo Mundial centradas en la tuberculosis, así como un mayor trabajo en activismo e investigación en los aspectos económicos del tratamiento y cuidado de esta enfermedad. “Es de suma importancia (…) que la comunidad de la tuberculosis no sea dejada atrás”, indica.

Referencias: Atun R. Updates on current donor mandates and means of supporting scale-up in countries: Global Fund. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Bloom A. Updates on current donor mandates and means of supporting scale-up in countries: USAID. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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