¿Es posible una vacuna del SIDA? Los expertos son más optimistas tras el encuentro anual sobre vacunas

Keith Alcorn

La desesperanza que ha dominado el campo de la vacuna del SIDA desde la pesimista conferencia Vacuna del SIDA ’04 en Lausana (Suiza) empezó a disiparse algo la pasada semana con la confiada afirmación realizada por un investigador líder de que 2006 ha sido “un año de recolección para el desarrollo de la vacuna”. ¿Por qué empiezan a sentirse más optimistas los investigadores de la vacuna?

El primer motivo lo constituyen las impresionantes respuestas inmunológicas, o capacidad inmunológica, demostradas por al menos tres vacunas presentadas en el encuentro. Tras años de infructuosos intentos de desarrollar vacunas que estimulen la producción de anticuerpos neutralizantes ampliamente protectores que prevengan la infección por VIH, los investigadores de la vacuna han empezado a concentrarse en vacunas que estimularán las respuestas de las células-T, en la esperanza de que éstas bien prevendrán la infección por VIH completamente (como en el caso de personas expuestas pero no infectadas) o retrasarán en gran medida la progresión de la infección por VIH (como lo que se observa en no progresores a largo plazo).

Estos prometedores resultados sugieren que el éxito de la vacuna basada en adenovirus de Merck no se trata simplemente de flor de un día, y que la estrategia de emplear un vector con gran capacidad inmunogénica para estimular la respuesta de células T está funcionando.

Lo que está menos claro es cuál será el resultado final de la vacunación, ¿prevención de la infección o control de la progresión de la infección por VIH

Para 2008 o 2009 deberíamos saber si esta vacuna tiene algún efecto protector frente a la transmisión del VIH, momento en que podría pasar a los mucho mayores ensayos de Fase III necesarios para obtener la autorización de comercialización.

Sin embargo, podría requerirse más tiempo para establecer su efecto sobre la progresión de la infección en las personas que no reciben tratamiento. Los ensayos de prueba de concepto examinarán el punto de ajuste (set point) viral de los receptores de la vacuna que se infectan durante el estudio para determinar si este grupo posee puntos de ajuste de carga viral significativamente menores que las personas del grupo de placebo. La suposición es que un punto de ajuste viral inferior en las personas vacunadas, frente a las personas que no han recibido una vacuna, es indicador de un curso de la infección más lento. 

La conferencia fue testigo de la emoción provocada por la investigación que demuestra que ya es posible medir la calidad o “polifuncionalidad” de las respuestas inmunológicas inducidas por las vacunas de células T de un modo mucho más amplio. El control viral, tanto en animales como en humanos con VIH, depende de que una amplia serie de funciones de las células T se mantengan en una buena disposición de trabajo.

Sin embargo, para los investigadores sigue siendo un rompecabezas el determinar qué respuestas inmunológicas corresponden con una verdadera protección inmunológica y Jerald Sadoff, de la Fundación Aereas por una Vacuna Mundial de la Tuberculosis, declaró en la conferencia que mientras que las correlaciones de protección ayudan mucho a la hora de probar si una vacuna funciona, “a menudo no dispones de tu correlación hasta que pruebas que funciona – asumes que funciona hasta que lo pruebas”.

¿El consejo de Sadoff? “Presta atención a las lecheras, son tu mejor pronosticador”, afirmó refiriéndose a la observación de Edward Jenner en 1790 de que las lecheras expuestas a la viruela de las vacas estaban protegidos frente a la viruela.

La búsqueda de “lecheras” se ha prolongado durante más de 15 años y recientemente entró en una nueva fase con el lanzamiento de la cohorte de investigación de Elite Controllers por parte del profesor Bruce Walker y una red de colegas en EE UU y Europa.

Hasta ahora, el único factor descubierto en común entre las personas que controlan el VIH tras la infección ha sido el contar con potentes respuestas de las células T a las proteínas gag del VIH, mientras que las personas con fuertes respuestas a las proteínas de la cubierta del VIH tienden a poseer unos niveles de carga viral superiores, presumiblemente debido a que las respuestas inmunológicas a las proteínas de la cubierta llevan a que el virus diversifique su cubierta para escapar con más rapidez a la detección inmunológica.

Este hallazgo, junto con el reciente descubrimiento de que las proteínas de la cubierta (en concreto gp120 del VIH) cambian las respuestas del sistema inmunológico a otras distintas de las vigorosas respuestas de las células T específicas del VIH, han llevado a que algunos investigadores cuestionen si las proteínas de la cubierta deberían ser incluidas en las vacunas, según el doctor Jill Gilmour de la Iniciativa Internacional para la Vacuna del SIDA.

El profesor John Moore de la Universidad de Cornell coincide en que la cubierta del VIH sigue siendo un gran problema en el diseño de una vacuna. “Las respuestas son esencialmente traicioneras. Cada año tenemos que realizar una vacunación mundial frente a la gripe para responder a su variación. Por comparación, la variación de la cubierta del VIH es mucho mayor.”

Aun así, existen anticuerpos neutralizantes humanos que pueden ligarse a los salientes de la cubierta del VIH, y la Iniciativa Internacional por una Vacuna para el SIDA está financiando un consorcio para investigar de forma más intensiva los antígenos el VIH que generan anticuerpos neutralizantes. Sin embargo, los sitios que se modifican menos están bien ocultos y son exhibidos con mucha menor frecuencia al sistema inmunológico, lo que hace muy difícil aplicar anticuerpos neutralizantes a estos sitios.

Aún está por demostrar si para conseguir una exitosa vacuna del SIDA será necesario inducir una saludable respuesta de anticuerpos neutralizantes junto con la respuesta de células T.

El otro motivo para el optimismo es el desarrollo de un modelo humanizado con ratones para hacer las pruebas de la vacuna, del que informó en la conferencia un equipo del Centro Médico del Suroeste de la Universidad de Tejas. El modelo animal de la infección por VIH está limitado por el hecho de que el VIH es un virus de la inmunodeficiencia humana y los primates no son susceptibles a la infección por él mismo, de modo que los experimentos con primates deben emplear un virus de la inmunodeficiencia simia genéticamente modificado a fin de expresar genes del VIH, y es conocido habitualmente como VISH (virus de la inmunodeficiencia simia-humana).

El grupo de la Universidad de Tejas finalmente ha tenido éxito a la hora de trasplantar células madre CD34+ en el sistema hematopoyético de ratones inmunodeficientes que han recibido ya transplantes de tejido de hígado y timo humanos, conduciendo a una reconstitución inmunológica con linfocitos humanos. La infección por VIH de los ratones produce un patrón predecible de progresión de la enfermedad y el modelo con ratones, afirman los investigadores implicados en el campo de las vacunas, posee el potencial de permitir realizar las pruebas en animales de las vacunas candidatas de una manera más rápida. 

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

Redes sociales

¿No quieres perderte nada?
Síguenos en todas las redes

Gilead
Janssen
MSD
ViiV
Gilead
Janssen
MSD
ViiV Healthcare
Abbvie
Abbvie
Abbvie
Abbvie
Gilead
MSD