La candidiasis oral constituye marcador fiable de nivel bajo de CD4 y progresión de infección por VIH en mujeres de Zimbabue

Tom Egwang

La candidiasis oral (CO), u hongos bucales, diagnosticada por el personal de enfermería supuso un marcador sencillo y fiable de progresión de la infección por VIH en mujeres de Zimbabue, según los hallazgos de un estudio prospectivo publicado en la edición del 15 de abril de Journal of Acquired immune Deficiency Syndrome.

Se estima que en el África subsahariana viven 24,7 millones de personas con VIH/SIDA, lugar donde la coinfección por tuberculosis es habitual. Se han realizados esfuerzos concertados a nivel nacional e internacional para hacer que la terapia antirretroviral (TARV) sea ampliamente accesible. Se recomienda que a todos los pacientes con VIH/SIDA se les administre una profilaxis diaria con cotrimoxazol para evitar la aparición de infecciones oportunistas.

La decisión clínica de iniciar la profilaxis con cotrimoxazol y la TARV depende de los resultados de una combinación de ensayos de laboratorio y de hallazgos clínicos clave. Las pruebas de laboratorio (carga viral y recuentos de CD4) son costosos, requieren contar con un equipo caro, una masa crítica de técnicos con un nivel alto de formación y, por lo general, sólo están disponibles en el ámbito de las investigaciones.

Antes de que el acceso a la TARV se hiciera disponible de forma general, sólo un puñado de pacientes ricos se podía permitir pagar el tratamiento y el seguimiento clínico necesario, que implica la realización de ensayos de alta tecnología. Sin embargo, a medida que más y más pacientes acceden a TARV, se hace más urgente la necesidad de contar con pruebas simples, de baja tecnología y baratas que puedan realizarse con facilidad por un personal relativamente poco formado en entornos clínicos rurales y urbanos pobres. Estos ensayos de bajo nivel tecnológico podrían emplearse para identificar a los pacientes que necesitan iniciar profilaxis con cotrimoxazol y TARV y a los pacientes coinfectados por VIH y tuberculosis que requieren profilaxis.

Existe una clara correlación inversa entre la prevalencia de candidiasis oral (una enfermedad de la boca habitualmente relacionada con el VIH) por un lado y los recuentos de CD4 y uso de TARV, por el otro. Por tanto, la CO constituye un importante hallazgo clínico desde el punto de vista del diagnóstico y podría complementar otros ensayos de baja tecnología, como los recuentos manuales de linfocitos totales y los recuentos de hemoglobina, a la hora de respaldar la toma de decisiones clínicas en entornos con pocos recursos.

Hay pocos estudios sobre la utilidad de la candidiasis oral como marcador preciso del estado de la infección por VIH en entornos clínicos que no cuentan con instalaciones de alta tecnología. Estudios anteriores sobre la candidiasis oral en pacientes con VIH/SIDA en África se han basado en el diagnóstico ofrecido por los dentistas. Dado que la mayoría de los entornos con pocos recursos no cuentan con dentistas, es necesario que los trabajadores sanitarios no dentales desempeñen un papel más activo en el diagnóstico de la candidiasis oral.

Los hongos bucales son un problema médico bastante característico. Por lo general aparecen como parches blancos en la boca, lengua o encías. Las lesiones pueden ser dolorosas y provocar molestias al comer.

Un equipo de investigadores de EE UU y Zimbabue estudió la prevalencia de candidiasis oral en relación con el estado serológico al VIH y los recuentos de CD4 en mujeres de Zimbabue, así como la validez del diagnóstico realizado por personal de enfermería formado en comparación con el determinado por cirujanos bucales.

Las sedes del estudio fueron clínicas de planificación familiar de Harare, Zimbabue. Las participantes en el estudio fueron mujeres en edad reproductiva que estaban participando en dos estudios entonces en curso sobre el VIH entre noviembre de 2001 y noviembre de 2005. Como parte de los estudios, se realizaron pruebas del VIH y se determinaron los niveles de CD4.

Las mujeres con y sin VIH recibieron cuidado dental gratuito. La CO fue diagnosticada por tres enfermeras formadas en el diagnóstico clínico de lesiones mucosales relacionadas con el VIH y también, de forma independiente, un cirujano bucal que desconocía el estado serológico de los pacientes. Todos los pacientes con lesiones en la mucosa bucal y CO recibieron un tratamiento adecuado.

Las enfermeras y un cirujano bucal examinaron un total de 461 mujeres (320 con VIH y 141 sin VIH) a lo largo de un periodo de dos semanas. La mediana de edad de las mujeres con VIH fue ligeramente superior a la de las de las mujeres no infectadas (30 frente a 27). La tercera parte de las mujeres con VIH presentaron un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3.

La CO fue más habitual entre las mujeres seropositivas que entre las que no tenían el VIH. Este problema fue la lesión diagnosticada más habitualmente en casi la cuarta parte de las mujeres con VIH, mientras que la leucoplaquia y el sarcoma de Kaposi estuvieron presentes en menos del 3% de los casos. La prevalencia de CO diagnosticada por el personal de enfermería o el cirujano estuvo relacionada con el recuento de CD4, siendo significativamente mayor entre las mujeres con un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 que en las que tenían un recuento entre 200 y 499 células/mm3 o las que presentaban un recuento superior a 499 células/mm3.

Cuando se empleó el diagnóstico del cirujano como estándar de oro frente al cual comparar el de las enfermeras, hubo una concordancia razonablemente buena entre ambos. Las estadísticas mostraron que una enfermera identificó correctamente al menos siete de diez casos de CO y nueve de diez casos sin CO.

En conclusión, los resultados del estudio sugieren que un personal de enfermería adecuadamente formado puede valorar las etapas de la infección por VIH en entornos con pocos recursos mediante el diagnóstico de CO y que la educación continua del personal de enfermería para que identifique correctamente aquellas enfermedades relacionadas con el VIH, como la CO, puede mejorar la toma de decisiones clínicas para la atención de los pacientes con VIH/SIDA en entornos con pocos recursos.

Referencia: Chidzonga MM et al. Oral candidiasis as a marker of HIV disease progression among Zimbabwean women. J Acquir Immune Defic Syndr 47:579–584, 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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