Carga viral más alta al inicio del embarazo y mala adhesión, asociadas con mayor riesgo de transmisión del VIH a los bebés

Michael Carter

Tener una viremia más elevada durante las primeras etapas del embarazo constituye un importante factor de riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo, incluso cuando la carga viral de la mujer es inferior a 500 copias/mL en el momento del parto, según informa un equipo de investigadores franceses en la edición del 15 de febrero de Clinical Infectious Diseases.

El equipo de investigadores cree que este hallazgo tiene implicaciones en el manejo del VIH durante el embarazo y que “la carga viral materna debería controlarse bien antes del parto”.

En los países industrializados, como es el caso de Francia, se registra una tasa muy reducida de transmisión del VIH de madre a hijo. Entre 1997 y 2004, la tasa de transmisión en el país galo fue algo superior al 1%. La carga viral materna, el parto prematuro y la corta duración de la terapia antirretroviral durante el embarazo son factores que contribuyeron a estas transmisiones.

Sin embargo, se produce un reducido número de transmisiones cuando la carga viral materna está por debajo de 500 copias/mL en el momento del parto. Los investigadores de la Cohorte Perinatal Francesa decidieron determinar los factores de riesgo de estas “transmisiones residuales”.

En consecuencia, se diseñó un estudio de casos con control que contó con mujeres que tenían una carga viral inferior a 500 copias/mL en el momento del parto. Un total de 19 mujeres (casos) transmitieron el VIH a sus bebés y 60 mujeres (controles) no lo hicieron.

Las mujeres dieron a luz entre 1997 y 2006 y todas recibieron terapia antirretroviral durante el embarazo; asimismo, ninguno de los bebés nació de forma prematura (antes de la semana 37).

Se estimó que los bebés habían sido infectados por VIH en el útero si se detectaba material genético del virus (ADN) al nacer. Ninguna de las mujeres dio el pecho, por lo que se consideró que cualquier otra transmisión del VIH tuvo lugar durante el parto.

Se detectaron varias diferencias importantes entre las mujeres cuyo VIH se transmitió al bebé y las que no.

Sólo el 16% de la población femenina del grupo de casos estaba tomando terapia antirretroviral antes del embarazo, frente al 45% de las mujeres en el grupo de control (p= 0,017). Además, una mayor proporción de las mujeres que transmitieron el VIH a sus bebés declaró tener problemas de adhesión al tratamiento durante el embarazo, en comparación con aquéllas que no transmitieron el virus (37% frente a 12%; p= 0,005).

La carga viral durante el embarazo varió de forma significativa entre las mujeres que transmitieron el virus y las que no.

La mediana del máximo de carga viral fue significativamente superior en el caso de la población femenina cuyo virus se transmitió a los bebés que en la que no (p <0,001).

Durante la semana 30 de embarazo, el 42% de las mujeres que transmitieron el VIH presentaron una carga viral superior a 10.000 copias/mL, frente al 11% de las que no.

Además, ninguna de las mujeres que transmitieron el VIH presentó una carga viral inferior a 500 copias/mL durante toda la duración del embarazo, frente al 40% de las madres en el grupo de control.

La carga viral era en un principio mayor y descendió con más lentitud en las mujeres cuyos bebés adquirieron el virus. A las semanas 14, 28 y 32, la carga viral fue significativamente superior en las mujeres que transmitieron el virus que en las madres control.

En el 38% de los casos, el VIH se transmitió en el útero, mientras que el resto de los bebés se infectaron durante el parto. El equipo de investigadores sugiere que la transmisión durante el alumbramiento podría haberse producido debido a la secreción de VIH en el tracto genital.

Un reducido número de mujeres (0,4%) mostraron una carga viral inferior a 50 copias/mL, pero, a pesar de ello, transmitieron el virus a sus bebés, lo que según los autores “confirma que no existe un valor umbral por debajo del cual no puede darse una transmisión residual”.

Los análisis estadísticos evidenciaron que una carga viral materna más elevada durante la semana 30 de embarazo aumentaba de forma significativa el riesgo de transmisión. Las mujeres con una carga viral por encima de 500 copias/mL en ese momento fueron sustancialmente más propensas a transmitir el VIH a sus bebés que las que tenían una viremia por debajo de dicho nivel (cociente de probabilidades [CP]: 23.2; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 3,5 – 552; p <0,001).

“El único factor (…) relacionado de forma independiente con la transmisión residual del VIH fue el control temprano de los niveles en plasma de ARN viral”, comenta el equipo de investigadores, que añade: “Aunque todas las madres tenían una carga viral por debajo de las 500 copias/mL en el momento del parto, ese nivel empezó a descender mucho antes en las pacientes control que en las pacientes caso”.

Los autores creen que sus hallazgos tienen implicaciones para el cuidado del VIH durante el embarazo. Aconsejan que “la carga viral durante el embarazo sea monitorizada de forma estrecha para poder tomar medidas con suficiente antelación, como por ejemplo, reforzar la adhesión, ajustar las dosis terapéuticas o cambiar a combinaciones antirretrovirales eficaces”.

También hacen la recomendación de que las directrices dirigidas a la prevención de la transmisión de madre a hijo tengan en cuenta “la carga viral basal en plasma de la madre para decidir el momento del inicio de la terapia antirretroviral durante el embarazo”.

Referencia: Tubiana R, et al. Factors associated with mother-to-child transmission of HIV-1 despite a maternal viral load <500 copies/ml at delivery: a case-control study nested in the French Perinatal Cohort (EPF-ANRS CO1). Clin Infect Dis. 2010; 50: 585-596.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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