Hay más personas africanas que adquieren el VIH en el Reino Unido de lo que se pensaba

Roger Pebody

El número de personas africanas que adquieren el VIH en el Reino Unido (en lugar de en África) es mayor de lo que indican los datos de vigilancia epidemiológica nacionales, según un equipo de investigadores que escribe en el ejemplar de 14 de enero de la revista AIDS.

A partir de un estudio realizado en Londres, los autores sugieren que entre la cuarta y la tercera parte de las personas africanas con VIH se infectó en el Reino Unido. Además, entre los hombres africanos con el virus que practican sexo con hombres, casi la mitad lo contrajo en dicho país. En consecuencia, los autores argumentan que las intervenciones de prevención del virus orientadas a personas de origen africano deben centrarse en reducir la transmisión en el Reino Unido tanto como en abordar las infecciones producidas en el extranjero.

En general, se consideraba que la inmensa mayoría de las personas africanas con VIH que viven en ese país lo había adquirido fuera del mismo. Por ejemplo, el último informe de la Agencia para la Protección de la Salud (HPA, en sus siglas en inglés) evidenció que el 88% de la población heterosexual de origen negro africano contrajo la infección en África.

Sin embargo, Fiona Burns, junto con un equipo de colaboradores de la University College de Londres, decidió examinar esta cuestión más en profundidad. Como parte de un estudio sobre infecciones por VIH recién diagnosticadas entre personas africanas en la capital británica, se pidió a 263 adultos de origen africano que habían sido diagnosticados de VIH hacía menos de un año que completaran un cuestionario en el que se trataba el comportamiento de riesgo antes del diagnóstico. También se consultaron los apuntes médicos para obtener información sobre los síntomas y los recuentos de CD4, entre otras cuestiones.

El equipo de investigadores analizó los datos para decidir si cada persona había sido “definitivamente”, “probablemente” o “quizá” infectada en el extranjero o en el Reino Unido. Por ejemplo, las personas que tenían síntomas cuando llegaron a este país o que nunca habían practicado sexo sin protección en el mismo serían consideradas como “definitivamente infectadas en el extranjero”. Sin embargo, en el caso de alguien cuyos recuentos de CD4 cayeran por debajo de 200 células/mm3 en los cinco primeros años de estancia en el Reino Unido sólo se consideraría que, “tal vez, fue infectado en el extranjero”.

De igual modo, las personas que hubieran tenido un resultado negativo en una prueba del VIH en el año previo a trasladarse al Reino Unido serían consideradas “probablemente infectadas en el Reino Unido”, y a aquéllas que creían que podían haber tenido una pareja seropositiva en este país (y no en el extranjero) se las calificó como “quizá infectadas en el Reino Unido”.

Tres investigadores realizaron estas valoraciones de forma separada y, después, compararon los resultados. En otros casos menos claros, hubo discrepancias entre ellos respecto al posible lugar de infección.

En general, se consideró que entre el 25 y el 35% de los participantes había adquirido la infección en el Reino Unido y entre el 61 y el 67% en el extranjero (en cada caso, en África).

Los siguientes grupos de población fueron más propensos a haber adquirido la infección en el Reino Unido:

  • Las personas que tenían 30 años o menos cuando llegaron al Reino Unido.
  • Las que se calificaron a sí mismas como homosexuales o bisexuales (se cree que el 47% se infectó en el Reino Unido).
  • Las que tenían un mayor recuento de CD4 en el momento del diagnóstico.

Respecto a las diferencias entre estos hallazgos y los datos de vigilancia epidemiológica nacionales, Fiona Burns señala que los últimos se basan, principalmente, en informes confidenciales realizados por médicos, que quizá han preferido no hacer preguntas detalladas sobre el comportamiento sexual en el momento del diagnóstico. Su estudio empleó un cuestionario más detallado en torno al comportamiento meses después del diagnóstico y sugiere: “La capacidad de este estudio para obtener fuentes de información más completas podría explicar las discrepancias entre nuestros hallazgos y los de la Agencia para la Protección de la Salud”.

Brian Rice, de la HPA, declaró a aidsmap.com que también era importante reseñar algunas diferencias entre la muestra del estudio de Burns y la población cubierta por la Agencia. El estudio se llevó a cabo exclusivamente en Londres y contó con personas nacidas o criadas en África, mientras que los datos de la Agencia cubren el ámbito nacional e incluyen a personas de origen africano nacidas en el Reino Unido.

No obstante, también confirmó que la HPA está refinando sus métodos para registrar el posible país de infección. Además, sus análisis preliminares sugieren que, al menos en Londres, la proporción de infecciones adquiridas en el Reino Unido realmente es mayor que la registrada anteriormente.

Transmisión transfronteriza

Por su parte, un equipo de investigadores holandeses ha descubierto que uno de cada diez inmigrantes heterosexuales que visitan su país de origen afirma practicar sexo sin protección tanto allí como en Holanda, lo que podría facilitar la propagación transfronteriza del VIH.

En el estudio, se inscribieron 1.938 personas heterosexuales de origen caribeño o sudamericano en diversos lugares de encuentro sociales de Holanda. El 60% de la muestra había viajado a su país natal en los últimos cinco años y se les preguntó por su conducta sexual tanto allí como en Holanda.

Aunque se juzgó poco probable que cuatro quintas partes de los inmigrantes que se desplazaron estuvieran implicados en transmisiones del VIH transfronterizas, se consideró que el riesgo del 9% era alto al haber practicado sexo sin protección en ambos países. Se juzgó que el riesgo de otro 9% de esta población era moderado, ya que practicó sexo en ambos países, incluyendo sexo sin protección con al menos una pareja casual.

Los participantes incluidos en el grupo de alto riesgo tendieron a ser varones, de mayor edad y a declarar una mayor frecuencia de viajes a su país natal. Los autores concluyen: “Los hombres de más edad que viajan con frecuencia constituyen un grupo de riesgo de transmisión transfronteriza de infecciones de transmisión sexual, y deberían ser atendidos de forma específica por los programas de educación sobre salud sexual para aumentar su conciencia sobre el riesgo”.

Referencias: Burns FM, et al. United Kingdom acquisition of HIV infection in African residents in London: more than previously thought. AIDS. 2009; 23: 262-266.

Kramer MA, et al. Migrants travelling to their country of origin: a bridge population for HIV transmission? Sexually Transmitted Infections. 2008; 84: 554-555.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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