Hombres gay con VIH y transmisión sexual del VHC: la clave está en el fisting

Michael Carter

El fisting (la introducción del puño en el ano) fue la práctica sexual de riesgo que más claramente se asoció con la transmisión sexual del virus de la hepatitis C (VHC) en hombres gay con VIH en un estudio llevado a cabo en Londres y publicado en la edición del 1 de agosto de Sexually Transmitted Infections.

Aunque el sexo anal no protegido se ha asociado con la transmisión de la hepatitis C en estudios previos, los investigadores del Proyecto Sexo, Salud y Antirretrovirales (SHARP, en sus siglas en inglés) hallaron que tras controlar por número de parejas sexuales, el fisting fue el único factor que se asoció significativamente con la adquisición de la hepatitis C durante cuatro años de seguimiento.

En los últimos años ha habido un marcado incremento en la incidencia de la infección aguda por hepatitis C en hombres gay con VIH en el Reino Unido. La relaciones sexuales anales no protegidas y el fisting se han relacionado especialmente con la transmisión sexual de la hepatitis C, pero los factores exactos que afectan a la transmisión no están claros.

Los pacientes fueron reclutados para el estudio entre 1999 y 2000 y tuvieron sus recuentos de células CD4, carga viral del VIH y estado de la infección por hepatitis C controlados hasta abril de 2005. Once hombres se seroconvirtieron al virus de la hepatitis C durante este período.

Los factores asociados con un incremento del riesgo de infección con la hepatitis C fueron haber tenido más de treinta parejas sexuales en el año anterior (p=0,023); nuevas parejas para practicar sexo anal en el año anterior (p<0,001); y sexo anal no protegido con una pareja sexual nueva en el año anterior (p=0,037).

A continuación los investigadores examinaron el comportamiento sexual de los hombres con sus dos últimas parejas y hallaron que la seroconversión al virus de la hepatitis C se asoció significativamente con el fisting (p<0,001), el rimming (sexo bucoanal, p=0,047), el uso de juguetes sexuales (p=0,016) y compartir material para la inhalación de drogas (p=0,042)

El fisting, subrayan los investigadores, fue la actividad sexual que más claramente se asoció con la transmisión sexual de la hepatitis C. Las personas que mantuvieron estas prácticas tenían como mínimo nueves veces más de probabilidades de infectarse con el virus de la hepatitis C. Sin embargo, cinco de los once hombres que contrajeron la hepatitis C no informaron de haber realizado el fisting como actividad sexual. Todos excepto uno de los que contrajeron la hepatitis C informaron de penetración anal con los dedos, y nueve de los once informaron de rimming (sexo bucoanal).

Seguidamente los investigadores llevaron a cabo más análisis estadísticos y hallaron que, una vez que los participantes fueron controlados por haber tenido nuevas parejas para practicar sexo anal y haber tenido más de 30 parejas sexuales en el año anterior, el fisting continuó siendo la única actividad sexual asociada significativamente con la transmisión de la hepatitis C.

Los investigadores observan que los hombres “que informaron de fisting con un diagnóstico posterior de hepatitis C, todos informaron de al menos otra práctica sexual rectal” y muchos también informaron de sexo anal no protegido como parte del mismo episodio sexual. Y añaden, “estos hallazgos sugieren una asociación entre la infección por el virus de la hepatitis C y el número de prácticas sexuales con incremento del riesgo de trauma sexual”, y añaden: “Nuestros resultados muestran una clara asociación entre fisting e infección por hepatitis C”.

Sin embargo, los investigadores no descartan que el sexo no protegido pueda desempeñar un papel en la transmisión de la hepatitis C, pero sólo como parte de un repertorio sexual más amplio en el que se incluye el fisting. El grupo de investigadores postula: “La transmisión de la hepatitis C podría producirse cuando se da una ruptura en la mucosa como consecuencia del fisting receptivo y a continuación se mantiene una relación sexual anal no protegida receptiva o en el mismo episodio sexual o en otro distinto”.

Referencia: Turner JM et al. Behavioural predictors of subsequent hepatitis C diagnosis in a UK clinic sample of HIV-positive men who have sex with men. Sex Transm Infect 82: 298 – 300, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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