El examen rutinario de tuberculosis ofrece beneficios en ciudades de Reino Unido con mucha población inmigrante

Michael Carter

El análisis rutinario de pacientes en busca de tuberculosis en consultas de medicina general en ciudades industrializadas con alto número de población migrante puede aumentar la detección de tuberculosis activa y potenciar los niveles de vacunación de tuberculosis, según un estudio publicado en la edición del 5 de mayo de The Lancet. Los ensayos de reparto aleatorio con control contaron con 50 consultas de medicina general en Hackney, Londres este, un área de pobreza social con un alto porcentaje de población inmigrante y una creciente incidencia de tuberculosis.

Durante los últimos años se ha producido un aumento de la incidencia de tuberculosis en muchos países industrializados, especialmente en ciudades con poblaciones inmigrantes provenientes de entornos con alta prevalencia de tuberculosis. Aunque el examen como método de control de tuberculosis está contemplado en las directrices británicas, su valor no está claro y ha sido calificado de ineficaz y poco ético.

Reino Unido sigue siendo un país con una incidencia baja, aunque creciente, de tuberculosis y no se cuenta con datos respecto a la eficacia de los exámenes rutinarios en entornos de baja incidencia, estando las decisiones políticas basadas en estudios observacionales y modelos matemáticos. Por tanto, investigadores de instituciones académicas, hospitales y medicina general en Londres realizaron un ensayo de reparto aleatorio con control para comprobar si el examen rutinario de pacientes que se registraban en medicina general aumentaba la detección de tuberculosis activa, tuberculosis latente y potenciaba las tasas de vacunación BCG contra la tuberculosis en mayores de cinco años.

Entre 2002 y 2004, 50 consultas de medicina general en Hackney fueron distribuidos de forma aleatoria para ofrecer bien un examen de tuberculosis a todos los nuevos pacientes como parte de un chequeo de salud inicial o bien continuar ofreciendo el estándar de cuidado usual. El examen de tuberculosis fue verbal, implicando cuestiones sobre el estado de vacunación de BCG, síntomas de tuberculosis, historial de migración y contacto con personas infectadas por tuberculosis. Fue seguido por una prueba de tuberculina dérmica. De ser adecuado, los pacientes fueron a continuación referidos para realizar una radiografía torácica de rayos X.

Se proporcionó educación sobre asistencia social en las consultas respecto al examen y se ofreció un pequeño incentivo económico para participar en el estudio. Hubo folletos con información a los pacientes sobre tuberculosis y examen de tuberculosis disponible en los idiomas más habituales en Hackney, inglés, turco, bengalí, francés y somalí.

De los 23.500 pacientes que acudieron a un chequeo de salud con un médico designado aleatoriamente para ofrecer examen de tuberculosis, el 57% (13.500) realmente se sometió al examen.

Durante el estudio sólo se diagnosticó un pequeño número de casos de tuberculosis activa (66 en los consultorios de examen y 54 en los consultorios de control).

Sin embargo, los pacientes que se registraron en las consultas que ofrecían examen fueron significativamente más propensos a tener una tuberculosis activa diagnosticada que los pacientes que se registraban en los consultorios de control.

Además, los pacientes que acudieron a los consultorios de exámenes fueron algo más propensos a tener una tuberculosis latente diagnosticada que los pacientes que se registraron en los 25 consultorios de control p=0,055) 

El grupo de investigadores también estableció que ofrecer el examen rutinario de tuberculosis aumentó siete veces la proporción de pacientes de cinco años o más que recibieron una vacuna BCG (p < 0,001).

“Hemos mostrado que un programa educativo sobre servicio social para promocionar el examen de tuberculosis en un distrito de atención sanitaria primaria de una gran ciudad mejora la actividad tanto de diagnóstico como preventiva, aumentando la proporción de casos de tuberculosis activos y latentes identificados en cuidado primario y aumentando la cobertura de la BCG”, escriben los autores.

Añaden que “la localización de nuestro estudio comparte características con otras zonas de grandes ciudades de Reino Unido y otras ciudades europeas con una incidencia creciente de tuberculosis”. Entre estas características se incluyen pobreza socioeconómica, gran número de inmigrantes extranjeros, tasas crecientes de resistencia a los fármacos antimicobacterianos y prevalencia del VIH creciente.

El grupo de investigadores por tanto concluye que “nuestro estudio sugiere que la realización del examen podría tener un efecto clínicamente beneficioso, debería tener una generalización útil y podría recomendarse como parte de iniciativas de control de la tuberculosis en países industrializados”.

Referencia: Griffiths C et al. Educational outreach to promote screening for tuberculosis in primary care: a cluster randomised controlled trial. The Lancet 369: 1528 – 1534.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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