PIH anima a ofrecer mejor salario y formación a los trabajadores sanitarios comunitarios y reformar la “jerarquía clínica”

Mara Kardas-Nelson

A pesar del acuerdo casi unánime que existe hoy en día dentro de la comunidad internacional de salud pública acerca de que los trabajadores sanitarios comunitarios pueden desempeñar un papel eficaz -y a menudo necesario- en la provisión de pruebas diagnósticas, tratamiento y atención a comunidades con pocos recursos, hay poco consenso respecto al modo en que se debería formar y pagar a estos trabajadores y/o dónde encajarían dentro de unas estructuras sanitarias más amplias.

Muchos trabajadores sanitarios comunitarios trabajan a tiempo parcial, frecuentemente como voluntarios -remunerados o no-, y reciben una formación mínima en comparación con sus homólogos de las clínicas. Estos trabajadores también tienen una elevada tasa de rotación; este bajo nivel de retención en el puesto es considerado un motivo de preocupación por las organizaciones que pretenden ofrecer a los pacientes una atención continua.

El debate sobre estos trabajadores comunitarios continuó en la 40 Conferencia Mundial de la Unión sobre Salud Pulmonar, celebrada en Cancún (México) a principios de diciembre. Allí, Partners in Health (PIH) abogó por conceder mejores salarios y formación a dichas personas. La organización, por otra parte, afirma que los trabajadores sanitarios comunitarios deberían ser considerados igual de importantes que el personal de enfermería y médico.

Dada la cantidad de tiempo y compromiso necesarios para que los trabajadores de base comunitaria puedan abordar de forma adecuada las necesidades de los pacientes, el doctor Michael Rich, de Partners in Health, indica que pretender que la gente sea voluntaria a cambio de una retribución reducida o nula resulta "poco realista. Tienen que ser compensados de forma adecuada".

De este modo, la organización paga a los trabajadores sanitarios comunitarios por su trabajo a tiempo parcial. Las tarifas recibidas dependen del país: en Ruanda, por ejemplo, Partners in Health ofrece 56 dólares al mes a estas personas.

Aunque Rich señala que se trata de una cantidad "vergonzosamente pequeña en comparación con lo que ganamos algunos de nosotros", aclara que estos trabajos son "muy buscados" y que existe una "tasa de rotación baja". En general, los trabajadores sanitarios comunitarios se muestran "muy contentos con sus puestos de trabajo" y "satisfechos con sus salarios".

Teniendo en cuenta que esta tarea no es a tiempo completo, Michael Rich declara que estas personas pueden dedicar cerca de la mitad de su tiempo laboral a otros trabajos.

Más allá del simple pago a estas personas, Partners in Health asimismo aboga por cambiar lo que la doctora Joia Mukherjee, directora médica de la organización, considera "un enfoque muy vertical y (…) clínico", en el que estos trabajadores comunitarios son considerados como secundarios frente a los equipos médicos, en lugar de verlos como parte integral del sistema de salud en conjunto.

"El pago a estas personas es una cuestión fundamental, pero también lo es garantizar que en realidad forman parte del equipo", dice Mukherjee. "Contamos con una excelente tasa de retención de trabajadores sanitarios comunitarios en Haití y Lesotho, y [se trata de lugares] donde de verdad forman parte del equipo".

La doctora añade: "Parte de lo que [intentamos hacer] con estos trabajadores es cambiar verdaderamente la filosofía referente a qué cosas se valoran. La manera de empoderar en realidad a las personas consiste en darles un empleo y trabajar con ellas para escuchar lo que tienen que decir. En el [programa] de Lesotho [de Partners in Health], los trabajadores sanitarios comunitarios tienen la oportunidad de controlar lo que sucede (…) en las visitas domiciliarias. Los juicios clínicos y sociales están en manos de esas personas. Resulta ciertamente humillante "para un médico escuchar lo que dice la comunidad”, indica la directora médica de la organización. "Tenemos que sensibilizar a la clase médica respecto a las necesidades de la comunidad".

"[Estamos] en realidad tratando de invertir el equilibrio de poder", explica Mukherjee. "La [tuberculosis] es una enfermedad asociada a la pobreza, pero también es una enfermedad relacionada con falta de empoderamiento", agrega.

En respuesta a los éxitos de los programas de Partners in Health y de otros modelos que incorporan trabajadores sanitarios comunitarios, el gobierno de Ruanda anunció de manera reciente un "aumento a gran escala del número de estos trabajadores", afirma Michael Rich. El país cuenta en la actualidad con 45.000 trabajadores de ese tipo para una población de 10 millones de personas, lo que equivale a tres trabajadores sanitarios comunitarios disponibles por cada área rural de 100-150 hogares.

"Ruanda, verdaderamente, está siendo pionera [en relación con la atención sanitaria de base comunitaria] con [esta] ampliación a gran escala", indica el doctor.

Otros países que también dependen en gran medida de este tipo de trabajo no han mostrado el mismo apoyo. El doctor Mavis Nonkunzi, de TB/HIV Care de Sudáfrica, afirma que la organización, en colaboración con la Campaña de Acción en Tratamientos, ha presionado para que el gobierno del país reconozca de forma oficial a dichas personas como trabajadores sanitarios.

Aunque está prevista una remuneración estándar para estos voluntarios -apunta Nonkunzi-, es mucho menor para aquéllos que trabajan en el ámbito de la tuberculosis que para [los que lo hacen] en el del VIH". Los trabajadores sanitarios comunitarios que colaboran en temas de tuberculosis reciben una remuneración fija por su trabajo, mientras que en el caso del VIH su retribución es por paciente.

Según Michael Rich, Partners in Health pretende "medir el impacto y los resultados de este tipo de trabajo. Si somos capaces de demostrar que pagarles un salario justo puede repercutir en unos mejores resultados", entonces otros países podrían seguir el ejemplo de Ruanda. Dada la gran cantidad de trabajo que realizan estos trabajadores, la atención médica de base comunitaria en la que estos voluntarios reciben remuneración resulta "un programa realmente barato ", señala el doctor. Joia Mukherjee, por su parte, sostiene que, con independencia de los costes de tales programas, "no resultan más caros que (…) el hecho de que la gente se muera por enfermedades curables".

Fuentes: Mukherjee J. Management of TB and HIV care in hurricane settings: perspectives from the Western Hemisphere. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Nonkunzi M. Engaging community members in integrated TB-HIV and PMTCT services and infection control. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Rich M. A network of community health workers keeping the community healthy: experiences from Rwanda. Presented at the 40th Union World Conference on Lung Health, 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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