Persisten los niveles elevados de VIH en el tracto genital de mujeres que parecen alcanzar la supresión viral con la TARV

Kelly Safreed-Harmon

Las mujeres con VIH cuya carga de ARN viral en plasma disminuye a unos niveles indetectables tras el inicio de la terapia antirretroviral (TARV) pueden presentar unos aumentos intermitentes en la cantidad de virus presente en las secreciones genitales, según una investigación llevada a cabo en EE UU.

El estudio analizó los cambios producidos a lo largo de un año en los niveles de VIH en plasma y tracto genital de mujeres estadounidenses que tomaban TARV. Los hallazgos están recogidos en un artículo publicado en la versión digital de la revista AIDS, disponible antes de la versión impresa.

Los hallazgos tienen implicaciones importantes en la prevención del VIH, a la luz de los recientes debates respecto hasta qué punto las personas seropositivas que presentan un nivel indetectable de carga viral en plasma siguen teniendo la capacidad de transmitir el virus a terceras personas.

En particular, destacaron la necesidad de disponer de mediciones de los niveles de viremia en las secreciones genitales para monitorizarlas de forma longitudinal en estudios que hagan el seguimiento de las tasas de transmisión del virus en parejas sexuales serodiscordantes. La recopilación de estos datos permitiría entender mejor la significación clínica de la secreción episódica del VIH en los fluidos genitales cuando la carga viral en plasma está suprimida.

Fueron elegibles para participar en el estudio aquellas mujeres con niveles de carga viral en plasma inferiores a 75 copias/mL durante al menos seis meses antes de ser examinadas para el ensayo. Las 59 mujeres que cumplieron dicho requisito (todas ellas pacientes de una clínica del VIH en el estado de Rhode Island [EE UU]) realizaron un total de 582 visitas de estudio en las que fueron sometidas a pruebas para medir la carga viral en plasma y en el tracto genital.

Más de la mitad de todas las participantes en el ensayo tenían unos niveles detectables de carga viral en el tracto genital (>3.300 copias/mL), lo que se denominó ‘secreción del VIH’, al menos una vez durante el período de seguimiento. Casi el 40% de las mujeres habían experimentado una secreción del virus en el tracto genital cuando la viremia en plasma era indetectable.

Entre las mujeres que no habían sido sometidas a histerectomías, los mayores niveles de carga viral genital observados cuando la viremia en plasma era indetectable fueron de 456.000 copias/mL en la zona endocervical, de 648.000 copias/mL en la zona ectocervical y 480.000 copias/mL en la vagina.

Las zonas endocervicales, ectocervicales y vaginales tuvieron más o menos la misma probabilidad de producir muestras con una carga viral detectable durante la supresión de la viremia en plasma.

El equipo de investigadores analizó las muestras vaginales de mujeres que se habían sometido a una histerectomía. En ese grupo, la mayor carga viral en la vagina cuando el nivel de VIH en plasma era indetectable fue de 68.000 copias/mL.

Los autores del ensayo valoraron el posible papel de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en el aumento de la secreción genital del VIH, pero los datos sobre estas infecciones entre la población de estudio no parecieron sustentar la existencia de esa relación.

En general, las mujeres que no se habían sometido a histerectomías presentaron secreción del VIH al menos en una de las tres partes del tracto vaginal en el 9% de las visitas de estudio en la que también mostraron unos niveles indetectables de carga viral en plasma (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 6 – 14%). Se observó la secreción del VIH en el 13% de todas las visitas de estudio (IC95%: 9 – 18%).

La investigación, igualmente, se centró en los niveles de VIH en el tracto genital a lo largo del tiempo en las mujeres que mantuvieron una carga viral en plasma indetectable (inferior a 80 copias/mL) durante al menos tres visitas consecutivas de estudio.

El equipo de investigadores clasificó a estas mujeres dentro de tres categorías posibles.

  • “Secreción persistente”: En el caso de las mujeres que tuvieron, como mínimo, dos visitas de estudio consecutivas con unos niveles de VIH en plasma indetectables, pero una viremia detectable en el tracto genital.
  • “Secreción intermitente”: Si las mujeres tuvieron una carga viral en plasma indetectable, pero unos niveles detectables del VIH en el tracto genital en una visita que haya tenido lugar entre otras dos visitas en las que la viremia fue indetectable tanto en plasma como en el tracto genital.
  • “Sin secreción”: Mujeres que nunca tuvieron un nivel de VIH detectable en el tracto genital cuando la carga viral estaba por debajo del nivel de detección.

Se comprobó que cuatro de las 59 participantes (6,8%) presentaron una ‘secreción persistente’, 18 (31%), una ‘secreción intermitente’ y 27 (46%) no tuvieron secreción viral en el tracto genital. Las 10 mujeres restantes no cumplieron con los criterios de haber realizado tres visitas de estudio consecutivas con unos niveles de viremia en plasma indetectables.

Los investigadores agruparon a las mujeres con secreción persistente e intermitente y las compararon con las que no tuvieron secreción para intentar identificar posibles factores sociodemográficos y de salud que podrían ayudar a determinar las variaciones en los niveles de viremia genital.

Las mujeres sometidas a histerectomía, que constituyeron el 19% de la población de estudio, fueron menos propensas que otras mujeres a presentar secreción genital del VIH (cociente de riesgo: 0,14; IC95%: 0,02 – 0,99). Tampoco se apreciaron otras diferencias, pero los autores señalaron que no podrían descartarse otros factores de riesgo a partir de los resultados estadísticos.

En la cohorte completa de estudio, el tener una carga viral detectable en plasma aumentó las probabilidades de tener un nivel de VIH detectable en el tracto genital en la siguiente visita, aunque la relación inversa no se cumplió (una carga viral detectable en el tracto genital no constituyó un factor de predicción de un posterior nivel detectable del VIH en plasma).

El fracaso del tratamiento antirretroviral no constituyó un resultado de ninguna participante de las que experimentó niveles detectables del VIH en el tracto genital mientras mantenía niveles indetectables del virus en plasma.

El documento sugiere que “la naturaleza episódica e impredecible de la secreción del VIH en el tracto genital” entre las participantes del estudio con unos niveles de carga viral indetectable en plasma puede dificultar la valoración del riesgo de transmisión del VIH en dichas situaciones.

Los autores concluyen: “Aunque la secreción en el tracto genital se debe de manera fundamental a la viremia en plasma, es posible que los médicos no puedan confiar únicamente en la terapia antirretroviral para erradicar la posible transmisión del VIH por vía sexual y perinatal”.

Referencia: Cu-Uvin, S et al. Genital tract HIV-1 RNA shedding among women with below detectable plasma viral load. AIDS: advance online publication, August 31, 2010. DOI: 10.1097/QAD.0b013e32833e5043. (Link to abstract and full text article).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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