Cáncer: más indicios de que la supresión inmunológica prolongada aumenta el riesgo en personas con VIH

Keith Alcorn

Un exhaustivo metaanálisis de estudios que examinaron la incidencia de cáncer en personas con VIH y personas que recibieron una terapia inmunosupresora prolongada tras un trasplante de órganos, muestra un aumento del riesgo similar de sufrir una amplia variedad de cánceres, especialmente aquellos provocados por agentes infecciosos, lo que sugiere que probablemente el cáncer se convierta en una complicación cada vez más habitual a medida que las personas con VIH vivan más.

Los hallazgos, publicados esta semana en The Lancet, provienen de un metaanálisis realizado por el profesor Andrew Grulich y un equipo de colegas en el Centro Nacional en Epidemiología del VIH e Investigación Clínica, Sydney (Australia).

El estudio identificó siete estudios de incidencia de cáncer en personas con VIH de EE UU, Reino Unido, Australia, Suiza e Italia y cinco estudios de incidencia de cáncer en personas inmunosuprimidas tras un trasplante de órganos de Escandinava, Canadá y Australia. Los datos provenían de estudios de cohorte en los cuales la incidencia de cáncer fue confirmada por consulta con los registros nacionales de cáncer, asegurando la fiabilidad de los datos obtenidos. Todos los estudios han sido publicados en revistas médicas revisadas por iguales.

Las cohortes incluyeron 444.172 personas con VIH y 31.977 personas con trasplantes, produciéndose 42.000 cánceres en el grupo de personas con VIH y 3.000 en el de trasplantes.

El equipo de investigadores quería comparar las tasas de cáncer en personas con VIH y en personas con inmunosupresión, a fin de comprobar si existía alguna diferencia con respecto a las tasas de cáncer esperadas en la población general y también para ver si surgía algún patrón común que pudiera asociarse a una inmunosupresión prolongada.

El equipo de investigadores calculó los cocientes de incidencia estandarizados (CIE) para cada tipo de cáncer, pero afirma que los CIE numéricos son menos importantes que la tendencia general identificada.

El metaanálisis descubrió una mayor incidencia de todos los cánceres relacionados con causas infecciosas en personas con VIH que en la población general y la mayoría de estos cánceres se produjeron más frecuentemente en personas con VIH que en receptores de trasplante. Entre estas causas infecciosas se encuentra el virus del papiloma humano (cuello de útero, vulva, vagina, pene, ano, cavidad oral, faringe), virus de Epstein-Barr (linfoma de Hodgkin y linfoma no de Hodgkin), HHV-8 (sarcoma de Kaposi), virus de hepatitis C (hígado) y helicobacteria pylori (estómago).

Sin embargo, para los habituales cánceres epiteliales de pecho, próstata, colon, recto y ovarios no se halló una tasa mayor en personas con VIH en comparación con la población general. Uno de los puntos en los que el cáncer epitelial pareció estar sobrerrepresentado entre las personas con VIH: la tráquea, bronquios y pulmón, donde la incidencia fue 2,7 veces superior a la de la población general, observándose un riesgo similarmente elevado entre los receptores de trasplantes. Se observó un riesgo elevado de cáncer colorrectal en receptores de trasplantes, pero no en personas con VIH, mientras que los hombres con VIH parecieron tener un menor riesgo de cáncer de próstata que la población general.

Cuatro tipos de cáncer se produjeron con más frecuencia en ambos grupos en comparación con la población general: riñón (un riesgo mucho mayor entre receptores de trasplantes), mieloma múltiple, leucemia y melanoma. Los cánceres de vejiga y de tiroides se observaron con más frecuencia en el grupo de trasplantes, pero no en el de personas con VIH, mientras que las tasas de cáncer cerebral y de testículos fueron elevadas sólo entre personas con VIH.

“Nuestros datos indican que hay un amplio abanico de cánceres que tienen una mayor incidencia tanto entre personas con VIH/SIDA como receptores de trasplantes. Nuestro metaanálisis sugiere que la variedad de cánceres relacionados con infecciones y que se asocian con la deficiencia inmunológica es mucho más amplia de lo que se apreciaba anteriormente y que parece estar implicado un rango de organismos infecciosos”.

Los autores descartan factores relacionados con el estilo de vida como explicación del elevado riesgo en cada grupo, señalando que a pesar de la sustancial diferencia entre las tasas de consumo de tabaco entre los dos grupos, la incidencia de cánceres relacionados con el tabaco fue similar en los dos grupos.

Admiten que no se ha observado que la deficiencia inmunológica estuviera relacionada con un mayor riesgo de cáncer en todos los estudios en personas con VIH. “Por ejemplo, el mayor estudio sobre riesgo de cáncer en personas con VIH/SIDA no descubrió ninguna relación entre la deficiencia inmunológica (determinada según el recuento de células CD4 en el momento del diagnóstico de SIDA) y el riesgo de la mayoría de tipos de cáncer”.

“Creemos que el recuento de CD4 en el momento de diagnóstico de SIDA podría ser un indicador insensible de la relación con la deficiencia inmunológica”, afirman los autores.

“Primero, la relación entre riesgo de cáncer y grado de deficiencia inmunológica podría no ser siempre lineal y podría ser distinta para distintos tipos de cáncer. Por ejemplo, el sorprendente aumento del riesgo de cánceres relacionados con el VPH observado entre los receptores de trasplantes a largo plazo sugiere que incluso una modesta supresión inmunológica, si está presente durante el tiempo suficiente, podría aumentar el riesgo de estos cánceres. En segundo lugar, el recuento de CD4 en el momento del diagnóstico de SIDA podría constituir una medida no muy precisa o no sesgada de función inmunológica en la aparición del cáncer”.

En un artículo editorial en el mismo número, Gary Clifford y Silvia Franceschi de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer se muestran de acuerdo. “Desgraciadamente, no existen marcadores perfectos de deficiencia inmunológica. El recuento de células CD4 ha servido bien para personas con VIH, pero no estamos ni mucho menos seguros de que esta medida explique todos los efectos del VIH sobre la vigilancia inmunológica”.

“El riesgo excesivo de cáncer de pulmón descubierto por Grulich y un equipo de colegas tanto en pacientes con VIH y receptores de trasplantes es difícil de conciliar con un simple efecto desorientador del consumo de tabaco, mientras que el riesgo relativo de cáncer colorrectal, para el cual no se conoce una causa infecciosa, es de una magnitud similar en receptores de trasplantes a la observada en cáncer de estómago relacionado con helicobacteria en ambos grupos.”

Los hallazgos también ofrecen poco consuelo a las personas que toman terapia antirretroviral.

“El único estudio que comparó las tasas de cáncer no definidor de SIDA antes y después de TARGA encontró que las tasas de la mayoría de los cánceres no definidores de SIDA no cambiaron”, según comenta el profesor Grulich y su equipo de colegas.

En conclusión, el profesor Grulich y su equipo de colegas debaten la teoría avanzada en 1970 por Frank Burnet, que postulaba que el sistema inmunológico era responsable del reconocimiento y destrucción de las células cancerosas.

“La teoría predecía que las poblaciones con déficit inmunológico deberían experimentar altas tasas de cánceres de todos los tipos. Claramente, éste no es el caso y, hasta ahora, se ha concluido que sólo unos pocos cánceres relacionados con virus están vinculados al déficit inmunológico.”

Pero continúa, “las mayores tasas de cánceres que hemos encontrado en un amplio rango de lugares sugiere la existencia de un papel mayor del sistema inmunológico del previamente apreciado en la prevención de cánceres relacionados con la infección. Si el déficit inmunológico está relacionado con este amplio abanico de tipos de cánceres, entonces es probable que el cáncer se convierta en una causa de morbilidad cada vez más importante en personas con VIH/SIDA”.

Referencia: Grulich AE et al. Incidence of cancers in people with HIV/AIDS compared with immunosuppressed transplant recipients: a meta-analysis. The Lancet 370: 59-67, 2007.

Clifford G, Francheschi S. Immunity, infection and cancer. The Lancet 370: 6-7, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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