Desde 2000 no se han registrado casos de transmisión vertical en Dinamarca cuando se siguieron directrices de tratamiento

Michael Carter

No se dio ni un solo caso de transmisión del VIH de madre a hijo en Dinamarca cuando se siguieron las directrices nacionales terapéuticas, según informa un equipo de investigadores en la edición digital de HIV Medicine.

En la era del tratamiento moderno contra el VIH, la tasa general de transmisión fue del 0,5%. El diagnóstico tardío estuvo implicado en todas las transmisiones.

"En este estudio, ninguna de las mujeres tratadas de acuerdo con las directrices nacionales transmitió el VIH a sus hijos", comentan los autores.

La administración de la terapia antirretroviral (TARV) durante el embarazo y el parto, el manejo adecuado del nacimiento, la profilaxis infantil y la evitación de la lactancia materna son medidas que pueden reducir el riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo a menos del 1%.

El equipo de investigadores daneses llevó a cabo un estudio retrospectivo en el que se monitorizaron las características de las mujeres con VIH embarazadas, su tratamiento y atención médica, así como la tasa de transmisión del virus de madre a hijo. Los autores analizaron datos que abarcaban de 1994 a 2008.

El ensayo contó con un total de 210 mujeres y, en conjunto, se registraron 255 embarazos, de los que nacieron 258 niños. El número anual de nacimientos aumentó de 7 en el año 1994 a 39 en 2006.

La mayoría de las mujeres (51%) provenían de África. Antes de 1999, sólo el 8% de la población femenina era consciente de su infección por VIH antes de la gestación. No obstante, este porcentaje se incrementó hasta llegar al 80% entre 2000 y 2008.

Un total de 8 mujeres [seis antes de 2001] fueron diagnosticadas con tanto retraso que no se detectó la infección por VIH hasta el momento del parto o incluso después.

En el período posterior al año 2000, dos terceras partes de los embarazos fueron planeados, un tercio con la ayuda de un especialista en VIH. El 14% de las mujeres recibió un tratamiento de fertilidad.

En conjunto, el 50% de las mujeres ya tomaba una terapia antirretroviral antes del embarazo. La proporción aumentó al mejorar el tratamiento anti-VIH, pasando de apenas el 11% antes de 1999 al 58% después de 2000.

El 18% de las mujeres empezó la TARV durante las primeras 14 semanas de gestación. De nuevo, se detectó una tendencia temporal: La proporción aumentó desde el 6% anterior a 1999 hasta el 19% en el período de 2000 a 2008.

En el 8% de los casos, la terapia antirretroviral se inició en el tercer trimestre del embarazo y el 7% de las mujeres nunca recibió ningún fármaco anti-VIH. El principal motivo de esto fue el retraso en el diagnóstico, aunque también hubo un pequeño número de mujeres que rechazó el tratamiento.

Después del año 2000, casi todas las mujeres tomaron una terapia triple, siendo los regímenes de preferencia los compuestos por zidovudina (AZT) y 3TC, acompañados de lopinavir/ritonavir o de nevirapina.

El 91% de las mujeres recibió una dosis intravenosa de AZT durante el parto. El principal factor relacionado con el hecho de no proporcionar este tratamiento fue el diagnóstico tardío.

La mediana en el recuento de CD4 en el momento del parto fue de 444 células/mm3. Los niveles de CD4 fueron mayores entre las mujeres que iniciaron la TARV antes de la semana catorce del embarazo en comparación con las que empezaron el tratamiento más tarde (p <0,05).

El 81% de las mujeres tuvo una carga viral inferior a 40 copias/mL en el momento del alumbramiento. Las participantes que habían iniciado la TARV antes de la semana 14 de gestación fueron significativamente más propensas a tener ese nivel de carga viral que las que comenzaron la terapia con posterioridad (87% frente a 71%; p= 0,02).

Únicamente el 5% de las mujeres presentó una carga viral por encima de 1.000 copias/mL -el umbral relacionado con un riesgo significativo de transmisión del virus a terceros- en el momento de dar a luz.

Antes de 2000, el 84% de los bebés nació por cesárea. Sin embargo, entre 2007 y 2008, el 46% de las mujeres optó por un parto vaginal planificado.

Un total de seis niños se infectó por VIH, lo que supuso una tasa general del 2,4%. Este porcentaje se redujo del 10% antes de 1999 al 0,5% en el período 2000-2008.

Cinco de los bebés infectados por VIH habían nacido por vía vaginal. Ninguna de las madres había recibido terapia antirretroviral.

Además, a cuatro de las mujeres se les comunicó el diagnóstico de VIH con tanto retraso que no fue posible administrarles una dosis de AZT durante el parto.

Una mujer no sabía que tenía VIH hasta después de dar a luz, cuando comenzó la lactancia del bebé.

"La transmisión del virus de madre a hijo se redujo del 10,4% en el período 1994-1999 al 0,5% entre 2000 y 2008. En todos estos casos, la madre fue diagnosticada de VIH durante el parto, o poco después del mismo, y ninguna recibió terapia antirretroviral ", comentan los investigadores.

Y añaden que sólo se produjo un caso de transmisión vertical en el período posterior a 2000, y que "ninguna mujer tratada de acuerdo con las directivas nacionales transmitió el VIH a su hijo".

Dinamarca introdujo la realización rutinaria de las pruebas diagnósticas del VIH en la práctica prenatal en enero de 2010. "Con esta medida, se espera reducir aún más la transmisión del virus de madre a hijo en Dinamarca", concluyen los autores.

Referencia: Von Linstow ML, et al. Prevention of mother-to-child transmission of HIV in Denmark, 1994-2008. HIV Med, online edition, DO1: 10.1111/j.1468-1293.2009.00811x, 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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